Concierto cultural cajaburgos
Salvados por la música
Vuelve a Burgos el coro Uganda Natumayini con un renovado programa que une la modernidad y el ritmo africano

Un momento del espectáculo del grupo Uganda Natumayini-ECB
El proyecto ‘Música para salvar vidas’ se creó hace ya diez años con el objetivo de salvar a unos niños que habían sufrido de abusos y abandono en Uganda. Los responsables del proyecto les proporcionaron un techo y sobre todo una formación musical para salvarles de un futuro incierto y para ayudarles a crecer con la alegría que da la música.Actualmente, esta iniciativa se ocupa de 30 niños y 20 de ellos son los que participarán en el espectáculo que lleva unos dias recorriendo la geografía española.En Burgos empezaron su actuación en Miranda de Ebro el pasado 20 de febrero. Visitarán Aranda de Duero el 27 y traerán su espectáculo a la capital el día 28 de febrero, a las 20.30 horas en Cultural CajaBurgos. Pero su presencia en la ciudad ya se pudo ver ayer en una misa cantada en la iglesia de San Lesmes y hoy que cantarán a las 11.30 en la parroquia de San Juan de Ortega. «No nos limitamos a nuestros espectáculos, también cantamos misas y damos otro tipo de conciertos», explica Elisabeth Michot de Jowers, presidenta de la asociación ‘Música para salvar vidas’.El coro Uganda Natumayini ya es conocido en la capital burgalesa porque formó parte de las actuaciones organizadas por el Foro Solidario de Caja Burgos en su inauguración hace diez años y con motivo de este doble aniversario, el del Foro y el de la asociación, vuelven a pisar los escenarios burgaleses para demostrar al público lo mucho que ha crecido el coro artísticamente. «Es emocionante volver diez años después. La de Burgos fue una de nuestras primeras actuaciones importantes», comenta Michot de Jowers.Once de los bailarines y músicos que integran ahora Uganda Natumayini son aquellos niños de un orfanato que actuaron en aquella ocasión, vuelven crecidos y mucho mejor formados musicalmente. «Han cambiado de registro vocal y han ganado en presencia escénica». Otros de esos jóvenes componentes ya no forman parte del grupo. Han crecido y han formado su propia familia consiguiendo una vida independiente y autónoma en Uganda. «Tenemos mecánicos, informáticos, peluqueras enfermeras.. Han conseguido éxito en la vida», añade Michot de Jowers.Esta constante renovación no ha influido en la calidad de sus espectáculos, más bien lo contrario. En las filas de la formación hay interpretes que ya tienen una sobrada experiencia sobre los escenarios y son capaces de arropar a los jóvenes integrantes de modo de conservar su espíritu de celebración contagiosa de la vida.El repertorio también ha ido evolucionando y a los bailes tribales relacionados con la naturaleza, costumbres y tradiciones de su Uganda natal y del vecino Ruanda, han incluido piezas góspel africano y americano con coreografías modernas sobre melodías conocidas que entusiasman al público, consiguiendo estructurar un espectáculo profesional y con mucho colorido y vitalidad. «Es ver para creer el talento innato que tienen».La fuerza de la música ha dado alas a otros jóvenes que viajan en solitario. «6 de ellos están de gira por Europa» y su influencia ha dado origen a una nueva disciplina de danza. «El Black Dance es un baile que une el teatro, el mimo y la música y que está teniendo mucho éxito», añade Michot de Jowers.