El Correo de Burgos

BURGOS / Festival Eñe

«Se puede ser muy feliz no leyendo»

Andrés Barba abre consultorio con una ágil recomendación de libros

Andrés Barba instaló su consultorio en el vestíbulo del Museo de la Evolución Humana.-Santi Otero

Andrés Barba instaló su consultorio en el vestíbulo del Museo de la Evolución Humana.-Santi Otero

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A.S.R.
Burgos

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Andrés Barba se quita el jersey y la bufanda para recibir a su primer paciente. Aitor se sienta junto a él y, aunque presenta buena cara, reconoce que acude al Museo de la Evolución Humana (MEH) expresamente para ver al doctor, que ayer, sin bata blanca ni estetoscopio, pasó consulta con la fiera compañía de un tigre de bengala.

«En el fondo una parte de la lectura es una experiencia de caza, de ir a la búsqueda del libro deseado, uno sabe que está ahí, igual que sabe que está el tigre de bengala, a por el que se puede ir de una manera solitaria, que es adentrarse en la jungla para buscarlo, y la otra es pedir ayuda a alguien especializado», comentaba el escritor.

Diagnosticar así a bote pronto es tarea difícil y requiere un tiempo de reconocimiento entre médico y paciente, más o menos largo, según los casos. Otras veces, el doctor Barba ha tenido como aliado el escenario, librerías repletas de volúmenes ávidos de salir a la palestra -lo ha hecho en locales de Buenos Aires, donde ha vivido los últimos años, y en Tipos Infames de Madrid-, pero ayer no estaban precisamente a la vista. El desafío era mayor. «Es como hacer una escena erótica en un lugar público», ilustraba.

Pero él se iba a liar la manta a la cabeza sin medias de rejilla ni picardías.

Y, además, con una provocativa y contradictoria convicción en el vademécum.

«Hay un afán programático estatal perverso de intentar que la gente se aficione a la lectura. Algo así como ‘Hay que leer más’, que suena más propio de película de Pedro Almodóvar. No hay necesidad de leer, en absoluto. Se puede ser muy feliz no leyendo. No hay que promocionar la lectura, ella lo hace sola. Cualquier campaña es naturalmente contraproducente porque a la literatura uno solo se puede acercar en privado y cualquier intento politizante de afición a la lectura es perverso. Desde el punto de vista oficialista, sería mejor prohibir la lectura para promoverla, también en los colegios».

Él guio a los que se duelen de no leer, pero: ¿Qué necesita saber para un buen diagnóstico?

«Todos tenemos nuestra biblioteca sentimental, libros que tal vez no forman parte del canon, pero sí de nuestro bagaje emocional. Siempre hay que trabajar a partir de ahí», contesta y desvela que su biblioteca sentimental se modifica en minutos y ayer, a eso de las seis y media de la tarde, desfilaban Henry James, Walt Whitman, la ultimísima literatura latinoamericana, léase Felibesto Hernández o César Aira, también Lobo Antunes, Marcos Giralt, Carlos Pardo, Cristina Fernández Cubas... «Es difícil hacer una lista de grandes libros, sobre todo cuando la vida de uno gira alrededor de ellos».Su receta para... Pablo Iglesias. «Las confesiones, de Rousseau, aunque tiene aspecto de tenerlo bien leído. Le pega porque es un libro impetuoso, complejo, alambicado, honesto, pero con oscuridad y con más cosas buenas que malas. Una aventura intelectual»

Mariano Rajoy. «Es difícil porque sospecho que lleva 25 años sin leer ficción, poesía por descontado. Le recetaría algo viejuno pero estimulante... Quizás Gil de Biedma, que además es tío de Esperanza Aguirre, para que explote su lado erótico»

Pedro Sánchez. «El capital, de Karl Marx»

Juan Luis Arsuaga. «El libro de Job, que es una arqueología de la condición humana»

Isabel Pantoja. «En la situación en la que está debería leer algo de Dickens»

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