LITERATURA
Vacaciones de libro
Cuatro libreros recomiendan lecturas a cada uno de los miembros de una familia, compuesta por abuelos, padres y dos jóvenes de 20 y 14 años, que buscan títulos refrescantes para su equipaje

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A.S.R. / BurgosLa playa, tumbado en una toalla debajo de una sombrilla, o el pueblo, bajo la sombra de un árbol, aparecen como escenarios de ensueño para abandonarse a la lectura de un libro. ¡Benditas vacaciones de papel!Sueñan con ello los seis miembros de la familia Pérez García. Pero el abanico a elegir es tan, tan amplio que solo saben moverse como patos mareados por la librería. La abuela pasea entre las estanterías sin decidirse. No sabe si dejarse llevar por el colorín de las novedades o la negrura del género policiaco. El abuelo tampoco inclina su balanza. Hojea algunos de forma pausada con las gafas en la punta de la nariz. La madre los mira todos y ninguno. Coge uno, lee la contraportada, lo deja, se hace con otro y la misma operación. El padre los observa seducido por todos pero ninguno le dice ven. Tampoco acaban de decantarse los hijos. El mayor tiene 20 años y hace equilibrios entre la adolescencia y la adultez con las consiguientes dudas y la pequeña ha cumplido los 14 años y pasea lánguida entre las hileras interminables de volúmenes.Está claro que la familia Pérez García necesita una mano amiga. A su auxilio acude el librero.Cuatro profesionales burgaleses interpretan este papel y aconsejan un título a cada uno de los miembros de este dubitativo núcleo, que a estas alturas tampoco sabe si se dejará mecer por las olas del mar o preferirá los campos castellanos y las noches al fresco en el pueblo.Pilar Pérez-CanalesPilar Pérez-Canales es una librera aplicada. Toma nota del entuerto a desfacer y coge papel y boli para atender con celeridad a estos imaginarios clientes. Tras unos minutos de un lado para otro de la estancia lo tiene claro. Al abuelo le da Intemperie, de Jesús Carrasco. «Es una historia rural, dura, y aunque el caballero no sea hombre de campo y sea de ciudad es fácil identificarse con esa áspera tierra que puede ser Castilla o de Extremadura», comenta y con esta elección parece guiar también el destino vacacional hacia el pueblo...Novela histórica para la abuela. La entrega El testigo invisible, de Carmen Posadas, porque es muy fácil de leer. «Es un relato inventado basado en un hecho real como fue el fusilamiento del último zar. Un niño que es pinche en las cocinas ve lo que pasa», introduce.Continúa con el padre y aprovecha que el sábado es el Día de San Lorenzo para recomendarle Las lágrimas de San Lorenzo, de Julio Llamazares, que, además, está basada en los recuerdos de infancia de un padre. A la madre la contenta con La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker. «Es una novela con una trama policiaca, que intenta descubrir el misterio de un asesinato cometido treinta años atrás y, al mismo tiempo, describe la vida de un escritor que tras un primer libro de gran éxito se enfrenta al síndrome de la hoja en blanco».Para los más jóvenes saca Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza, para él y El libro de los portales, de Laura Gallego, para la más pequeña. «El primero es un clásico, clásico y es muy divertido. Si es capaz de meterse en las historias estrambóticas del libro se lo puede pasar muy bien», dice antes de meterse con el de la niña: «Es un relato de fantasía y realidad, que la puede enganchar tanto que estará deseando ir a buscar el libro».Mercedes Rodríguez y Sol AlonsoCuando la familia Pérez García se adentra en Hijos de Santiago Rodríguez en la Plaza Mayor lo hace sin saber que es la librería más antigua de España. Ellos solo quieren que alguien les ayude con sus lecturas de verano y allí se encuentran a Mercedes Rodríguez y su hija Sol Alonso. Entre las dos completan el equipaje.En la maleta de la abuela meten el último de Kate Morton, El cumpleaños secreto. «Es una novela costumbrista que suele gustar bastante a las mujeres y detalla muy bien los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX», detalla Sol.Para el abuelo elige Mercedes y le da Nadie es más que