La aventura de publicar un libro en tiempos de crisis
Un total de 34 autores locales muestran sus creaciones en la Feria, una efervescencia creativa ‘por amor al arte’

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MARTA CASADO / Burgos
Cuando ponen punto y final a su historia empieza el duro trabajo de la publicación, la promoción, la distribución y la venta. El escritor desconocido, generalmente se autoedita, es una actitud vocacional porque, generalmente, las cuentas no salen y con el cerrojazo de las subvenciones a las publicaciones aún menos. A pesar de una coyuntura tan desfavorable, las letras burgalesas viven una efervescencia creativa que ve la luz en papel. La Feria del Libro da ejemplo de ello. Hasta 34 autores burgaleses participan en ella e incluso hay alrededor de una quincena que hace presentaciones. «Pocas Ferias provinciales habrá que tengan los fines de semana llenos de autores locales para presentar sus obras, creemos que es una forma de acercarse al público y el resto de la semana acercamos autores invitados», reflexiona el presidente de la Asociación de Libreros, Álvaro Manso, quien agradece que «los autores esperen a sacar su libro en estas fechas de Feria del Libro».
Hablar con un escritor y su aventura de publicar no cambia mucho el argumento. Las editoriales nacionales están cerradas a cal y canto a nuevas propuestas de autores desconocidos. Es un muro que solo consigue romper algunos pocos. Mientras tanto libros de personajes televisivos con poco o nada que contar copan las listas de ventas. «Son escasos los casos que consiguen romper esa barrera porque las editoriales se fijan más en lo comercial, no sé lo que se valora pero pocos llegan», asegura Matilde Sedano que acudió el sábado a la Feria con ¡Pero cómo es que llegué aquí! Es su segunda novela y cree que estar en el Espolón «es una forma de llegar al público de la ciudad aunque nos gustaría ser más queridos por los libreros, que nos cuiden un poco más», reivindica. Ella, como casi todos, apuesta por la autoedición, un esfuerzo que «compensa y motiva mucho con la respuesta del público aunque creo que el futuro estará en internet y el libro de papel acabará siendo una joyita para cuando tengas algo particular», reflexiona.
De las grandes editoriales huyó Francisco Javier Tabares para publicar su gran proyecto sobre la Catedral que diseñó, documentó y redactó durante una década. «Sería un desembolso muy grande una gran editorial y además perdería el control de algo que ha supuesto mucho esfuerzo para mí ellos tienen sus autores y sus predilecciones y yo un dinero contado para editar», señala. Su novela Pulchra et Decora se divide en tres libros y va sacando de uno en uno. Cuando ha conseguido recuperar la inversión del primero publica el siguiente. Ahora firma la segunda parte, El sentido de la luz. Al mismo tiempo acerca el libro a ocho librerías de la ciudad e incluso al mismo lector. «Me ha ayudado mucho la temática (el libro versa sobre la Catedral) y he trabajado mucho el booktrailer», señala.
Alguno como Basilio Miguel que se estrena en novela, ve «complicado» seguir porque «es un trabajo importante y hay pocos apoyos». Quien tiene ya gran experiencia en publicaciones, Manuel Cámara, que atesora diez libros sobre la historia de Burgos reconoce que «pasas muchas penurias, no es un camino bonito, te cuesta dinero pero es más una satisfacción íntima y personal». Reconoce que «sólo si hay una persona que lea y disfrute alguna línea de lo que has escrito, te das por compensado moralmente». Él aún sigue en la pelea.