VERÓNICA FORQUÉ Actriz
«No sé cómo mantengo la ilusión después de tantos años, es un milagro»

Verónica Forqué-Luis Malibrán
Su voz es inconfundible. Suena al otro lado del teléfono e inmediatamente, sin lugar a dudas, se dibuja el rostro de Verónica Forqué. La actriz tiene una cita con el público este viernes en Cultural Caja de Burgos de la avenida de Cantabria (20.30 horas, 22 euros). Junto a los actores Juan Fernández, Joaquín Notario y José Manuel Seda, dirigidos por Laia Ripoll, escenifica Así es, si así fue (España: de los Trastámara a los Austrias), un texto de Andrea D’Odorico que viaja a la España del siglo XV a través de sus personajes históricos, sus versos y sus músicas, que la actriz interpretará horas antes de recibir la Espiga de Oro en la Seminci de Valladolid.
Pregunta- ¿Qué se van a encontrar los espectadores?
Respuesta- Una lectura dramatizada en la que pasan muchas cosas, hay momentos en los que los actores salen del atril y se convierten en el personaje que interpretan. Es un paseo por la historia nuestra, un recorrido con muchos claroscuros, más oscuros que claros, y donde aparecen la reina Isabel la Católica, Juana la Beltraneja, Colón, Boabdil y la toma de Granada, Teresa de Jesús... y todo con canciones y romanzas de la época. Es un viaje a ese pasado nuestro que en gran parte desconocemos.
P.- ¿Qué diferencias encuentra una actriz a la hora de preparar una lectura dramatizada y una obra de teatro?
R.- Con la lectura estás más tranquila porque sabes que en un momento dado tienes el texto delante de ti. Es otro lenguaje, otra cosa, nunca lo había hecho y me ha gustado mucho la oportunidad de hacer tantos personajes.
P.- ¿Cómo ha sido meterse en la piel de figuras como los de Isabel la Católica o Juana la Beltraneja?
R.- Me meto en su piel sin saber cómo, no lo puedo explicar, es un proceso misterioso por el cual tú empiezas diciendo esto no lo sé hacer, esto no sé cómo se hace, y terminas el día antes del estreno deseando hacerlo y tener al público delante. Es un proceso difícil, en el que a veces hay mucho sufrimiento porque te parece que no sale nada y de pronto un día aquello florece un poco, y otro día otro poco, y así, pero es un trabajo que tiene que ver mucho con el inconsciente, por eso yo con el consciente lo que hago es leer la obra muchas veces, acercarme al personaje en todas sus circunstancias, en su pasado, sus deseos... Aparte de todo lo escrito en la obra, un poco más.
P.- ¿El público llora o ríe?
R.- Hay momentos muy divertidos y muy graciosos y otros muy emocionantes y muy duros.
P.- ¿Aquella época es tan distinta a la actual o nos parecemos más a nuestros antepasados de lo que creemos?
R.- En lo malo, el ser humano sigue siendo codicioso, egoísta, mentiroso, cruel, ignorante... Al ser humano le quedan muchos siglos, si es que el planeta aguanta tanto, de evolución, aunque indudablemente hay mucha gente buena en este mundo como entonces también la había, si no haría mucho que hubiera desaparecido. Queda gente generosa y compasiva, que hace que el mundo siga existiendo.
P.- ¿El personaje más seductor?
R.- El de Juana la Beltraneja me gusta mucho porque fue la perdedora y lo llevó con mucha dignidad, vivió muchos años a pesar de lo injustos que fueron con ella.
P.- ¿Siempre son más atractivos los perdedores que los vencedores?
R.- Suelen ser más interesantes, aunque hay vencedores muy simpáticos y muy buenas personas.
P.- Los literatos del momento también irrumpen en la obra. Ha sido una delicia interpretar a...
R.- Hay muchos anónimos y de los no anónimos, Teresa de Jesús, que es a la que yo recito, del resto se encargan los chicos.
P.- No había muchas mujeres en la literatura entonces...
R.- Todavía ahora son muchas menos las chicas escritoras y también hay menos presidentas del gobierno, de bancos...
P.- Queda mucho por hacer...
R.- Sí, claro, se ha recorrido un buen camino pero queda mucho.
P.- ¿También en el mundo de la interpretación?
R.- Pasa que a partir de los cuarenta y bastantes, las actrices tenemos menos personajes para hacer, sobre todo en el cine y la televisión. Se escriben historias para mujeres más jóvenes, las de cincuenta resultamos muy poco interesantes, para el cine y para el mundo en general.
P.- ¿Se ha sentido desplazada?
R.- Evidentemente mi época de hacer películas ya pasó, ahora haré alguna de vez en cuando, bueno pasó la mía y la de todos los españoles un poco porque cada vez se hacen menos, pero en fin, hay otras cosas.
P.- ¿Tiene esperanza de que esa situación cambie?
R.- Sí, las cosas son cíclicas y creo que peor de lo que estamos no podemos estar por lo que tiene que cambiar a la fuerza.
P.- Volviendo a la época de los Austrias. ¿Está la historia de moda?
R.- Es una pregunta para el autor, no lo sé. En cualquier caso, que haya interés por la historia, que lo haya por cualquier cosa interesante, es bueno.
P.- El estreno fue en junio en Cáceres y ya han pasado por Alcalá, Almagro, Olite... ¿Cómo responde el patio de butacas?
R.- Muy, muy bien, sorprendentemente porque no es un espectáculo muy fácil, ni muy comercial, ni muy de risa, sino que es una cosa que tiene que gustar. Estamos muy contentos.
P.- La obra deja claro que antes y ahora el destino marca las vidas de las personas...
R.- ¡Ah, es tan importante! Sí, uno no sabe si eso ya está escrito de antemano o es uno el que va haciendo su propio destino día a día, es un gran misterio.
P.- ¿Se hubiera dedicado Verónica Forqué a la interpretación de no haber sido hija de quien es?
R.- ¡Quién lo sabe! Hay muchos hijos de directores y de actores que son economistas u otra cosa, pero también muchos hijos de gente del cine y el teatro que se dedican a lo mismo. Para mí fue una elección muy consciente y desde muy pequeña, con mucha ilusión, quería ser actriz.
P.- ¿Cómo se mantiene la ilusión después de tanto tiempo?
R.- No lo sé, es una especie de milagro y ojalá que siga sucediendo así porque si no, no sé qué haría con mi vida. Me gustaría no perder nunca esta ilusión.
P.- ¿Y ahora? ¿Con qué sueña?
R.- Me gustaría morir con alegría y con paz.