El Correo de Burgos

SILVIA PÉREZ CRUZ Cantante y compositora

«Con la música me reencuentro con la Silvia de siempre»

Con una intensa trayectoria en la música -jazz, flamenco o pop-, cine, teatro o danza parece una artista a punto de la retirada. Nada más lejos de la realidad. Su carrera despega ahora

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Burgos

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A.S.R. / BurgosLa voz de Silvia Pérez Cruz (Gerona, 1983) suena al otro lado del teléfono serena como si mientras hablas con ella nada malo pudiera suceder. A pesar de que a su primer disco en solitario, 11 de noviembre, que presenta mañana en Cultural Cordón, le envuelve la muerte de su padre. Él, guitarrista, intérprete y compositor de habaneras, le descubrió el mágico mundo de la música, que ella modela en forma de sorpresas.Pregunta- ¿Qué chispa le hizo volar en solitario tras una carrera plagada de proyectos colectivos?Respuesta- Para mí la música es un camino largo, una vida paralela. Llevaba diez años tocando con muchos grupos, alimentándome de cada estilo, buscando el mío propio... Quizás la parte de intérprete la tenía más colmada, pero tenía muchas ganas de digerir y expresar todo lo aprendido a nivel compositivo y de arreglos, de dejar plasmado todo un movimiento interior que ya no me cabía dentro, que necesitaba sacar. Era algo súper orgánico y la propuesta que ofrecía era arriesgada, pero necesitaba esa limpieza interior y esa felicidad por hacer las cosas que uno se propone.P.- ¿Y cómo se le ha quedado el cuerpo?R.- Muy bien y ha dejado espacio para cosas nuevas. Ordenas, concretas cosas, los recuerdos quedan plasmados, vacías mucha información, también a nivel emocional. El resultado ha sido súper bonito, tanto que a veces piensas que esto no puede durar mucho.P.- ¿Qué esconde la fecha elegida?R.- 11 de noviembre es la fecha de nacimiento de mi padre, que murió a finales de 2010. Su muerte fue lo que me hizo apresurarme. Me dije ‘ostras, esto va muy rápido, no te demores, no estés más en los sitios donde no quieres, termina lo que tienes y haz esto que necesitas’. El disco me sirvió de limpieza en este sentido. Compuse mucho inspirada en mi padre. El álbum tiene dos partes, el antes y el después de su muerte, con un punto de conexión que es la época en la que grabas, que es de luto, pero también de optimismo, por eso pongo la fecha de nacimiento. Hay que saber reinventarse, volver a nacer y, además, es un título muy simbólico porque también nacía una parte nueva de mí.P.- ¿Cuánto hay en el disco de aquella niña que iba a cantar con su padre a las tabernas de Palafrugell?R.- Esa niña siempre está conmigo, en todas partes. Siempre intento que cante algo muy complicado y delante de mucha gente. Y, aunque mi padre está presente en todo el disco, descubrí que, a la hora de tocar la guitarra, mi mano derecha tiene mucho que ver con la suya, con el ritmo de las habaneras. Hay un latido que conecta con las canciones de taberna que cantaba cuando era pequeña.P.- ¿La habanera aparece en el abanico de estilos que airea 11 de noviembre (pop, flamenco, jazz...)?R.- No hay ningún estilo en concreto. He hecho el mío propio. Hay gente que canta cosas muy claras pero para la que buscamos nuestro propio lenguaje es inevitable beber de muchas cosas. Yo anteriormente estudié flamenco, clásico, jazz, canté música sudamericana, popular... Todo lo que me dejaban porque me vuelve loca la música. Mi objetivo fue no pensar en nada y hacer canciones, pequeñas historias.P.- Y sale lo que sale...R.