El Correo de Burgos

I Festival del Cómic / Continúa hoy y mañana

Un estreno 'yabadabadoooooo'

El público responde con alegría en la primera tarde de esta cita en la sala de la FEC

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Burgos

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A.S.R. / Burgos

Si Pedro Picapiedra hubiera sido uno de los primeros visitantes del I Festival del Cómic de Burgos habría soltado su archiconocida onomatopeya yabadabadoo para resumir la estampa con la que debutaba esta nueva cita del gremio de libreros, que sigue hoy y mañana en la sede de la FEC (Centro Comercial Camino de la Plata) con multitud de propuestas.

Yoli, Eros y Manu se convertían en personajes de tebeo e inmortalizaban el momento en el photocall de la entrada. Alegría del Prado  -vinculados al colectivo Sio2- daban los primeros trazos en un cubo que invitará al público a rodearlo y encontrar en él su propia historieta.

Muy cerca se encontraba un puñado de autores noveles a los que esta cita se entrega como el mejor escaparate. Aitor Eraña, Juan Espadas, Naum Rivas e Iván Sarnago se empeñaban en ello y dejaban con los ojos abiertos a los visitantes que veían como una hoja en blanco cobraba vida en un plis plas. Frente a ellos, un amplio espacio expositivo con los originales de algunos de los creadores invitados. Entre ellos, el célebre Makoki, creado por Miguel Gallardo y el burgalés Juanito Mediavilla, del que se acaba de publicar una recopilación.

Anunciada estaba la presencia de este último ayer, pero sus seguidores no lo encontraron. Cuenta el presidente de los libreros, Álvaro Manso, que se disgustó al ver que algunos de sus originales no se habían protegido con un cristal como sí estaba el resto.

Su ausencia la cubrieron un buen número de niños en el espacio de la Biblioteca María Teresa León. Los más pequeños pintaban y los mayores se entretenían recordando viejos tiempos con un tebeo entre las manos. Así estaba Loli Hernández, que se reía con Mafalda y comentaba que había sido una de sus lecturas de juventud junto a las de Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape...

Estos personajes también formaron parte de la infancia del concejal de Cultura, Fernando Gómez, y del responsable de Cultura y Educación de Caja de Burgos, Óscar Martínez, que se dejaron caer por allí. El primero comentaba que se inició en este mundo de la mano de Tintín, que le contagió la pasión por viajar. Luego llegaron los otros. Mientras que el segundo destacaba el valor del cómic como un recurso pedagógico importante.

De otra generación es Manu Belver, lector voraz de tebeos. Una pizca de melancolía se deja caer cuando habla de su juventud en compañía de un superhéroe deportista que utilizaba el salto de pértiga para salvar a la gente. Ha olvidado el nombre pero no los buenos ratos vividos con él. Los mismos que pasa Juan Lara, un niño de 10 años, que ayer leía a Spidermán y que reconocía que le gustaban más los tebeos que los libros al uso. «Entretienen más», decía antes de seguir al hombre araña.AITOR ERAÑA: «Es terrible que se crea que el cómic es para niños o para friquis»

Es uno de los creadores noveles a los que el Festival del Cómic quiere servir como escaparate y cree que la iniciativa se merece un aplauso. «Agradezco mucho que haya cada vez más salones en España porque hay que promover el arte, el género, los autores...», señala este vitoriano que dio sus primeros pasos en este mundillo con los dibujos animados que le dejaban atontado frente al televisor y con las historietas de Mortadelo que su madre le leía para dormir. Luego llegaron los Astérix, el manga para «cuando tienes las hormonas revolucionadas» y tantos otros. 

Eraña es autor de la tira cómica RIP, que cuenta la vida de los habitantes de un cementerio, con vampiros, zombis, la muerte... Con ella ya se ha abierto hueco en España y en Estados Unidos. «Es difícil llegar a profesional, pero con esfuerzo todo se consigue. Hay que echarle horas», apunta y reconoce que internet es el mejor aliado.

El autor constata que este género es para todos los públicos y derriba viejos mitos. «Es terrible que se crea que el cómic es para niños o para friquis. No es así. A todos nos gusta una historieta, solo hay que encontrar el adecuado para cada uno y para cada momento de la vida. Es un lenguaje universal y para todas las edades», sentencia.MARTÍN SAURÍ: «Este salón es una sorpresa, una travesía del desierto»

Su presencia estaba anunciada para hoy -y no faltará a su cita- pero estaba en la ciudad y ayer se dejó caer por la sede de la FEC. Quizás por lo maravillado que le tiene esta aventura. «Es una sorpresa. Aunque sea una frase muy manida, con los tiempos que corren, ostia, un salón nuevo tiene grandes costes. Es una travesía del desierto, hay que tener mucha confianza y gustarte mucho el medio para lanzarte a eso», dice verdaderamente ilusionado porque le hayan invitado a esta primera cita.

Martín Saurí lleva treinta y cinco años metido en una viñeta y cree que el panorama no ha cambiado tanto desde sus inicios a ahora. «Continúa igual todo. La única diferencia es que antes era más fácil introducirte como dibujante en el mundo del cómic a través de las agencias, que te buscaban trabajo en Europa y América. Se quedaban unas comisiones tremendas, pero era muy fácil. Eras una especie de becario, te pagaban el aprendizaje. Ahora es más profesional todo», explica y añade que, por supuesto, que hay un lado friqui en este universo, pero recuerda que ellos también acostumbran a comer todos los días y eso se consigue en la mesa de trabajo, con las tonterías justas.

Martín Saurí es autor de La Odisea, La mariposa y la llama y ahora anda a vueltas con Arturo. Y es de los pocos que aún siguen usando lápiz, plumilla y pincel. «Yo soy de los viejos y casi, casi es difícil encontrar estos materiales en tiendas del medio», observa este dibujante que se define como «artesano del tebeo».

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