NOMBRES PROPIOS
Un joven poeta en la ciudad eterna
Carlos Contreras Elvira cumple un sueño al conseguir la beca de la Academia de España en Roma, donde desarrollará un doble proyecto. Mientras, sigue su trabajo en el Centro Dramático Nacional

-
A.S.R. / Burgos
Carlos Contreras Elvira tiene el escritorio repleto de proyectos. La agenda del joven poeta burgalés echa humo. Hace unos días abandonó los calores de la capital madrileña para descansar en la sierra burgalesa. En Rabanera del Pinar prepara su viaje a la ciudad eterna, donde llega becado por la Academia de España en Roma. «Es un sueño hecho realidad», sentencia sobre esta oportunidad que ya tuvieron sus colegas Óscar Esquivias o José Gutiérrez Román.
«Significa, sobre todo, tener tiempo para escribir sin preocuparse de cómo pagar el alquiler», comenta el vate y señala que, en este sentido, es similar a la que ha disfrutado estos dos últimos años en la Residencia de Estudiantes de Madrid -«otro sueño cumplido»-, donde, dice, ha podido escribir a un ritmo que, fuera de ella, hubiera sido bien difícil alcanzar.
«Ambas te permiten convivir con otros jóvenes artistas de las más diversas disciplinas -lo que siempre enriquece la tuya-, hacer contactos con gente de tu campo y mejorar a nivel curricular», expone el autor que saltó al mercado editorial en 2007 con Bildungsroman (VI Premio Internacional de Poesía Joven Martín García Ramos) y ha ido escalando peldaños sin parar ni un momento a tomar aliento, con una bibliografía que se enriquece por momentos con poemarios, obras dramáticas, ensayos y antologías de columnas de opinión, entre ellas las que publica en El Mundo-El Correo de Burgos.
Poco avanza sobre el doble proyecto que le ocupará su estancia en Roma. «Prefiero contarlo cuanto lo esté desarrollando, ya que ver a la novia antes de la boda trae mal fario», se excusa, aunque adelanta que uno tendrá que ver con el teatro y otro con el proyecto Occupaciön Poética que desarrolla al alimón con Juan Carlos Ibáñez.
Y mientras ahuyenta a la nostalgia en el adiós a la Residencia de Estudiantes de Madrid y prepara la maleta para viajar a la capital italiana, otros trabajos acaparan su atención.
Anda quitando polvo y sacando brillo al guión del Concilio de Aranda, encargado por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua (Ilcyl); juega en el escenario del Centro Dramático Nacional (CDN); y corrige las pruebas de sus dos próximas obras de teatro.
Al igual que en el año 1473 el Concilio convocado en Aranda buscaba acabar con la ignorancia de algunos clérigos, en el año 2012, Carlos Contreras Elvira recibió el encargo de reescribir la obra que Miguel Gómez Andrea escribió en 2006 y que, desde entonces, un grupo de actores arandinos representa bajo la dirección de Miguel Nieto.
«Como ya son seis los años que lleva repitiéndose, y para que la gente no se aburra, el Ayuntamiento de Aranda, a través del Ilcyl, me ha pedido que dinamice un poco el texto, así que estoy proyectando una trama que muestre al espectador los excesos que tenían lugar por entonces dentro de los templos, desde representaciones teatrales a lecturas «de versos chocarreros», pasando por todo tipo de «bullangas deshonestas» en las que los curas participaban con sus concubinas», explica Contreras Elvira, quien considera que en teatro no sirve con decir las cosas: «Para entretener al que lo ve, tenemos que mostrárselas».
También las tablas, pero con otros moldes, guían a Carlos Contreras Elvira hacia el Centro Dramático Nacional. El pasado mes de abril le seleccionaban, junto a la también burgalesa María Velasco, a Lola Blasco y Verónica Fernández, para el programa Escritos en la escena. La dinámica consiste en posibilitar que el dramaturgo escriba con un grupo de actores y un director a partir de los ensayos. Un modelo de trabajo muy común en Inglaterra, pero infrecuente en España y que ahora impulsa el director del CDN, Ernesto Caballero.
Está trabajando con La comedia que nunca escribió Mihura y el estreno está previsto para el 16 de noviembre en el Teatro Valle Inclán de Madrid y estará en cartel hasta el 25 del mismo mes.
Dos citas llaman la atención del dramaturgo burgalés. Y, otra vez, huelen a teatro. Después del verano, en septiembre-octubre, publicará dos nuevos libros: Castilla (Leyenda irrepresentable en cuatro actos) y Amargura 275.
Él mismo cuenta que Castilla es una obra que relata cómo el Condado de Castilla se independizó del Reino de León. «Me serví de la leyenda del caballo y el azor de Fernán González, que Alfonso X cuenta en su Historia de España. Está llena de tramas palaciegas y amores imposibles, pero lo que verdaderamente la hace irrepresentable son sus casi cuarenta personajes», ahonda el escritor sobre esta publicación que saldrá de la mano del Instituto de la Lengua.
El pasado 20 de diciembre, el nombre de Contreras Elvira volvía a aparecer con una corona de laureles. Ganaba el XX Premio SGAE de Teatro con Amargura 275, que la Fundación Autor publicará en breve. «Es para mí otro sueño hecho realidad», asevera el creador, quien traza las claves del volumen: «Es un drama cómico ambientado a comienzos del siglo XX. En sus páginas, el protagonista tiene que elegir entre el amor prohibido pero real que está viviendo y el amor posible pero irreal que le promete por carta una admiradora, es decir, entre la realidad y el deseo». Entre estos dos mundos también vive el protagonista de esta página y, por ahora, sus sueños se van cumpliendo.