- Usas lo que tienes y no todo, depende de muchas cosas. Los puntos de partida son muy diferentes, pueden ser un texto, una melodía, un acorde... y depende de como sea piensas en qué lengua la tienes que cantar, en función de esta te sale más un estilo que otro... Tienes que ir descubriendo qué le va mejor a esa pequeña familia que forma una canción, con su melodía, ritmo, música, texto...P.- La información suya que corre por internet la eleva a las nubes. ¿Ha acariciado el cielo alguna vez?R.- Yo soy muy consciente de que este es un camino infinito, soy súper perfeccionista, me gusta buscar el cambio, nada es para siempre, me gusta rodearme de personas que me enseñen... ¡Me encanta tanto aprender! ¡Es tan infinito! Soy afortunada por poder crear y trabajar en lo que me vuelve loca y me da vida. El cielo lo veo pero con los pies hundidos en la tierra.P.- Esa búsqueda le ha llevado a alimentarse de distintas disciplinas. ¿Le falta alguna por saborear?R.- He hecho danza, teatro, música para espectáculos, fotografía, cine, pintura... Mi infancia era esto. Yo hacía piano, saxo, solfeo, coro, bailaba, hacía deporte y, además, mi madre tenía una escuela de arte donde tomaba clases de pintura, dibujo... Siempre estaba mezclando cosas. Lo importante es tener libertad y recursos para expresar lo que uno tiene. Que pasen mil cosas más, por favor.P.- ¿Siempre ha sido libre para hacer lo que quería?R.- De punto de partida, totalmente. A nivel familiar, sin problema, en mi casa adoraban este arte. En la profesión me veo muy libre, es verdad que a veces la he perdido luego dentro de un proyecto, pero cuando uno está más tiempo del que debería en un sitio empieza a perderla. Cuando llegué a Barcelona aluciné con lo que hacía la gente, yo era muy poca cosa, no me gustaba cómo cantaba, renegué de mi voz, estuve buscando otros estilos hasta darme cuenta de que como cantaba de pequeña era la verdad pero tenía que alimentarlo y pulirlo con las piedras brillantes que a mí me atraían. Tenía que hacer crecer esa voz. Si es verdad que a veces te pones trajes que no te tocan, que te frenan las alas, pero es parte del aprendizaje.P.- ¿Era irremediable convertirse en artista teniendo esa familia?R.- Mi madre nos enseñó a ordenar la belleza, a apreciarla, a mirarla y eso se acaba aplicando en todos los ámbitos. Era una formación tan universal que se notaría en cualquier oficio. No me puedo imaginar haciendo otra cosa.P.- ¿Qué le da?R.- Con la música tengo la sensación de que, entre la palabra, la música, el gesto y lo que no se ve, se pueden transmitir muchas cosas y eso me hace sentir muy sincera y me reencuentro con la Silvia de siempre. Es una sensación muy bonita.P.- ¿Recibir el Goya a la Mejor Canción por No te puedo encontrar (Blancanieves) ha cambiado su vida?R.- Me ha ayudado a que la gente de fuera de Cataluña me ubique. Para mí fue un regalo. De repente recoges frutos de muchas cosas.P.- ¿Siente vértigo cuando echa la vista atrás?R.- Solo miro que he aprovechado mucho el tiempo, tengo una vida muy intensa y estoy contenta porque veo que es coherente. Mi suerte es que estoy muy bien rodeada, me gusta como piensa la gente que está a mi lado y quiero cuidarlos para no estar sola. A veces el problema de estas carreras es la soledad y yo me siento muy bien acompañada... No me da vértigo.P.- ¿Tiene miedo a la soledad?R.- A mí me gusta mucho estar sola, la valoro mucho pero cuando la buscas, no por narices.P.- ¿Qué ve cuando mira hacia adelante?R.- Sorpresas... Y música, eso seguro, estará siempre, hay una necesidad de fondo, y espero seguir conociendo a gente maravillosa, cuidar a la que ya he conocido y ser capaz de cambiar cuando llegue el momento. No sé. A ver qué pasa.

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