El Correo de Burgos

Festival del trazo y el color

Ignacio del Río vuelve a su cita anual prenavideña con su tierra. Cuadros que plasman ilusiones y que encandilan a sus paisanos. Es profeta, rebelde, en su tierra

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Burgos

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MARTA CASADO / Burgos

El Arco de Santa María tiene una cruz en el calendario. Cuando se acercan las Navidades él y su pintura siempre están presentes. Su festival de trazo y color es una cita fija para Burgos y para Ignacio del Río. Los 15 días de toros, gallos, paisajes de Castilla y nieve son en Burgos un preludio de que se acercan las fiestas navideñas tanto como adornar el árbol de Navidad.

Del Río cuelga 40 nuevas obras donde demuestra «lo mucho que quiero a mi tierra, a mi pueblo». Busca un alma cómplice que puede ver detrás de cada trazo, de cada color, la esencia que chilla dentro del artista. «Quiero que cualquier niño que quiera ver la verdad del arte, lo pueda llegar a ver y enseñe a los que creen que entienden ese mensaje». A pesar de su discurso contestatario y rebelde, la sociedad burgalesa le sigue, le alaba y le idolatra. Incluso aquellos a los que critica que alimentan «este país de chupópteros».

Su mirada es limpia. Su lenguaje plástico lleno de color, trazos violentos y el realismo de un quinteto de flamboyan, árbol tradicional de Cuba cuyo mudaje de color sorprendió en su peregrinar por la vida a del Río. Fruto de su visión del mundo no sólo anidan en sus lienzos paisajes exóticos también su tradicional Castilla o los retratos de sus amigos. Todos ellos le ayudaban ayer a terminar de colgar las piezas en las vetustas paredes del arco. La sala de exposiciones es el refugio de quien quiere huir pero no puede. Al pintor ilusionista le gustaría «vivir en una tribu, con un contacto humano real, en relación armoniosa con la naturaleza y vivir con eso, aquí no te dejan vivir». Pero siempre vuelve.

Quien desde los 17 años se perdió por el mundo tiene en su cita con el Arco su brújula. Entre estas paredes de piedra paseará del Río una vez más. Su pintura colgará para su fiel público hasta el próximo 15 de diciembre. Son las dos semanas en las que el pintor se reivindica. «Soy pintor de mi vida, de mis conocimientos y de mi tierra, decían que había que interpretar... !No¡ Hay que ser uno mismo», reflexiona mientras termina la mañana colocando  su conjunto ambiental de otoño invierno.

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