Poesía
El debut de otro buscador de sensaciones
Raúl Elena presenta mañana su primer poemario, ‘Otra tierra’, en el Bardeblás

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A.S.R. / BurgosRaúl Elena se adentró en el Parnaso gracias a Vicente Aleixandre y Federico García Lorca. La lectura de sus versos le convencieron de que escribir poesía no es igual a ser cursi. Y el quinceañero que era entonces inició su baile con las musas. Aparecieron las primeras estrofas, los nuevos poetas y las infidelidades. Un día se apuntó a la Escuela de Escritores y se volcó en el relato. Ganó sus primeros premios. Se divertía mucho con él. Pero sonaron las campanadas de 2012 y el autor burgalés se propuso publicar un libro de poesía. Se decantó por volver a su antiguo amor en su debut. Y un año y medio después le acaricia con la satisfacción de haber cumplido. Se estrena con Otra tierra, que presentará mañana en el Bardeblás (20 horas) rodeado de amigos.«Otra tierra no es un camino recto, pero sí tiene algo al final, es una senda en la que siempre aprendes, tanto como escritor como a nivel personal. No trato ningún tema serio, son paranoias de un pringado de Gamonal. No hay temas profundos», pinta el vate, que, como todos, se adentra en este mundo como un buscador. ¿De qué? De sensaciones. De color negro, gris o rosa. ¡Qué más da!«Me preocupa que la técnica esté bien y transmita una sensación. Lo bueno de la poesía es que no la puedes explicar, a veces lees un poema o un autor que alguien dice que es súper bueno pero no te pone los pelos de punta y luego te acercas a un don nadie y te emociona aunque no entiendas bien lo que dice», arguye Raúl Elena, que trufa este poemario con pequeñas historias personales, guiños a gente cercana, instantes y una especial atención al oficio de escribir en una suerte de metáfora sobre la vida.(...) El que escribe no sueña haberse quedado ciego / ni le lloran los ojos por el sueño y persiste. / Pero está la noche / cayendo / y hace frío (...). Muchas noches frías ha pasado Raúl Elena (Burgos, 1971) en busca de esa palabra exacta, escribiendo y releyendo los versos, rompiendo, pegando... Y su pertinaz cacería ha tenido éxito: la satisfacción de tener su libro entre las manos. Que lo suyo le ha costado.«La gente asocia escribir poesía a un momento de inspiración. Si te presentas con una novela de 800 páginas da por sentado que te lo has currado, pero lo haces con un libro de poesía y se piensa que te tomas dos copas y escribes dos cosas sueltas y, en realidad, cuesta mucho trabajo», expone el autor, quien rechaza que el poeta debe demostrar más que el novelista. «Más no, pero sí algo distinto». «Juegas con las mismas herramientas, palabras, tiempo y ritmo, pero es otro deporte», compara.No sabe por qué un día elige la poesía y otro el relato -ha participado en libros colectivos con sus compañeros de la Escuela de Escritores-, pero sí está convencido de que todo se puede aprender. «Hay métodos, trucos e historias y cuanto más hayas leído o vivido, cuantos más asideros tengas, más fácil resultará contar una historia y transmitir un sentimiento o, por lo menos, intentarlo».Y a sus cuarenta años, Raúl Elena ha vivido y leído no mucho, pero sí más que aquel quinceañero de Gamonal a quien le dio un calentón y se entregó a la poesía.