UBU CULTURA
Agitaciones y más allá para rebatir las dudas
El curso arrancará con este programa y confía en mantener el resto de citas a pesar de la incertidumbre presupuestaria

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A.S.R. / Burgos
Ilusión, buena respuesta del público, acierto en las novedades, continuidad en la programación, respaldo de instituciones y entidades... A la coctelera cultural de la Universidad de Burgos (UBU) no le faltan ingredientes para seguir agitándose, aunque sea la incertidumbre quien lo haga. El director de Actividades Culturales, Carlos Lozano, habla satisfecho del balance del curso pasado y es optimista con respecto al futuro, aunque reconoce que las dudas presupuestarias se han convertido en su sombra.
«Se ha conseguido hacer una programación estable, de calidad e imaginativa, con mucho menos. Preveíamos un año duro en cuanto a presupuesto, tuvimos que quitar el Ubujazz, el Festival de Magia y La Corrala del Patio de Romeros, pero también hemos visto que cuando hay proyectos interesantes conseguimos financiación externa», anota el responsable del área.
Y entre esos nuevos programas se encuentra el Agitaciones. Irrumpió el curso pasado con la música como única protagonista y este otoño busca dar un paso más e implicar a más artes, aunque los conciertos serán una baza importante ya que es la pata más descuidada en un primer trimestre copado por el teatro y el cine.
La propuesta, en la que ya se está trabajando, se desarrollará en octubre y noviembre y girará, en un primer momento, en torno a la palabra. La poesía urbana y el uso de nuevas tecnologías en la difusión de la literatura serán los instrumentos a explotar. «Al hip hop se le está dando poca cancha desde las instituciones y la Universidad tiene que coger esa bandera. Si el resto de entidades públicas y privadas no apuestan por ello ahí tenemos que estar nosotros porque además hay demanda», valora.
La novedad para el próximo curso no se sentará en una butaca ni coreará a los músicos. Carlos Lozano insiste en la incertidumbre como la invitada especial.
«Tenemos que estar muy atentos a los cambios en el ámbito cultural que hay para que no se destruya la base cultural de esta ciudad. Hay que potenciar todo lo que podamos el arte plástico, la música..., pero es difícil en cuanto a que hay incógnitas en el tema de presupuesto y es difícil prever algo cuando no sabes si vas a cobrar al mes siguiente», expone el director, quien recuerda que para que la UBU sepa cuánto destinará a estos menesteres antes la Junta debe aprobar la partida para universidades.
¿Peligra la acción cultural del campus? ¿Hay motivos para temblar? La respuesta a ambas preguntas es no, pero Lozano dice más.
«Una universidad que no tiene programación cultural es como una academia. Así está establecido en la propia Ley Orgánica y en los estatutos y tenemos que implicarnos a nivel institucional, administrativo y técnico para que la UBU no sea solo un foco de conocimiento en cada carrera, sino que vaya más allá y esté más cercana a la sociedad y a los estudiantes. Si alguien se plantea quitar las actividades culturales será una cosa suya, para nosotros es importante dar no solo una imagen académica sino más cercana al mundo real y una de las líneas es la cultura. No peligran las actividades, si se lo plantean así lucharemos por ellas como siempre hemos hecho».
Y la mejor arma para hacerlo es lo realizado hasta el momento. Y el Aula de Cine y la de Teatro han vuelto a demostrar su fuerza.
La primera va viento en popa y los espectadores que acuden cada jueves a Cultural Caja de Burgos y los que se inscriben en los talleres de vídeo ya forman una pequeña gran familia.
La segunda no le va a la zaga. Más que asentados están los programas Las Noches del Clunia, Escena Abierta y Ciclo de Teatro Joven, al alimón con el Ayuntamiento, y hacia adelante navega el grupo de teatro, que en otoño representará su último montaje, De cómo el señor Mockinpott consiguió liberarse de sus padecimientos, en la Universidad Carlos III de Madrid.
A estas dos áreas se suma la musical, con el Tablero como santo y seña de esta disciplina, a la que en los últimos años se han sumado otras propuestas como el citado Agitaciones, el Uburama o el UBULive.
El Uburama se adelanta a abril
Con el eco de las 40.000 voces que han asistido al Sonorama se rebulle con gusto el Uburama, una cita nacida la pasada primavera como prólogo del festival arandino. Puso sobre la mesa la música independiente con conciertos, charlas, radio en directo o presentación de nuevos proyectos como Lesson One (foto). La segunda edición se celebrará, con permiso de la señá crisis, pero adelantará sus fechas a abril para no coincidir con los exámenes, que se inician en mayo.
Código UBU se reinventa
El Aula de Artes Plásticas camina a trancas y barrancas. No acaba de dar el bocado definitivo y se revuelve como animal herido. Su centro de operaciones es el vestíbulo de la Biblioteca Universitaria, la sala Código UBU. Andan dando vueltas a cómo sacar partido a este espacio y cómo desmarcarse de lo que otras instituciones están haciendo en este ámbito.
Dos son las líneas sobre las que se trabaja. Una se extiende para los creadores plásticos tanto de la provincia como de fuera de ella que estén dando sus primeros pasos en este campo y necesiten un vehículo para darse a conocer. Se les brindaría la oportunidad de desarrollar un proyecto durante tres meses, que iría más allá de una simple exposición.
Otra posibilidad, que podría convivir con aquella, es abrir las puertas de este lugar a los estudiantes. «Vamos a intentar que sepan que desde la Universidad podemos ayudarles. Queremos dar salida a la creatividad propia, que también tiene otros focos como el Festival Creando», indica Carlos Lozano, quien considera que mostrar la obra de autores burgaleses reconocidos está bien, pero es una labor que ya cubre el resto de salas de la ciudad. El curso pasado contó con la obra, entre otros, de Pablo del Barco, Luis Alberto Portilla o Lucía Solana.