BURGOS / Noche Blanca
Tres, dos, uno... ¡Mambo!

'Rueda' bailará en el cielo del paseo de la Sierra de Atapuerca.-
El sol se viste de chaqué y la luna de lentejuelas. ‘Qué pasará, qué misterio habrá, puede ser mi gran noche’, cantan mientras preparan su cita. Una más. Y van ocho. ¿El plan? Más de cien actividades donde elegir. Música, danza, teatro, pintura, patrimonio... y, arañas, y una dulzaina al viento, y polvos de colores.La jota pinta el cielo¿Qué pensaría Justo del Río si viera una jota dibujada en el cielo estrellado? ¿Se imaginaría Simón Altable que un día la dulzaina acompañaría la tradicional Rueda bailada en el firmamento? Justo del Río y Simón Altable, y el resto de nombres propios que hace unas décadas insuflaron aire al moribundo folclore burgalés, a buen seguro que aplaudirían Rueda, el espectáculo aéreo que combinará tradición y vanguardia esta noche en el paseo de la Sierra de Atapuerca (22.30, 00 y 1.30 horas).
El montaje, la primera producción propia del Ayuntamiento para la Noche Blanca, elevará la jota al cielo. Bailarines de los grupos de la ciudad amparados por el Comité de Folclore y colegas de danza moderna aérea interpretarán esta pieza ambientada igualmente por música popular más y menos tradicional.
Sergio Ots, director de la compañía Ponten Pie, que estuvo en el último Escena Abierta con Ártica, coordina esta propuesta que apelará a la memoria de los burgaleses tirando del hilo de los Gigantillos, personajes del imaginario colectivo.
«Este espectáculo lleva al folclore a la vanguardia más innovadora y manifiesta su poder de adaptación y de generar nuevas perspectivas tanto sonoras como visuales», explican desde la organización sobre Rueda. Un título elegido por, dicen, todo lo que significa. Por su alusión al baile vigoroso, humano y que propicia el enlace entre la gente, «que parte del simbolismo arcaico en todas las culturas y especialmente en la burgalesa», y por lo que significa de avance.
Esa mirada hacia adelante del folclore burgalés es la que pretende trasladar a los espectadores esta obra que se enriquecerá con el diseño de luces de Cube.bz y con el vestuario cedido por el Comité de Folclore Ciudad de Burgos, pieza clave en esta subida a las cielos de la música y danza tradicionales.Lluvia de arañasDescienden por las paredes del Teatro Principal amenazantes, curiosas o divertidas, según el ojo que las mire. Algunas se quedan atrapadas en los barrotes de los balcones y otras se tienden en ellos atrapando los tímidos rayos de sol del cielo burgalés. Casi un centenar de arañas se han pegado cual lapas a la pared del edificio isabelino y de allí no se moverán hasta el 9 de junio. El frío no va con la madre de todas las arañas. Quiso subir al Salón de Recreo a bailar, pero se quedó en su vestíbulo y allí, escoltada por algunas de sus hijitas, se deja mirar y remirar por los espectadores.
Unas y otras forman parte de La araña cósmica, la instalación creada por Fernando Arahuetes para esta Noche Blanca, una idea que se remonta en el tiempo (empezó en una muestra colectiva en Espacio Tangente y siguió este verano con la conquista de Quintanalara) y evolucionada aquí con la creación de la madre de todas las arañas, nacida del reciclaje de elementos. Adivina, adivinanza...
La reutilización y el ingenio son las etiquetas de esta propuesta.
El artista burgalés ha convertido paraguas rotos en estos bichos. Sus varillas dan forma a las patas y como cuerpo cogen prestado estropajos, calcetines, aquellas fundas de bolas para los asientos de coches, alambres, mallas de naranjas...
El criterio estético guio su mano en un inicio. «Después, estudiándolas vi que tenían tela...». Y se explica: «La araña hace su tela de sí misma como ocurre aquí con la de los paraguas...».La primavera no entiende de castasLa Holi es la fiesta de la felicidad, del carpe diem por unos minutos, la celebración del triunfo del bien sobre el mal, la que invita a perdonar y agradecer todo lo bueno que nos trae la vida, es el adiós al invierno y la bienvenida a la primavera...
«Por un día, las diferencias entre castas, religión u origen desaparecen; los límites entre las distintas capas sociales, jóvenes y mayores, ricos y pobres, se difuminan. Todas las personas son iguales. La diversidad cultural, el respeto mutuo, la alegría y la tolerancia son lo que hacen inolvidable la fiesta Holi cada año», comenta Ana Fernández, bailarina y presidenta de la Asociación Cultural Amigos de la India Laskmi, que orquesta esta convocatoria organizada por la Fundación Caja de Burgos.
Este espíritu, este trocito de la India, es el que quieren trasladar hoy a la plaza de la Libertad, en dos pases (18 y 20 horas). Cada uno de ellos tendrá cuatro apartados: una bienvenida con la actuación del Grupo Bhangra Spain Jasvinder Sigh; animación festiva con bailes de la India y Bollywood, de la mano de Asamanvaya, Bailar con Rivas y la citada Laksmi de Burgos; la explosión de color con la tirada conjunta de polvos de colores (se pueden comprar allí, una bolsa de un color: 3 euros y tres colores: 5 euros); y la guinda al pastel con bailes y taller de Bhangra.
Del tono que se elija dependerá el deseo que se ansía para la persona que lo recibe: amarillo, piedad; anaranjado, optimismo; azul, calma; rojo, amor y pureza; verde, vitalidad...