El Correo de Burgos

Dibujos de anatomía poética

La burgalesa Rebeca Valenciano debuta con ‘Anomalía humana’, una muestra realizada con rotulador que juega con la realidad y la ficción en la Sala Código UBU hasta el 17 de noviembre

Rebeca Valenciano, con uno de los dibujos que componen esta exposición, su primera individual.-Israel L. Murillo

Rebeca Valenciano, con uno de los dibujos que componen esta exposición, su primera individual.-Israel L. Murillo

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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Jean Paul Sartre, Charles Bukovski y Franz Kafka se pasean por Anomalía humana de la mano de su creadora, Rebeca Valenciano, pero sin buscar protagonismos, sin acaparar los focos, sin pretender condicionar la lectura de los espectadores de esta exposición que ocupa la Sala Código UBU hasta el 17 de noviembre, sin inmiscuirse en sus pensamientos ni perseguir elevadas reflexiones. El polifacético pensador francés, el gran escritor checo y el poeta norteamericano se suman al juego entre la realidad y la ficción que propone la autora en la que es su primera muestra individual en su ciudad tras un tímido paso por las paredes del bar Babia.

Anomalía humana es una colección de dibujos que en realidad son un puñado de metáforas creadas con rotulador. A ratos y salvando muchas distancias, la obra de Rebeca Valenciano recuerda la del fotógrafo Chema Madoz. La joven pintora se recrea en la anatomía humana, con un perfeccionismo al estilo de las láminas científicas del siglo XIX -reconoce tener esta estética como referencia-, que rompe con la inclusión de realidades que aparentemente nada tienen que ver con ella, pero que juntas provocan una figura poética, mágica y brutal.

Un corazón y un cráneo colocados como la cabeza de dos cerillas; largos huesos colocados en posición de disparar como una escopeta cargada; Séptima costilla de caballería...

Valenciano afirma que el marco teórico es un tanto existencial, pero prefiere que sus dibujos vuelen libres de corsés. «Cada uno tiene su forma de entender la belleza. A mí mucha gente me dice que mis dibujos son muy macabros y oscuros, pero si le quita las etiquetas igual puede ver algo más allá», sostiene y abre la puerta a tantas lecturas como personas se pongan delante de ellos.

¿Cuál es la suya? «Para mí son ficciones, me gustan las luchas interiores, son metáforas, cada uno tiene su problema y su solución y está dentro de nosotros, pero tampoco quiero que sea muy pretencioso, no dejan de ser dibujos que juegan con ficciones y que están buscando una parte estética y poética, olvidándose un poco del significado», responde la pintora, para quien la exposición entera, desde el título, es un juego.

También la técnica utilizada de alguna manera lo es. Todas las obras son a rotulador de distintos grosores. A ellos ha llegado instigada por sus inquietudes creativas.

«Estoy buscando el punto de encuentro entre algo más pictórico, que es lo que siempre he trabajado, y esto. Mezclo técnicas, en algunos ya he metido carboncillo para sombrear y supongo que algún día introduciré color o alguna otra técnica», asegura y admite la influencia del tatuaje, que aprendió a realizar durante sus años en Madrid, donde estudió Bellas Artes en la Universidad Complutense. «Veo muchas similitudes entre las agujas que se usan y mis rotuladores», observa y adelanta que su punto de mira ahora está en el grabado. Cree que sus trazos son ideales para pasarlos a plancha y se ha ilusionado tras saber que Espacio Tangente tiene un tórculo.

Un frente más que se abre en la carrera de esta joven burgalesa de 24 años, ilustradora de libros, de carátulas de discos y de ropa, que con Anomalía humana reivindica el dibujo y la pintura, a los que se mira como disciplinas trasnochadas en el arte contemporáneo, donde brillan como estrellas otras como la performance o el género audiovisual.

Rebeca Valenciano, con toda su juventud, las defiende sin condición. Eligió la pintura como especialidad y considera que es la esencia del arte. «Si mañana se acaba el mundo y al día siguiente resurge, alguien hará un garabato. Un dibujo es casi lo primero que hace un niño. Hay que reivindicarla», reitera. Ella lo hace con esta exposición.

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