BURGOS
Resiste el encanto de los libreros de viejo
El Salón del Libro Antiguo tiende una pátina nostálgica en el Monasterio de San Juan con primeras ediciones, grabados, tebeos, cromos...
La cita estará hasta el domingo.-Raúl Ochoa
Si cruzar las puertas del Monasterio de San Juan siempre es disponerse a vivir un viaje en el tiempo, la celebración del Salón del Libro Antiguo ayuda a meterse en el papel sin remedio. La película de la decimotercera edición empezó a grabarse ayer con los diez libreros participantes ultimando el género en sus puestos y las autoridades dándose el primer paseíllo. El rodaje seguirá hasta el domingo, con la entrada libre, tras el fiasco que el año pasado supuso cobrarla en los primeros días.
Joyas bibliográficas como un conjunto de pergaminos del siglo XVI al XIX, grabados, hojas de periódico de los albores del XX o primeras ediciones de relevantes autores como el Juan de Mairena de Antonio Machado o la de Cuentos morales de Alas Clarín; piezas que invitan a dejarse llevar por la nostalgia como la clásica enciclopedia Álvarez con la que aprendieron los niños de la posguerra o los tebeos de El Jabato o El Guerrero del Antifaz; objetos curiosos como cajetillas de tabaco Celtas Cortos o Bisonte, cromos, calendarios de mano, carteles de cine o la baraja con los terroristas más buscados lanzada por Estados Unidos; volúmenes oportunos como los que aluden a la vida y obras de Santa Teresa de Jesús, cuyo quinto centenario vertebra los actos culturales de este año, o los del editor y escritor burgalés Saturnino Calleja, del que se cumple el primer centenario de su muerte; obras que tocan el corazón patrio de los burgaleses como una edición facsimilar de las Leyes de Burgos de 1512 o El Cid Campeador, de Joseph Lacier, con 250 ilustraciones...
El Salón del Libro Antiguo continúa siendo un gigante cajón de sastre, mágico y con encanto, a pesar de vivir, como dicen sus actores, en una permanente crisis.
El presidente de la Asociación Provincial de Libreros, Álvaro Manso, valoró el esfuerzo de los libreros e invitó a todo el mundo a dejarse caer por él. No es terreno acotado a bibliófilos. «La variedad es tan grande que hace que sea también una convocatoria familiar», defendió durante la inauguración de esta cita, que este año ha recobrado la realización de actividades paralelas como la charla sobre el libro manuscrito castellano y leonés en la Alta Edad Media que el profesor de la Universidad de Valladolid José Manuel Ruiz Asencio pronunciará hoy (20 horas).
La Biblioteca Pública se suma igualmente a la fiesta con la exposición de una serie de libros de su fondo antiguo que destacan por tener en sus páginas curiosos mapas fechados entre 1550 y 1700, que se podrán ver hasta finales de febrero. Un atractivo más en este viaje en el tiempo.MONCHO PERALES (La Trastienda, León) «Ya somos una raza en peligro de extinción»
Sus bigotes ya son patrimonio del Salón del Libro Antiguo Ciudad de Burgos. No ha faltado a ninguna de sus trece ediciones y, aunque el año pasado terminó disgustado, este ha vuelto a hacer las maletas y coger carretera y manta desde León. «Somos fieles a este salón. Merece la pena colaborar con él y que se mantenga porque si faltamos los libreros, peligro de muerte. Hay que hacer lo posible por mantenerle vivo», dice Moncho Perales mientras termina de colocar el género. Llega con las expectativas altas. «Otra cosa es cómo marchan después».
A pesar de estas notas optimistas, Perales, con un porrillo de años en el sector, no es la alegría de la huerta. La actividad, anota, no remonta. «Siempre ha estado en crisis, incluso cuando no la había, pero esto hace que ya estemos acostumbrados a sobrevivir. Somos unos supervivientes», observa para acto seguido añadir que deberían estar subvencionados «como raza en peligro de extinción».
Y es que cada vez son más los establecimientos que cierran. Perales ha visto este año echar la persiana a más de uno, de dos y de tres. Apunta que son muchos los peligros que los acechan. Está la crisis económica, mal generalizado, pero no solo. También la falta de relevo generacional cuando tradicionalmente era un oficio que pasaba de padres a hijos; el envejecimiento de la clientela con cada vez menos bibliófilos; la utilización cada vez más generalizada de internet... «Está llamado a la casi desaparición», sentencia agorero, pero con humor.
VÍCTOR LÓPEZ (Páramo, Urueña) «Internet es la jungla, pero para mí es un aliado»
Frente a las resabiadas palabras de Moncho Perales, las ilusionantes y optimistas de Víctor López, que participa por primera vez en la cita burgalesa y que apenas lleva un lustro como parte activa del mágico mundo de los libreros de viejo. ¿Las expectativas con las que llega a Burgos? Totalmente abiertas. «No sé cómo puede ir, es la primera vez que me apunto a un salón, sí he hecho ferias, que son de 17 días. Vengo abierto a todo y que al menos haya valido la pena hacer el esfuerzo», comenta este joven, consciente de que la incertidumbre es la palabra de moda en este universo, en el que él se metió en plena crisis. «Es un mundo precioso, he crecido rodeado de libros, tuve la oportunidad de abrir una tienda en la Villa del Libro y no me lo pensé», sostiene feliz porque puede vivir de ello. «¿Qué más puedo pedir?», se pregunta y cree que la clave está en trabajar mucho y diversificar la librería física, con ferias y salones e internet, enemigo para unos, aliado para otros, como es el caso. «Es verdad que es la jungla, pero a mí me proporciona la mitad de los ingresos».