BURGOS / Música
‘Menudas’ estrellas de rock
El Hangar mete el gusanillo del escenario en los más pequeños en el campus que celebrará todas las semanas de este mes

Leyre 1, Leyre 2, Daniela y Alejandro, el grupo Tribu Rock, en el momento de grabar su participación en la batalla de bandas.-Israel L. Murillo
En el pequeño cuerpo de Leyre I está creciendo una artista a pasos agigantados. Tiene solo cuatro años y ya coge con la gracia de una estrella el micrófono para simular que canta. Gesticula como si no hubiera mañana al tiempo que menea con salero el vaporoso tutú que viste. Pasma la seguridad y la decisión con las que habla. «A mí me gusta cantar con el micrófono. Cuando tenía tres años vi en Disney Chanel una actuación de Violeta y me emocionó. Me gustan mucho todas sus canciones», dice y se pone a cantar esa que dice Cómo quieres que te quiera, si te quiero y tú, no quieres que te quiera como yo quiero querer...
Nicolás, Alejandro, Hugo, Iratxe respetan el momento, pero cuando termina se meten con la cantante argentina sin que a Leyre 1 le importe lo más mínimo. La mayoría de los asistentes al Campus Rock organizado por El Hangar y desarrollado por la Asociación El final del cuento es más de The Rolling Stones, AC/DC o Bon Jovi.
Todos quieren ser músicos, comerse el escenario y sentir la ovación del público. Eso persigue esta actividad, estrenada este año en el Centro de Creación Musical.
El que más ganas tiene a juzgar por la rapidez con la que levanta la mano es Nicolás. Lo suyo es pura pasión por la guitarra. Cuando tenga seis años, dice -ahora tiene cinco-, aprenderá a tocarla. Se lo ha prometido su padre.
Su hermano Alejandro, de la misma edad, se queda con la batería. Él ya se la pidió a los Reyes Magos y, para fastidio de sus vecinos, coge las baquetas hasta de noche e incluso se inventa canciones.
La batería ha enamorado a estos futuros roqueros desde que el otro día acariciaron una de verdad por cortesía de Sergio, colega de Cronómetrobudú. Por eso Hugo (8 años) también la elige, aunque lo suyo viene de lejos. Hace cuatro años tuvo una que rompió ¡de tanto usarla!
Pero no todos se rinden a este instrumento. Daniela reniega de él con vehemencia. «No me gusta nada, me tengo que poner los cascos, suena muy fuerte», observa con sinceridad. Prefiere la guitarra. También Iratxe y Leyre 2, dos roqueras de siete años, que vibran con las primeras notas de cada canción de AC/DC. No es caprichosa la elección de Leyre 2. La música de guitarra la ha acompañado en casa desde siempre y su padre ya la ha prometido que la enseñará a rasgarla, tanto la española como las eléctricas. De momento, se conforma con acompañarle con el cajón.
Nicolás, Alejandro, Hugo, Iratxe, Daniela, Leyre 1 y Leyre 2 tienen madera de artistas, no se achantan, y están encantados con las actividades de este campus rock, importado desde Santander. Ayer tocaba batalla de bandas. Divididos en dos grupos, Grafiti Rock y Tribu Rock, subieron al escenario con un croma como fondo para grabar esta pelea en la que lo dieron todo, como si estuvieran en el mejor festival rocanrolero.
De eso se trata, de meter el gusanillo de la música, tanto rock como otros estilos, a estos pequeños, bien como artistas o como público. Visto lo visto lo están consiguiendo. Y eso que ayer solo llevaban tres días de campamento. La posibilidad de hacer su propio grafiti -bajo la dirección de Okag-, subirse a un patinete y hacer skate como si estuvieran en un barrio neoyorquino, crearse sus propias camisetas, vestirse y maquillarse como excéntricas estrellas de rock para batirse en duelo en una batalla de bandas que asustaría hasta el mismísimo Elvis, aprender y ensayar una canción, encerrarse en el estudio de grabación para sentir la adrenalina de la primera vez, grabar un videoclip con el croma, enfrentarse al público en un gran espectáculo final...
La experiencia, convienen Raquel González, responsable de este programa en El Hangar, y Violeta Domingo, de la Asociación El final del cuento, está siendo muy buena y esperan que continúe, y crezca, el próximo año. ¡Larga vida al rock!
Agosto en la carretera
El Campus Rock de El Hangar se echó a la carretera el pasado mes de julio y continúa de gira todo agosto. Se articula en torno a semanas y ya hay un número mínimo de inscritos para cada una de ellas (la del 10, 17 y 24), pero todavía quedan plazas libres para todas y los grupos se cierran el viernes anterior. Los niños se pueden matricular una semana (75 euros de 10 a 14 horas y 90 euros, de 9 a 14 horas) o una quincena (130-155 euros). Los interesados deben dirigirse al espacio de San Pedro de la Fuente o llamar al número de teléfono 947 27 59 79.