El Correo de Burgos

BURGOS / Teatro

La realidad a vista de perro

Cal y Canto se adentra en el mundo animal con ‘Lost Dog’, una historia de marginados

La lectura del libro ‘La verdad según Carlos Perro’ desencadenó la pieza.-

La lectura del libro ‘La verdad según Carlos Perro’ desencadenó la pieza.-

Burgos

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Sin dueño, sin techo, sin esperanzas en el presente, sin un ladrido con el que asustar, sin una dentellada que dar al cielo ni al infierno, sin un mundo al que mirar, sin un camino que seguir... Detrás de estas pinceladas se encuentra el perro que protagoniza Lost Dog, el montaje que la compañía burgalesa Cal y Canto estrena hoy en Cultural Cordón (17.30 y 19 horas, entrada: 5 euros) tras el rodaje que ha vivido esta semana con representaciones para escolares.

Cuenta su directora, Ana Ortega, que la idea de convertir a un perro en el personaje principal de esta nueva propuesta se dibujó tras la lectura del libro La verdad según Carlos Perro, de Sergio Gómez, la historia de un perro callejero que un día decide dejar de serlo. «Nos enamoró la historia y nos llevó a investigar en literatura perruna como La llamada de la naturaleza y Colmillo blanco, de Jack London, y vimos que eran historias muy universales, con una defensa de valores que nos interesaba, y pensamos que podía salir algo», recuerda y añade que pronto vieron el lenguaje de los títeres como el que mejor se ajustaba a sus pretensiones.

«Queríamos un espectáculo con el menor texto posible y que fuera visual, que es el lenguaje que venimos utilizando en nuestros últimos espectáculos y que, creemos, mejor manejamos y más nos aporta», expone Ortega y llama la atención sobre la importancia de la mirada del perro, «que el espectador pudiera ver a través de sus ojos».

Esa mirada perruna va dibujando una historia sencilla, la de un perro abandonado que un día decide salir del basural donde vive y probar suerte en la gran ciudad, donde se enredará en una espiral de aventuras y de miserias en busca de un hogar.

Sobre el escenario, tres actores (Marcos Castro, Ana Ortega y Alberto González) y los pies del perro perdido como hilo conductor, con una escenografía construida con elementos pobres.

«Nos hemos querido mover en la tierra, en este submundo en el que a veces no nos fijamos, lo que está entre nuestros pies y el suelo, que puede extenderse a esa sociedad de personajes desarraigados, de movimientos sociales que están en la calle...», ahonda la directora e intérprete del grupo burgalés, que ya prepara las maletas para volar de nuevo a Asia. A-TA-KA, su espectáculo más internacional, los llevará a China en unos días. Esta vez, la mirada vuela alto.

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