MÚSICA
‘Carmina Burana’ o la alegría de vivir
El Coro Universitario, la Coral de Cámara de Burgos, la escolanía del Conservatorio y la Orquesta Sinfónica de Burgos se alían en este estreno enmarcado en el vigésimo aniversario de la UBU

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A mí la seriedad del espíritu me parece una cosa demasiado seria, la broma me es más agradable y más dulce que los panales de la miel. Pintiparados se presentan estos versos del Carmina Burana, recogidos ayer por Óscar Martínez (Fundación Caja de Burgos) en la presentación de esta producción, que subirá al escenario del Fórum Evolución el 18 de octubre dentro de la fiesta del veinte cumpleaños de la Universidad de Burgos, una edad en la que aún se puede exprimir la alegría de vivir a la que canta la obra del alemán Carl Orff.
También una edad ideal para ser ambiciosos, para no ponerse límites y embarcarse en aventuras arriesgadas. Y, a priori, la preparación del Carmina Burana lo es. Tanto que el Coro Universitario ha tenido que buscar aliados para poder relamerse la miel del panal.
Los ha encontrado en la Coral de Cámara de Burgos, la Orquesta Sinfónica de Burgos (OSBu) y la escolanía del Conservatorio Frühbeck de Burgos.
El director del Coro Universitario, Rodrigo Calzada, que dejará este cargo tras esta función, destaca el importante salto que esta producción implica. «Es un espaldarazo, un voto de confianza», ilustra.
«Es una obra sinfónico-coral con un grado técnico muy elevado, necesita unas tesituras muy amplias, además de un coro grande exige otro más pequeño en escena y una escolanía de niños. Sin olvidar que el texto nos obliga a cantar en tres idiomas, latín, alemán y un poco de alemán antiguo, además de unos pequeños títulos en francés», añade sobre las particularidades de esta producción en la que la formación del campus empezó a trabajar en Navidad.
Nueve meses después apura ya la recta final, con un calendario de ensayos que invita a ponerse nerviosos.
La agenda del centenar largo de artistas implicados echa humo. Este fin de semana se juntarán todos los coralistas de Burgos, que ya lo han hecho en anteriores ocasiones, con las voces de refuerzo procedentes de León y Salamanca. Tras esta convocatoria quedará apuntalado todo lo que tiene que ver con la parte vocal. El viernes 17, se hará un ensayo general con la OSBu y la mañana del mismo sábado 18 se sumarán los solistas: la burgalesa Alicia Amo, soprano y pianista, con una proyección creciente, el tenor Gerardo López, que trabaja en el Coro y Orquesta de la Comunidad de Madrid, y el barítono extremeño José Miguel Torres.
El Carmina Burana es un reto para la formación del campus, pero, dice Calzada, no más que otros a los que se han enfrentado como su concierto conjunto con la Banda Militar o su reciente actuación en la Catedral de Burgos. «Sí es el primer desafío sinfónico coral y lo que sí es evidente que solos no lo podríamos haber sacado adelante», insiste el batuta en el agradecimiento a las otras formaciones que han hecho suya esta obra que, como apostilla Óscar Martínez, «es aparentemente muy seria, pero una joya de la poesía medieval profana que canta la alegría de vivir, el goce de la naturaleza, del espíritu, y es una muy buena obra para una celebración y un excelente mensaje para estos tiempos atribulados que vivimos todos».
Rodrigo Calzada se despide del Coro Universitario
La representación de Carmina Burana será especial para el centenar largo de artistas que subirán al escenario, pero un poquito más para Rodrigo Calzada. El director del Coro Universitario cerrará un ciclo de seis años. Se va a estudiar Dirección Coral a Murcia y deja la batuta de la formación en manos de Daniel de la Puente, conocido para el público burgalés por ser uno de los directores de la Academia Internacional de Música Antigua (AIMAntigua).
«Es una despedida bonita. Dejaré el coro en un momento interesante de trabajo. Lo cogimos cuando no había nada, empezamos desde menos diez y ahora está consolidado y espero que siga adelante», desea Calzada, que hace seis años hizo resurgir de sus cenizas a un coro desaparecido.
¿Pena? El batuta burgalés reconoce que está ahí, que le cuesta dejarlo porque estaba cómodo y la maquinaria funcionaba bien, pero... «Pero son buenos los cambios, tanto para mí como para ellos. Vendrá otro director con su propio proyecto que lo hará crecer en otros ámbitos. Yo les he aportado unas cosas y quien venga les dará otras», expone y añade que cree que ha conseguido que la masa, compuesta ahora por cerca de cincuenta personas, sea atractiva para la sociedad, la universidad, los chicos del Conservatorio...