EXPOSICIÓN
Historias de la memoria silenciada
La artista burgalesa Patricia Fernández expone en el CAB ‘Cinco caminos de partida’, una muestra que recoge la memoria de los exiliados por la Guerra Civil

Patricia Fernández.-ISRAEL L. MURILLO
Tránsito y sentimiento son las dos palabras con las que Óscar Martínez, responsable de Actividad Social y Cultural de la Fundación Caja de Burgos, describió ‘Cinco caminos de partida’, la primera obra que la artista burgalesa Patricia Fernández expone en territorio nacional. Es una oda «al tránsito dramático de los republicanos españoles que se exiliaron a Francia en los últimos meses de la Guerra Civil, un camino que recorrieron cargado de sentimientos encontrados, pérdida, miedo, incertidumbre pero también esperanza, futuro y libertad».
A través de entrevistas con algunos de los supervivientes y familiares, mediante objetos personales como cartas, fotografías, tarjetas postales o recortes de prensas y con creaciones propias como dibujos y pinturas, Patricia crea una atmósfera de recuerdos en la que se superponen las historias como una trenza de historias en la que ninguna de ellas puede descifrarse de principio a fin pero que permite al visitante adentrarse en la memoria de sus protagonistas.
Esta obra conceptual, «desarrolla una búsqueda de sí misma, de encontrar sus orígenes y la historia de su país y de su familia». Es una historia contada en lenguaje moderno, que «no cae en la tendencia al archivismo que existe en los museos de arte, sino que logra emocionar» y es que «la muestra contiene numerosos documentos, pero con alma gracias al oficio de Patricia», explicó Emilio Navarro, quien ayer ponía fin a 13 años al frente de la dirección de arte del CAB.
‘Cinco caminos de partida’ lleva detrás casi cuatro años de intenso trabajo. «Fue una forma de conocer de dónde venía y qué había ocurrido, viviendo en Francia empecé a interesarme por las historias de los exiliados y de sus caminos por lo Pirineos». Tanto se interesó que recorrió la cordillera montañosa a pie, «como ejercicio de meditación y aproximación a estas historias» y además, construyó un archivo con las historias y los objetos de los protagonistas.
«Sabía que no podría representar las historias tal y como fueron realmente porque es muy complicado contar una vivencia del pasado de una experiencia subjetiva contada por otra persona, por eso las experiencias se completan con dibujos o recortes encontrados, para construir un archivo ‘táctil’ que atraiga aún más a la gente», explicó la artista. En el largo proceso de recogida de información, Fernández se entrevistó «con unos 20 exiliados, a veces incluso pasaba meses con ellos», comenta.
Fernández también inició hace años su propio camino. Ese que le llevó a dos de las escuelas de arte más prestigiosas del mundo, la londinense Saint Martins School of Art y la californiana CalArts. La exposición «permite reconocer a aquellos de los nuestros que hoy son actores privilegiados en otras partes del mundo, es un tránsito de vuelta a casa», aseveró Navarro, «nos queda mucho por hacer porque el arte sea una necesidad de la sociedad, hemos trabajo mucho en la difusión del arte pero no hemos conseguido que sea una necesidad imperiosa».
«Es una lástima que artistas de la calidad de Patricia deban irse fuera del país a desarrollar su carrera, ojalá podamos crear una necesidad de ‘consumo’ de arte para que todos los artistas locales puedan desarrollar su carrera en sus ciudades de origen», sentenció.
Después de permanecer en el CAB hasta el próximo 10 de enero, Fernández espera que su obra pueda exponerse en Francia ya que «muchas de las historias son de españoles que viven Francia» y avanza que «hay posibilidad de que se ubique en un museo histórico».