BURGOS / Artes escénicas
Travesía de diez a bordo del Virginian
La Poesía es un Cuento celebra su décimo aniversario cumpliendo su sueño de actuar en el Teatro Principal

Javier Gil caracterizado como el trompetista del Virginian.-
El Virginian sale de nuevo al mar, las teclas esperan con avidez las caricias del eterno pianista, las señoras se empolvan la nariz, los caballeros se ajustan la pajarita, los focos arrancan destellos en la trompeta de Tim Tooney... Aquellos maravillosos años se quedaron atrás, pero no los recuerdos que el trompetista teje en una destartalada habitación de una vieja pensión cuando siente el eco de aquellas palabras que un día escuchó a su viejo amigo, a Novecento, el pianista que nació en un transatlántico y nunca se bajó de él: Nunca estás jodido verdaderamente mientras tengas una buena historia a cuestas y alguien a quien contársela. Él la tenía, Alessandro Baricco la volcó en el monólogo Novecento, la leyenda del pianista en el océano y La Poesía es un Cuento la adaptó hace cuatro años para llevarla a escena. Novecento se llamó aquel espectáculo que la asociación creada y alentada por Javier Gil rescata del baúl de los recuerdos para celebrar su décimo aniversario.
El 26 de agosto de 2005 se oficializó esa pasión por narrar, pero como el verano es época poco propicia a la intimidad, la fiesta se aplazará hasta el jueves 17 de septiembre con el cumplimiento de un viejo sueño como era el de actuar en el Teatro Principal (entradas ya a la venta, 5-10 euros).
«Es una obra ideal para este espacio», deja volar su imaginación Gil, que no se había vuelto a meter en la piel del trompetista del Virginian desde el estreno del espectáculo, el 28 de enero de 2011 en Cultural Cordón.
Confiesa que la idea inicial para celebrar esta década no era la reposición de Novecento, pero poco a poco tomó fuerza. ¿Por qué? «Porque la primera actuación fue muy bonita, porque pese a todo el esfuerzo que conllevaba solo la habíamos representado una vez y si después de esta segunda función viaja un poco más por ahí...», desea el cuentero, consciente de que su nueva condición de concejal en el Ayuntamiento capitalino va a robar mucho tiempo a su entrega a los versos.
Ahora, como ocurrió en aquel estreno, va acompañado del viejo trompetista a todos los lados, solo lo deja cuando el cargo obliga y debe entrar a la junta de portavoces de la Diputación u oficiar una boda. El espectáculo se mantiene igual, la misma estructura, idéntico acompañamiento musical seleccionado por Guillermo Díez, que, sabe Gil, algo anda tramando para esa fecha junto a la pianista Soledad Díaz.
La Poesía es un Cuento cumple una década y mira hacia adelante. No hay metas. Sí proyectos, ideas que revolotean en la cabeza de Javier Gil como la de crear un montaje en torno a la biografía de Mario Benedetti y a sus versos, acercarse de nuevo a Baricco y sumar a la chistera a un autor nuevo. ¿Quién? Silencio. Lagarto, lagarto.
Suma y sigue
Diez años en la carretera, de penas y alegrías, de notas de piano, de palabras en voz alta, de versos susurrados y gritados, de sueños y de realidad y de gente, de un pelotón de gregarios, todos de lujo, que dan pedales para aupar a La Poesía es un Cuento hasta lo más alto.
Gil presume de más de ochenta compañeras de viaje -las mujeres son mayoría- a las que escribir, contar sus cosas... Cualquiera se puede sumar a esta serpiente multicolor. Son 12 euros al año y siempre hay un regalo inicial y un calendario a final de año.