El Correo de Burgos

BURGOS / XXXIX Feria del Libro

Los libreros despiden una edición floja de público

Las expectativas no se han cumplido a pesar de contar con el sol como aliado y ya se sopesan algunos cambios. La programación infantil, las visitas de escolares y las lecturas, un éxito

La Editorial Pamplinas cerró ayer el programa infantil.-Raúl Ochoa

La Editorial Pamplinas cerró ayer el programa infantil.-Raúl Ochoa

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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La Feria del Libro bajó ayer la persiana a una edición marcada por la escasez de público y de ventas. El Espolón no ha vivido con la alegría de ediciones anteriores esta fiesta de la literatura a pesar de que no hay nada que echar en cara al tiempo pues el sol y las buenas temperaturas la ha acompañado durante sus nueve días.

Con una inmejorable previsión meteorológica y tras una buena campaña de Navidad y una mejor jornada del Día del Libro, los libreros abrían sus puestos con unas expectativas que para nada se han cumplido, una realidad que cada uno, quien lo hace, se explica a su manera.

«Ha estado poco boyante. Ha pasado sin pena ni gloria, salvo el primer fin de semana, que se veía a la gente con ganas, después no sé qué ha pasado», expone con claridad Lucía Alonso (Hijos de Santiago Rodríguez).

Sonia Alonso (Música y Deportes) habla de una feria rara y con la gente muy despistada. «No he visto alegría salvo el primer fin de semana, que contrasta con este segundo, en el que ha estado muy sosa. Quizás no hemos sabido hacer llegar a la gente el nuevo horario (de lunes a jueves se ha cerrado por la mañana)», sopesa.

Esa misma alegría le ha faltado a Pilar Saeta (Dina 4), que ha echado de menos las charletas sobre libros que otros años entablaba con los lectores. «Ha estado muy floja, de público y de ventas. No sé qué ha pasado, si ha coincidido con muchos actos...», conjetura. Esta es una de las explicaciones que también arguye el presidente de la Asociación de Libreros, Álvaro Manso, quien no acaba de hallar ninguna convincente. «Ha sido decepcionante por esa falta de flujo de gente porque luego puedes hacer venta o no, pero si no hay visitantes que pasen, se paren, vean...».

Tampoco cree que la supresión del horario de mañana cuatro días haya sido significativo y, en cambio, llama la atención sobre el éxito de las visitas escolares a las tiendas. «Ha sido una experiencia maravillosa y hay que potenciarla, en la Feria o cuando sea», avanza.

Para Carmen Pérez-Canales (Espolón) solo por ver la cara de ilusión de un niño que nunca había entrado en una librería hasta que lo hizo el pasado miércoles en la suya durante esas visitas escolares ya ha valido la pena esta Feria del Libro, que defiende a capa y espada, aunque reconozca que sí, sí ha sido más floja: «Se venda o no, es un acontecimiento que ya forma parte de la vida de los burgaleses todos los años y así debe seguir».

La apuesta por esos nuevos lectores ha sido el mayor éxito de esta cita, que, valora Manso, también ha acertado con la nueva lectura pública del Cantar de Mío Cid, la programación infantil y las actividades desarrolladas por la inquieta Asociación Entredessiguales.

Entre los puntos a mejorar, el presidente se plantea la firma de los autores burgaleses para no tenerlos tantas horas en la caseta y las presentaciones de algunos libros, que podrían abandonar la Polisón y el Salón Rojo por el mágico templete.El templete mágico

Todos los ojos están puestos en el templete de El Espolón. Las actividades, tanto infantiles como adultas, desarrolladas en él han estado tan animadas que el presidente de los libreros ya lo observa como la particular gallina de los huevos de oro para la próxima edición y propondrá realizar en este espacio aquellas presentaciones de libros que a priori no requieren el aforo de la Sala Polisón. También la presidenta de la Asociación Entredesiguales, Ana García Estrada, mira con avidez sus posibilidades tras la «magnífica respuesta» lograda en la larga lista de propuestas celebradas por ellos allí, que quieren aumentar para la cuadragésima convocatoria.  

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