BURGOS / Foro de la Cultura
Artes escénicas en el microscopio
Rubén de Miguel estudia los procesos de creación y producción en la ciudad y Javier Gómez la relación de las personas con discapacidad intelectual con ella

Javier Gómez (i.) y Rubén de Miguel.-Raúl Ochoa
El Foro de la Cultura, que se inaugura hoy en el Teatro Principal, presentó ayer dos estudios relacionados con las artes escénicas con conclusiones sorprendentes o no tanto. Luces y sombras en la escena localBurgos cuenta con una actividad importante en el campo de las artes escénicas, con una amplia programación y red de espacios escénicos; las agendas albergan una importante presencia de las compañías locales, aunque en ocasiones solo porque es más barato contratarlas; la ciudad acoge proyectos pioneros y referentes fuera como La Parrala y Espacio Tangente que llegarían más lejos con otras políticas culturales que los apoyaran más; la formación disponible es irregular, frente a la importante labor de base de la Escuela Municipal de Teatro está la necesidad de salir fuera para completarla profesionalmente, salvo en el caso de la Danza; las compañías reclaman ayudas no traducidas en subvención directa sino en residencias artísticas, instalaciones adecuadas, apoyo técnico y en difusión, programación sostenida en buenas condiciones, especialización en la formación y su contemplación como auténticos embajadores; existe la necesidad de reflexionar sobre la distribución de los presupuestos en materia de cultura y volcarlos en una mayor profesionalización del sector, donde ahora muchas se ven obligadas a erigirse en asociaciones frente a la imposibilidad de adoptar una forma jurídica empresarial; y urge una reinvención de los grupos, con medidas de autofinanciación o alianzas con otros agentes y disciplinas.
Estas son las conclusiones que pone sobre la mesa el estudio sobre procesos de creación y producción escénica en la ciudad realizado por Rubén de Miguel como proyecto final del Máster de Gestión Cultural, que presentó ayer en el marco del Foro de la Cultura, y que el concejal de Cultura, Fernando Gómez, aseguró que el Ayuntamiento, como una de las partes aludidas, valoraría.
Avanzó que estudiarán la recuperación de las ayudas a la producción escénica profesional, algo que ya trasladó a la junta directiva de La Parrala, con la que se reunió en septiembre, sin llegar a ningún compromiso, y observó que también «hay que empezar a trabajar como en Europa, con cooperación entre la Administración y los artistas».
Después de más de un año de trabajo, con una exhaustiva contextualización del sector en la ciudad y de entrevistas con los agentes culturales, los responsables de los centros de creación escénica y los propios creadores, De Miguel aprecia igualmente la necesidad de hacer un estudio del público, de las dinámicas que le mueven a unos espacios y no a otros y a elegir unos espectáculos determinados. Pendiente queda.
La discapacidad es pura danza
La relación entre las personas con discapacidad intelectual y la producción de artes escénicas a nivel nacional ha sido el objeto de estudio de un equipo encabezado por el sociólogo Javier Gómez, que, en un campo de 340 espectáculos de 215 compañías, ha analizado las características y preferencias artísticas de las compañías integradas total o parcialmente por este colectivo.
Las conclusiones reflejan datos curiosos como la mayor sensibilidad hacia la danza, elegida por el 43,5 %, con proyectos de psicodanza y danza integrada, y el carácter vanguardista de las propuestas, frente al 15,4 % que se programó en los espacios escénicos públicos en 2013.
El sociólogo llama la atención sobre el predominio de las opciones adultas, que derriban el tópico y la visión paternalista que se suele tener de estos proyectos, y apuntaló sus palabras con datos observando lo parejo del porcentaje de producciones para público familiar, 21,4%, y teatro social y contemporáneo, que se sitúa en un 16%. De hecho, señala, se utiliza como un vehículo para la reivindicación propia, de los derechos de los discapacitados, sin olvidar nunca el componente de entretenimiento porque, dice Gómez, las razones que mueven a este colectivo a acudir al teatro son las de todo el mundo: disfrutar.
El estudio concluye que la tendencia de producción de las compañías con personas con discapacidad no es tan diferente a las que no lo tienen y el gusto por el musical está al alza.
En el lado contrario de la balanza se encuentra la escasa representación en los montajes con títeres, en el mundo de las danzas tradicionales y folclore -«algo curioso porque es un mundo muy inclusivo»- y los monólogos, salvo excepciones como, observa Gómez, la de Aspanias Burgos, que ha convocado un concurso dedicado a este género.