BURGOS / Artes escénicas
Ilusiones entre la niebla
El Iglú Mágico se levanta en la plaza de la Libertad y abre la puerta, hasta el martes, a un mundo de emociones que convence en la primera jornada con el cartel de completo en alguna función

‘La madame Magali y el mago Ventura’, interpretado por el ilusionista Rubén Zamora y la actriz May Ríos, es uno de los tres estrenos del ciclo.-Israel L. Murillo
La niebla, el frío helador y las lucecitas que salpican las copas de los árboles se confabulan para que el Iglú Mágico, recién llegado del Círculo Polar Ártico, se sienta más si cabe como en casa. Esa calina arropa a David, a Sara, a Mar, a Diego, a Claudia, a Mateo, a Nuria, a Álex, a Alicia, a Arancha, a Alfredo, a Adriana, a Francisco, a Isabel...
Una cola de inquietos niños y revoltosos papás culebrea en la plaza de la Libertad a las puertas de esta carpa pintadas de fantasía por Regue Fernández. No sienten el frío, el nerviosismo y la ansía por ver las sorpresas que guarda esta enorme caja fantástica eclipsa las bajas temperaturas. Las bufandas, los guantes y, en el caso de Nerea, los churros también ayudan.
A Ana se le dibuja una sonrisa solo de pensar en lo que ha disfrutado su hija Adriana (3 años) minutos antes con Lola Mento. «‘Me ha gustado mucho, mami’, me ha dicho, aunque no sé si lo ha entendido», anota con la baba por los suelos. Lo mismo le pasa a Nuria con Diego, que el 1 de enero cumplirá un año, y así hasta el infinito y más allá.
Desde allí parece llegar The Ringmaster, el mandamás de todo esto, con permiso de la señorita de las nieves que reparte y recoge entradas. «Hace un frío que pola», suelta ese curioso personaje, que viaja en su desigual bicicleta, antes de abrir la puerta y, en un chas, borrar la larga fila para desplegarla por las gradas de la carpa.
La imagen que Iurgi Ilusionista ve desde la escena a esa hora de la tarde, con el patio de bote en bote, con decenas de niños blandiendo sus varitas mágicas -obsequio polar-, con un runrún continuo, es muy distinta a la de la mañana, con apenas tres niños enfrente. No se había corrido aún la voz del lugar acogedor que los espera.
Este adjetivo utiliza Miguel Sevilla, otro de los magos que se asoman en la agenda, feliz por que hayan contado con él, encantado de la calidez que brinda este espacio. «La gente te da mucho calor. Yo he estado muy cómodo. Me lo imaginaba de otra manera y ha sido una sorpresa, es ideal para comunicar emociones», observa este ilusionista burgalés, que insta a no perderse el duelo al que se han retado Jaque y Miguel Ángel Gea el domingo (22.30 horas).
Tornarían las luces blancas en rojas y la atmósfera angelical en picarona con la luna. El Iglú viene sobrado de fantasía y de sus polvos mágicos gozará también el público adulto. Ayer, un estreno, La Madame Magali y el mago Ventura, literatura erótica y magia a cargo del ilusionista local Rubén Zamora y la actriz May Ríos, que repetirán el lunes y el martes.
Porque el Iglú Mágico es una espiral de fantasía, un espectáculo tras otro, para familias, para adultos, que girará y girará hasta el martes.