Feria del Libro / Firmas invitadas
«Dedicarse solo al cómic es muy complicado en España»
Rubén Pellejero, uno de los clásicos, cree, sin embargo, que este mundo es cada vez más atractivo para el lector

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A.S.R. / BurgosAl tiempo que avanza la charla con Rubén Pellejero, la viñeta del cómic español empieza a teñirse de negro. Cuenta el dibujante catalán, una personalidad imprescindible en el género, que él trabaja para el mercado francés porque es imposible hacerlo para el español si quieres tener una continuidad en tu trabajo. Aquí, dice, no hay industria y nadie está dispuesto a pagar lo que realmente vale el trabajo minucioso al que él, como otros, se dedica.«Hacer una producción de según qué tipo de cómic es muy difícil por cuestiones económicas. Si es rápido y sencillo, puede ser, pero mi dibujo, que es muy elaborado y necesita su tiempo, tiene un valor que aquí no se paga», asegura minutos antes de llegar al paseo del Espolón, donde dedicaría la tarde a firmar libros.Aunque destierra la palabra imposible, Pellejero insiste en que es complicado «si tú te has planteado el cómic como una profesión, no como algo paralelo a otra opción. Si después de un libro quieres hacer otro y otro necesitas una garantía económica».Él, desde sus inicios, ha trabajado para el mercado europeo. Con encargos para Italia, Suecia y otros países aprendió el medio y al plantearse vivir de él, «no hacer solo un libro casual», pronto vio que en casa no lo conseguiría.Las cosas cambian cuando se habla desde el punto de vista del público. «Poco a poco se está restableciendo una comunicación con el lector en el sentido de que se está publicando mucho. Es muy bueno que aparezcan obras al mismo tiempo que en otros países. Es muy alentador y muy atractivo porque tiene más oferta donde elegir», expone Pellejero, que en 2010 recibió el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona.Aplaude igualmente cierta reivindicación de los autores clásicos, como él, y la irrupción de modas como el manga o el tebeo de superhéroes, que califica de fenómenos enriquecedores.Su última obra, también creada para el mercado francés y publicada aquí por Astiberri, es Lobo de lluvia, un western, con guion de Jean Dufaux, un género que a él le hacía especial ilusión. «Había hecho en mi juventud alguno, siempre me ha gustado, su iconografía, las películas, y tener esta oportunidad fue una luz que se encendió de golpe, una gran tentación y el momento de cumplir un sueño que tenía de hace mucho tiempo».