El Correo de Burgos

«Hay que desmitificar la ópera, ni es elitista ni cara»

Luis Miguel Lainz, director artístico de la compañía Ópera 2001, invita a desechar los prejuicios en torno a esta disciplina que regresa al Fórum Evolución el jueves con ‘Madama Butterfly’

El montaje de ‘Madama Butterfly’ recrea el puerto de Nagasaki donde se conocen y se enamoran los dos protagonistas de la obra de Puccini.-

El montaje de ‘Madama Butterfly’ recrea el puerto de Nagasaki donde se conocen y se enamoran los dos protagonistas de la obra de Puccini.-

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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La ópera regresa a Burgos. Una de las bondades que se veían al flamante nuevo auditorio cuando aún estaba en construcción era la posibilidad que brindaba de traer ópera a la ciudad, disciplina que en el Principal lucía constreñida. Y este jueves vuelve al Fórum Evolución con uno de los títulos más populares como es Madama Butterfly, de Giacomo Puccini, de la mano de Ópera 2001. Una orquesta de 42 músicos, una veintena de voces femeninas del Coro de Hirosaki de Japón y el centenar de personas que componen la compañía dibujarán este montaje.

A pesar de que la venta de entradas va poco a poco en esta ocasión, cosa que contraría al director artístico, Luis Miguel Lainz, porque en Burgos siempre han conseguido o rozado el lleno, el empresario está más que convencido de que es un género que tiene tirón.

«La gente sí está ávida de ópera», sentencia y pone como ejemplo la acogida que Madama Butterfly está teniendo desde su estreno el pasado 11 de octubre en Barcelona. Dicho lo cual, sí reconoce que siguen existiendo prejuicios que frenan su despegue.

«Hay que desmitificar la ópera y darle una oportunidad, perderla el miedo. Muchas veces se identifica con un tema elitista, con gente con una preparación cultural muy alta que asusta al público. Muchos se escudan en que no entienden de ópera. ¿Pero qué es entender de ópera? Se trata de disfrutar, de sentir, como se hace ante un cuadro de Picasso o de Sorolla sin saber qué es el cubismo», señala y añade que también se tiende a pensar que es un arte exclusivo para los bolsillos de las clases altas y acomodadas. «No es así. La ópera nació para el pueblo», enfatiza.

Tampoco considera que sea un género para público que peina canas. Afirma que desde el año 1991, que nace la compañía que dirige, hasta 2012, un 40% del público que ocupaba las butacas tenía menos de 40 años e incluso había muchos veinteañeros. «Pero ahora, además de la crisis económica, tenemos una crisis de valores. La televisión está llena de mal gusto, de cotilleo por cotilleo, y luego las redes sociales han impuesto la cultura de la inmediatez y estos espectáculos requieren un tiempo», resalta sin querer generalizar y al mismo tiempo lamenta la escasa difusión que se da a la cultura más allá de los cantantes pop o los personajes mediáticos.

Lainz asegura que todos estos prejuicios están muy presentes en Ópera 2001 cuando afrontan un montaje. «Intentamos presentarlo de una manera atractiva para el público generalista, no solo para la gente acostumbrada a ella. Si le facilitas a la gente acceder al espectáculo, salen encantados», comenta y cree que Madama Butterfly es un buen título para prendarse de este universo.

¿Por qué? «Porque es una de las más populares en el repertorio mundial, cuenta una historia tremenda, que llega fácil a la sensibilidad de cada uno, y con una música casi contemporánea porque Puccini ha muerto relativamente hace poco, en 1924», detalla Lainz y confiesa que en la filosofía de su empresa está la de acercar la ópera a todo el mundo.

«Por qué se tiene que circunscribir solo a Madrid, Barcelona, Oviedo o Bilbao. No. Nuestras producciones llegan a ciudades como Burgos, Alicante, Burdeos, Sevilla o un pueblo pequeño como Pozoblanco y no son de peor calidad», destaca y considera necesario que el público pueda asistir a las representaciones en vivo, «que es donde realmente se aprecia, donde se le mete a la gente por las venas».

Y eso es lo que quiere que pase el jueves con Madama Butterfly, la historia de una geisha que se casa con un oficial de la marina norteamericana durante su destino en Nagasaki y cuya felicidad se truncará cuando él debe volver a su casa. Amor, traición, celos... «Seguro que el público sale con una lagrimita en la cara».

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