BURGOS / Música
Ju, el juego naif del jueves
Coordenadas Polares arropa el debut de este nuevo proyecto, en el que participa la burgalesa Bárbara Bañuelos. Su primer disco, ‘Poco adrede nunca’, se presenta en Cultural Cordón

Bárbara Bañuelos, Ernesto Zoko y Javier Espada (con gafas) saltarán el jueves al escenario.-
Un día de lluvia que remonta con cada pedalada y deja atrás la melancolía de La vida sin zapatos y moja a un oso hormiguero y a un rey otomano. Un sábado azul inútilmente Misterioso. Un baile adolescente de adverbios Poco adrede nunca casi siempre. El íntimo hallazgo de Un lunar entre las sábanas. El secreto que se cierne sobre W, que se tuvo que ir a vivir a otro país donde fuera más normal...
Bárbara Bañuelos y Javier Espada invitan a jugar con las once canciones de Poco adrede nunca igual que lo han hecho ellos para crearlas. La burgalesa y el madrileño capitanean Ju, un nuevo proyecto musical que debuta el jueves en Coordenadas Polares (Cultural Cordón, 21.15 horas, 8 euros) con este primer disco como carta de presentación (https://soundcloud.com/jumusica).
Las historia de Ju empieza como un encuentro casual, el de Bárbara y Javier. Ella, con formación de danza e interpretación en Londres y Nueva York, ya se había contoneado por el parnaso musical como Elephant Pit, con dos discos de versiones, y creyó llegado el momento de dar un paso más y componer sus propios temas. Él llevaba muchos años escribiendo canciones, pero siempre desde el anonimato de su habitación, sin el arrojo necesario para grabarlas.
El destino los colocó en el mismo lugar. Decidieron juntarse a ver qué pasaba. Se plantearon el proyecto como un laboratorio de creación experimental, en el que cada uno trabajaría por su cuenta -«componer en conjunto es muy complicado»- y un día a la semana lo pondrían en común. Eligieron el jueves. Era el día que mejor venía a sus respectivas agendas. Había nacido Ju.
Empezaron a experimentar sin ninguna pretensión y con muchas dudas. Probaban, jugaban, quitaban, ponían, desechaban, reían, rimaban, se divertían, arriesgaban, amarraban, bailaban, tachaban, tocaban, emborronaban, matizaban, corregían, se retaban...
Durante los días que no se veían, cual pareja de enamorados, contaron con la complicidad del WhatsApp y de internet.
Pasaron las semanas, pasaron los jueves y, tras casi dos años, las canciones empezaron a acumularse. Clamaban por salir de ese estudio. Seleccionaron las que tenían una coherencia musical suficiente para ser agrupadas en un disco que trasladara un sello personal, tanto en el sonido como en las letras.
La pregunta del millón para un músico. ¿Cuál es ese estilo? «Cuando tienes una trayectoria más larga, en ese camino vas construyendo tu sonido y puedes pensar más en un estilo, pero al ser el primero hemos dejado salir lo que había y descubrir y sorprendernos con lo que hemos hecho en común. Hay mucho imaginario de ella, mucho mío, mucha querencia musical de los dos, muchas aportaciones de la gente que ha participado en el proceso de creación», dice Javier Espada y añade Bañuelos: «Ahora, con un poco de perspectiva, sí encuentro un estilo particular, un juego con el lenguaje, un aire sencillo, algo de experimental en algunos sonidos, y si hay que clasificarla sería pop».
Los dos compositores del grupo, completado por un tercero, Ernesto Zoko, confiesan que para ellos ha sido un juego y es difícil salir de él para valorar este primer álbum, en el que se vislumbra ese divertimento continuo, en el que han intentado escapar de los latiguillos comerciales, tanto en melodías como en letras, y se han aprovechado de la libertad creativa que les permite no dedicarse al cien por cien a la música.
«No queríamos generar un producto al uso, solo dejar que surgiera lo que tuviera que surgir», anota Bañuelos sobre este trabajo que nació sin expectativas y sale al mercado sin más pretensiones que las de que la gente lo escuche, recuperar la inversión realizada -han contado con una ayuda Crea de Caja de Burgos- y que no se quede en un proyecto único. El sueño de levantar el Grammy le dejan para el segundo.