nadie, del expresidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, porque está de moda entre los lectores de esta edad.De aquí para allá, entre las estanterías, se mueven para dar con el volumen más adecuado para la madre y lo encuentran pronto: El despertar de la señorita Prim, de Natalia Sanmartín. «Es una historia entretenida, positiva y de lectura fácil. Te ayuda a olvidarte de los problemas y a tener la cabeza distraída», añaden.Para el padre seleccionan uno de asesinatos, misterios, venganza... como es Malvados, de John Connolly.Las dudas asaltan a las libreras cuando hay que meter un título en la mochila del joven de 20 años. Finalmente cuelan Hasta la cima de la montaña, de Arne Dahl. «Es una historia transgresora, de misterio, de intriga, pero actual, con unos personajes muy realistas y fácil de leer, aunque de calidad», describe. Menos quebraderos de cabeza le da la joven de 14 años. No hay duda: El libro de los portales, de Laura Gallego. «Es una escritora que entiende muy bien a este público y sabe engancharle con sus argumentos», concluye Sol ya en la sección infantil.Álvaro MansoLas blancas y sugerentes maletas en el escaparate de la nueva Luz y Vida arrastran a la familia a su interior sin remedio. Creen que es una señal. Se encuentran allí con Álvaro Manso, dispuesto a que ningún miembro se aburra en este veraneo de papel.La mujer que vivió un año en la cama, de Sue Townsend, es el elegido para la abuela. «Es la historia de una mujer que cuando sus hijos abandonan el hogar y ella siente que descansa se mete en la cama para echar una siesta y se pasa un año entero reivindicando su papel y lo hace en un tono divertido. Es un libro de verano pero con connotaciones», arguye antes de coger para el abuelo La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker.A Álvaro Manso le gusta para él porque es una novela pseudopoliciaca que se basa en la resolución de un caso peculiar, que se va resolviendo poco a poco.Una conjura parece que une a todos los profesionales cuando se trata de elegir un título para el padre. Asoma aquí de nuevo Las lágrimas de San Lorenzo, de Julio Llamazares. «Es una relación de hijo y padre muy chula utilizando la imagen de las estrellas fugaces».El despertar de la señorita Prim reaparece también para la madre. «Se desata a partir de un anuncio de un periódico de ‘se necesita bibliotecaria en un pueblo pequeño’. Al final es la huida del mundo urbano al rural, donde el tiempo pasa de otra manera», ilustra.A la niña de 14 años la entrega El libro de los portales, de Laura Gallego, de sobra conocida por este segmento de edad y para su hermano se guarda Shakespeare y la ballena blanca, de Jon Bilbao, un volumen que le recomendó a él el veterano Ramiro Pinilla y que, cree, puede gustarle al joven. «El autor se aventura a imaginar que Shakespeare escribió Moby Dick y le embarca en una misión cultural, que existió de verdad, donde tendría esa idea. Es curioso». Y con este último consejo pone el punto y final.Fernando RivasMúsica y Deportes es otro de los establecimientos de paso en el centro capitalino y la familia Pérez García se deja llevar por su propietario, Fernando Rivas, que lo tiene bastante claro y no da muchas vueltas a la hora de satisfacer el hambre lectora de abuelos, padres y nietos.A la abuela la adjudica La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker. «A las mujeres les gusta mucho la novela policiaca y cuanto más mayores son, más», señala este veterano profesional, que elige una novela histórica para el abuelo: Tiempo de cenizas, de Jorge Molist, sobre la familia Borgia.Para la madre, La felicidad es un té contigo, de Mamen Sánchez, -«es literatura femenina para mujeres que rondan los cuarenta»- y al padre le mima y busca, dice, «literatura buena», y en esta categoría se halla Las lágrimas de San Lorenzo, de Llamazares -«es un escritor bueno para un hombre de esta edad»-.Se decanta por cualquiera de los seis volúmenes de Juego de tronos, de George R. R. Martin, para el joven de 20 años, y por No sonrías que me enamoro, de Blue Jeans, para su hermana.El equipaje de papel está completo. A la familia Pérez García ya le espera la sombrilla o la higuera.