BURGOS / Exposición
‘Límite’, entre el vivir y el soñar
La Escuela de Arte y la Asociación Berbiquí colaboran por segundo año en un proyecto conjunto que atrae al doble de participantes

El éxito de la inauguración de ‘Límite’ fue incontestable. Era difícil avanzar y ver las obras.-Israel L. Murillo
Entre el vivir y el soñar / hay una tercera cosa. / Adivínala. Al vuelo han cogido la adivinanza machadiana en la Escuela de Arte y la Asociación Berbiquí, que por segundo año consecutivo han colaborado en un proyecto conjunto cuyo resultado final se plasma en Límite, una exposición entre la vida y el sueño que ocupa un espacio del Museo de la Evolución Humana hasta el 31 de mayo (entrada gratuita).
Cuarenta alumnos, el doble que el año pasado, de distintas capacidades han trabajado codo con codo con distintas disciplinas en torno al concepto de límite. Han intentado entenderlo, abarcarlo, superarlo, burlarlo, ablandarlo...
Tanto los límites personales que se pone cada uno, como los sociales, «los que impone la sociedad, que, por pertenecer a un grupo determinado de gente, te asigna estereotipos y estigmas», en palabras de Inés Santamaría, una de las coordinadoras del proyecto junto a la profesora de la Escuela de Arte Alicia Ruiz.
Tanto los alumnos de la Asociación Berbiquí, entregada a borrar límites y subrayar capacidades desde su nacimiento hace dos años, como los de la Escuela de Arte, vivero de futuros creadores, aúpan la experiencia.
Lo hace Henar Peix, estudiante de Bachillerato de Artes, que se estrena en la iniciativa y reconoce haberse sorprendido con la actitud de la gente de Berbiquí. «Ellos no se cortan un pelo. No dudan. Miran siempre hacia adelante. Tienen menos prejuicios que nosotros, mantienen intacta la capacidad de imaginar de la infancia que nosotros perdemos. Estamos más encorsetados, nos dejamos llevar por el método, los cánones y ellos son mucho más libres», destaca y reconoce que todavía quedan muchos prejuicios por derribar.
También lo cree Cristina Álamo, una amiga suya ajena al proyecto, sorprendida con las piezas de la exposición, en las que observa originalidad y libertad creativa.
Orgullosa sonríe Sara Olalla. Ella es de las veteranas. Estuvo el año pasado en It’s me, en el que trabajaron sobre el retrato, y ha repetido en esta segunda edición, en la que además aporta una pintura suya en la que el morado y amarillo, sus colores favoritos, dominan.
Estas piezas individuales se cuelan entre las colectivas, en las que se ha trabajado con lana y pino (Cosiendo madera), camisetas blancas (Sin límites en el diseño), cajas de cartón (Sensaciones) o espejos rotos y manos, en la que da nombre a la muestra, Límite, que invita a vivir la vida sin importar el hecho de nuestras diferencias físicas y psíquicas.