El Correo de Burgos

Una recomendación de más de mil palabras

La XXXIX Feria del Libro comienza con las sugerencias literarias de las autoridades asistentes

El horario de apertura de casetas es de mañana y tarde en fin de semana y de lunes a jueves por la tarde.-SANTI OTERO

El horario de apertura de casetas es de mañana y tarde en fin de semana y de lunes a jueves por la tarde.-SANTI OTERO

Publicado por
M. GASTÓN OROZCO
Burgos

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Un cielo despejado, el Espolón cubierto por catorce casetas de diferentes librerías e incluso el templete decorado con cintas de colores. La XXXIX edición de la Feria del Libro en Burgos arrancó ayer a la una de la tarde con la presentación por parte de las autoridades de un evento cultural, que consigue conceder al libro todo el protagonismo posible en la ciudad.La inauguración oficial de este año fue algo atípica y con la clara intención de mostrar una presentación  diferente, en donde fomentar las recomendaciones literarias. «Yo aconsejo Prisión Blanca, un libro de una aventura real que sucede en unos barcos que se hallan en una misión en el Polo y que representan el fracaso de la misma», sugirió Álvaro Manso, presidente de la Asociación Provincial del libreros de Burgos, sobre el libro que este año le ha marcado más.El escritor invitado, Javier Moro, que presentó su nueva obra A flor de piel en la capital y que narra la historia de la expedición filantrópica de la vacuna de la viruela, hizo también su pequeña apuesta novelística, «yo acabo de releer también, porque los libros se releen, una obra preciosa de Manuel Chaves Nogales, llamada Belmonte y otro gran libro, como es El proyecto esposa, del autor australiano Graeme Simsion».Todo lo que he aprendido un libro de reflexión y autoayuda; Las Moradas de Santa Teresa de Jesús; La última isla procedente de un autor novel burgalés; El conde negro, una biografía del padre de Alejandro Dumas; Sal y Rojo o incluso el best seller de María Dueñas, La Templanza, fueron parte de los títulos mencionados durante todo el acto.Así pues, la presentación daba el pistoletazo de salida a un fin de semana cargado de una amplia oferta literaria, en la que los libreros confían en aumentar sus ventas y sobre todo, incentivar la lectura o incluso, llevarse una obra de arte a casa. Este es el caso de ediciones Siloé, que se ubica dentro de la feria con sus facsímiles, unas joyas de las letras apreciadas por cualquiera que pase por delante de su puesto. Ya que la mirada en seguida se deja embelesar por el castellano antiguo de sus libros abiertos o por las imágenes del Bestiario de Westminster, «nuestro público suele ser gente muy culta o coleccionistas, pero cada vez más el público en general se interesa».Y desde obras de antiquísimo gusto, a los más pequeños de la casa. La literatura infantil es el principal bastión de las libreras Arantzazú y Sylvia de La Silla Mágica. Nuevas en la feria, pero no en esta clase de eventos, ya que desde su tienda elaboran multitud de actividades complementarias para sembrar esa semilla de la lectura en los niños. Desde cuentacuentos,   a talleres e incluso, visitas a colegios. «Es nuestra primera feria, pero confiamos en darnos a conocernos más porque acabamos de empezar», afirma Sylvia. Este evento cultural servirá a estas nuevas emprendedoras literarias a tener una presencia mayor en la ciudad.Las eminencias de las librerías en Burgos, también están presentes, como es el caso de la del Espolón. «Hemos pegado un saltito de la tienda hasta aquí», afirmaba Carmen entre risas, «pero lo cierto es que la gente le gusta que cambiemos de escenario». Y es que a pesar de que la librería física se encontraba a tan solo unos metros, lo cierto es que el público se anima más a comprar en esta clase de eventos, que de ir a la tienda propiamente. Además, los descuentos son también un atractivo durante toda esta jornada y «los burgaleses se suelen volcar mucho e incluso esperan para comprar en la feria».Otro de los principales objetivos de dichas jornadas es intentar acercar a los jóvenes el libro tradicional, ya que muchos de ellos prefieren los digitales. Un acercamiento en la que se intenta demostrar a  estos imberbes un hábito al que están poco acostumbrados. Ya que no hay mayor delicia que el olor a libro nuevo; el tacto de una hoja especial, tanto de tamaño como de peso; la visión de letras que no estén, por una vez, sometidas a una pantalla; el perfecto silencio que termina el lector gestando en la concentración de su lectura, donde ningún ruido ajeno al mismo puede llegar a perturbarlo cuando la trama lo envuelve; y ese gusto amargo, pero a la vez dulce que termina produciéndose cuando el libro ha acabado. Sin duda, se trata de sensaciones que un libro digital jamás podrá ocasionar.Así pues, en esta XXXIX edición de la Feria del Libro de Burgos, los burgaleses podrán optar a hacerse con todas aquellas obras que deseen y por supuesto, a recomendar sus títulos preferidos hasta el próximo siete de junio.

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