El Correo de Burgos

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Las memorias del soñador furtivo

Jesús Carazo saca ‘¡Este chico es tonto!, que recoge sus vivencias y sentimientos durante su infancia y juventud al tiempo que traza la evolución de la capital burgalesa en los últimos cincuenta años

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Burgos

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A.S.R. / BurgosJesús Carazo cruza la línea de la ficción, su hogar literario, y se pasa a la realidad. El autor de La reina que no quiso reinar, Los límites del paraíso o El mal de Gutenberg sorprende esta Navidad con ¡Este chico es tonto!, sus memorias de infancia y adolescencia, un retrato del niño y joven que fue, su día a día en una gran familia que vivía del almacén abierto por el abuelo, su experiencia en el colegio de frailes, sus veranos en Cantabria, sus ratos de ocio... El escritor desvela igualmente la influencia que esta mirada tiene en sus posterior carrera literaria y, al mismo tiempo, marca el devenir de una ciudad de provincias en los años cincuenta y sesenta.Fue precisamente la idea de hacer algo diferente, «de abandonar durante un tiempo los dominios de la ficción», lo que llevó a Jesús Carazo (Burgos, 1944) a viajar a aquel tiempo en el que vestía pantalón corto. Quería impedir que cayeran en el olvido algunas vivencias personales y algunos miembros de la familia, protagonistas de estas páginas, pero también de algunas de sus obras de ficción.¿Qué querría que el lector sacara en claro tras su lectura? «Espero que se identifique con aquel jovenzuelo que recorría la ciudad a mediados del pasado siglo. Y que vea también cuánto han cambiado las cosas», responde a través del correo electrónico desde Burdeos, donde pasa largas temporadas, aunque en Navidad podrá pasear a orillas del Arlanzón.Jesús Martínez Carazo, que suprime su primer apellido en su nombre artístico, dice que él era como los demás chicos de su edad. «Tal vez algo más soñador y fantasioso», desvela y añade que, por supuesto, ya vislumbraba entonces a la persona dedicada a las letras en que se convirtió. «Pero también imaginaba otras posibilidades», completa y aparece aquí de forma irremediable Tomás, el protagonista de El soñador furtivo, la novela juvenil que le valió el Premio Elena Fortún 1988 y se coló entre los cien libros juveniles más importantes del siglo XX en una selección de la Fundación Sánchez Ruipérez.«Las tribulaciones de Tomás, el héroe de aquella espléndida novela de aprendizaje, son en realidad el eco de las fantasías y obsesiones de su autor», escribe en la contraportada.No es este libro el único en el que vuelca aquellos recuerdos. «Mis cuatro o cinco primeras novelas son en buena parte autobiográficas», comenta el creador y dice más: «Mi escritura se sigue alimentando de muchos detalles de mi adolescencia».El autor que de un tiempo a esta parte vive volcado en el teatro, con concesiones a la narrativa juvenil, recuerda como el momento más dulce «aquellas deliciosa y románticas historias de amor», mientras que el más amargo se esconde entre las paredes del colegio de frailes. «Las clases, los exámenes...», espeta sin dudar.«Pequeñas cosas: el infierno, la muerte, el Juicio Final...», enumera, no sin cierta ironía, cuando se le interroga sobre los miedos que atenazaban a aquel joven y que evidencian la fuerte presencia de la Religión en aquellos años, que salpica las cien páginas de este volumen autoeditado y que ya está a la venta en las librerías burgalesas y a través de memorias@jesuscarazo.com.¿Cambiaría algo de lo que sucedió y vivió en aquellos años? «Si volviera a vivirlos, trataría de ser más escéptico, más pragmático, menos ingenuo...», destaca el escritor que al tiempo que expone retazos de su biografía pinta aquella ciudad en la que creció y que tanto ha cambiado en estos cincuenta años, sobre todo, dice, en «la moral, las costumbres, y la mirada de los adultos».¡Este chico es tonto! es un paréntesis en la frenética actividad literaria de Jesús Carazo, que ya prepara la edición de tres obras de teatro para dentro de unos meses. La pregunta ahora es: ¿Para cuándo la segunda parte de estas memorias?

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