BURGOS / Publicación
'Layla', una mujer gata en el espejo
Sara Tapia debuta en la novela con la historia de una pintora que se replantea su vida y en la que espera que las lectoras encuentren su reflejo

Sara Tapia sujeta entre los brazos un ejemplar de su primera novela, con una portada pintada por Nicolás Alonso.-Raúl Ochoa
La música de Philip Glass guiaba la mano de Sara Tapia sobre el papel. Sin ser consciente, trazó en él un dibujo que en un segundo vistazo le resultó familiar. Rebuscó entre sus documentos y se topó con dos más realizados en otras épocas de su vida, más o menos lejanas a aquel 2009 en el que el compositor estadounidense alentó el último. No eran iguales. Tenían matices que decían algo, pero qué.Las preguntas asaltaron a la escritora. ¿Quién era ese personaje que aparecía en los tres? ¿Qué piensa? ¿Qué hace ahí? ¿A qué aspira? ¿Qué mira? ¿Otea o busca?... Las respuestas se fueron hilando hasta tejer Layla, la primera novela de la autora de los libros de relatos Femenino plural y Mujeres del arcoíris, el de cuentos infantiles Una aguja, un dedal y Dani el dinosaurio en un mundo ideal y el poemario Mi querido alquimista, que presenta esta nueva publicación hoy en el Centro de Arte Caja de Burgos (CAB) en compañía de Verónica Alcácer a las 19.30 horas.«Layla -editada por Dossoles y con portada de Nicolás Alonso- es la historia de una mujer gata que actualmente es una pintora de prestigio, que se traslada al Mediterráneo a reflexionar sobre su vida tras enamorarse de un hombre, que será su modelo. La novela va contando el proceso interno del descubrimiento de sí misma, pero también el avance y el progreso de su carrera artística, que sirve para conocer su interpretación de la realidad», aboceta Tapia sobre esta mujer con voz de terciopelo azul cobalto mate.Con el rumor de las olas como banda sonora, compartida con Philip Glass, Janis Joplin y Steve Miller Band, la artista recorre su adolescencia, cuando asume su alma de gata, es decir, cuando hace suya la libertad sin límites y la valentía para llegar hasta donde se proponga sin miedo a nada; su juventud, cuando conoce al pintor Jorge Vásquez, quien le indicará el camino a la pintura; y la madurez, que le hará replantearse su trayectoria personal y profesional y que da pie al inicio de esta novela.¿Cuánto hay de Sara Tapia en Layla? «La he escrito yo, he diseñado las ocasiones, he buscado los momentos... Es una manera de traducir todo lo que sé sobre género y construcción de la identidad en clave literaria tras tantos años de teorizar sobre ello», responde al tiempo que rechaza verse reflejada en la protagonista, aunque quizás sí vislumbra en ella lo que le hubiera gustado ser de elegir el camino de la pintura y, sobre todo, espera que las lectoras se reconozcan en este personaje, el responsable de que ella haya saltado a la novela.La también profesora de la Universidad de Burgos explica que el paso a este género desde el relato ha sido natural, sentía que la historia de Layla necesitaba más espacio. Lo urgía su rica y compleja personalidad y la evolución de su carrera artística, que la ha obligado a realizar una exhaustiva investigación documental para hacer veraz esta historia nacida de largos paseos y contada a una grabadora para que ninguna idea volara de su cabeza, párrafos escritos en voz alta que luego ha vestido con un estilo que no obedece ni a modas ni a cánones clásicos.El planteamiento, nudo y desenlace no van con Sara Tapia. Están, pero a su manera. Su pincelada excéntrica y rebelde, el eco poético y visual y el latido femenino trufan estas páginas. «Hay distintas voces, tiempos y lugares y se pasa de uno a otro sin mucha transición. El tono es el que marca esos saltos», explica y añade que para ella la persecución de esta mujer ha sido un reto. Y cree que ha salido bien parada.