El Correo de Burgos

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Colmena musical y babélica

El Burgos International Music Festival reúne a ochenta alumnos y profesores de diez nacionalidades en el antiguo Conservatorio de Las Bernardas en un selecto e intensivo campamento de verano que gira alrededor del pentagrama

Wen Ya Tang toca el piano observada por, de i. a d., Bakenova Amina, Shuyi Chen, Adam Kent, John Martin y Shuyi Chen.-Israel L. Murillo

Wen Ya Tang toca el piano observada por, de i. a d., Bakenova Amina, Shuyi Chen, Adam Kent, John Martin y Shuyi Chen.-Israel L. Murillo

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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El ruidoso tráfico, el martilleante sonido de las obras en el cercano Monasterio de San Juan y el penetrante lloro de un niño quedan apagados por el cantarín ritmo que se asoma a las ventanas del antiguo Conservatorio de las Bernardas. Nada nuevo bajo el sol. Quienes pasan durante todo el curso cerca de este edificio ya saben que es una gigante caja musical. Pero en verano da un paso más y se convierte en una colmena de músicos que trabajan de sol a sol. Es el trepidante ritmo que impone el Burgos International Music Festival (BIMF), que reúne a 80 alumnos y profesores de al menos diez nacionalidades con un intenso programa de clases magistrales, ensayos, conciertos, visitas turísticas...

Estados Unidos, Noruega, Rusia, Israel, Corea, China, Francia, Canadá, Alemania y España son los países de procedencia de los jóvenes que suben y bajan por las escaleras con el chelo a cuestas, que apuntan su nombre en el tablón de anuncios para el concierto de música española que interpretarán hoy o incluso cazan un momento de silencio para echar una cabezadita, eso sí, sin quitarse los cascos de las oídos.

Notas de piano, de violín o de chelo bailan al otro lado de las puertas. Algunos alumnos ensayan, otros reciben clases personales de profesores de otras latitudes.

Pasadas las doce del mediodía, una de las estancias más concurridas es la antigua capilla del convento. Se prepara el concierto de música española de estudiantes a celebrar hoy (15 horas). Junto al profesor Adam Kent están algunas de las alumnas que participarán en él y familiares que las acompañan.

El momento fotografía levanta a las orgullosas mamás de las butacas. Con sus teléfonos móviles no pierden detalle.

Wen Ya Tang se sienta en el taburete. E interpreta al piano una de las piezas de Albéniz que integrarán el repertorio de hoy. Tiene 18 años y este instrumento forma parte de su vida desde los cinco.

Es la primera vez que acude al BIMF y lo hace atraída por la oportunidad de descubrir lugares que no conocía como España. También por su música. El flamenco se cuela de forma inevitable, pero lo hace con más fuerza Albéniz. Esta joven que estudia para convertirse en profesional destaca la importancia de compartir talento con colegas de otros países y de poder salir juntos al escenario.

Su compañera Di Lu es china pero estudia en Montreal (Canadá) y repite en el BIMF. Vuelve por segundo año por sus clases intensivas con profesores distintos a los que tiene durante el curso como las que ha dado con el toledano Javier Cembellín.

Lleva seis o siete años estudiando este instrumento con las ideas muy claras. Es su pasión y quiere alimentarla, pero no como salida laboral.

Ha aprovechado estas lecciones magistrales, pero sin descuidar las visitas a la ciudad. La sorprende la vida tan relajada de sus habitantes frente a la estresante Montreal.

Shuyi Chen es otra de las primerizas en este encuentro. Quería, dice con la traducción de Kent, aprender más de la cultura que engendró la música española de Isaac Albéniz o Federico Mompou, dos de sus compositores fetiche y a los que hoy tocará.

También subirá a escena Bakenova Amina, una niña rusa de nueve años, que se acercará al flamenco.

La batuta de este concierto la llevará Adam Kent, profesor de la Manhattan School of Music de Nueva York y uno de los más fieles asistentes a esta convocatoria internacional. Su fascinación por la música española se la debe a Alicia de la Rocha, que tocaba mucho en la ciudad norteamericana. Esa pasión le trajo a Burgos en 1985 a dar su primer concierto. Tenía 18 años y entonces no podía ni soñar que veinte años después volvería un verano detrás de otro. Es uno de los nombres fijos en el claustro del BIMF, lanzado en 2006 por el chelista David Kriegger y el pianista Efren Briskin.

«El interés de los burgaleses va creciendo, cada vez hay más y más gente entusiasmada por lo que hacemos», comenta Kent, quien recuerda que en sus inicios la propuesta nada tenía que ver con la música española. «Luego decidimos desarrollar un programa especial para aprovecharnos de donde estábamos», recuerda y añade que el interés por ella fuera también va in crescendo. Y ahí el flamenco sigue sin tener rival, aunque la clásica le pise los talones.

Sin tiempo para que las pianistas bajen del escenario, se sube a él Leo Strelle con su violín. Es noruego y estudia en la Chetham’s School of Music de Reino Unido.

De Valencia y Toledo

Mientras este joven ensaya en escena, Irene Palencia Mora se dispone a descansar. Es una de las cuatro representantes españolas, de Toledo y Valencia, de este año.

Llega desde el Conservatorio Profesional Jacinto Guerrero animada por su profesor de piano, Javier Cembellín, y con otra compañera, María Castrillo. La experiencia no puede ser mejor.

«Me está gustando mucho. Hay clases individuales de piano con varios profesores y también de cámara, en las que tocas con otro instrumento, yo lo hago con violín, y, además, tienes horas para estudiar sola en estas cabinas», expone esta toledana que al mismo tiempo subraya la oportunidad de hacer amigos con los que compartir el gusto por la música, contactar con artistas de otras nacionalidades y hasta de practicar el inglés al estar alojada en una residencia y compartir comidas y salidas con ellos.

Esta joven de 15 años tiene muy claro que quiere ser pianista profesional. Su pasión por la música viene de lejos y reveladora es una clave de sol como colgante. ¿Volverá? «No lo descarto». Carpe diem.

Cero es el número de representantes del Conservatorio Profesional de Burgos, que se había enganchado al festival hace dos años. El coordinador del BIMF en Burgos, Ricardo Porres, explica que se debe a problemas de calendario y, encantado de esta colaboración, espera que se reanude el próximo año. Un 2016 en el que el antiguo Conservatorio de las Bernardas volverá a ser una colmena musical con abejas que trabajan de sol a sol con sus pianos, violines, violas o chelos para tejer dulces melodías.

Los conciertos

El trabajo que se hace en las aulas tiene su reflejo sobre el escenario con conciertos abiertos al público. Quedan...

Hoy. Doble programa en la Capilla de las Bernardas. La profesora de violonchelo Irena Josifoska actúa a las 17 horas (2 euros) y los estudiantes hacen lo propio a las 19 horas (2 euros).

Jueves 16. Concierto de la Orquesta de Cámara del BIMF, dirigida por Elena Peres, en el claustro de la Catedral (19 horas, gratuita).

Sábado 18. La clausura sube a los alumnos de música de cámara al escenario de Las Bernardas (19 h, 2 euros).

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