FESTIVAL ESCENA ABIERTA
La violencia se mira en el espejo
Agnés Mateus lleva a las tablas la ira de la sociedad sin paños calientes en ‘Hostiando a M.’

Agnés Mateus y Quim Tarrida, ayer, durante la rueda de prensa de presentación de ‘Hostiando a M.’.-Santi Otero
«Concebimos la escena como un espacio público para hablar de lo que nos pasa, de nuestro entorno y nuestra vida, añadiendo la poesía y la magia que tiene el teatro. Y en 2014, al menos en Barcelona, a nuestro alrededor había mucha violencia: gente que se tiraba de un balcón porque le iban a desahuciar, un amigo muerto a manos de los Mossos D’Esquadra, aunque suene muy escandaloso, pero es así, amigos detenidos por la Policía sin argumentación consistente, gente indefensa delante de bancos, políticos o gestores culturales...».
Habla Agnés Mateus del porqué eligió la violencia sin metáforas, sin paños calientes, para su ópera prima como creadora con nombre y apellido, Hostiando a M., tras una extensa trayectoria como actriz en el colectivo General Eléctrica y al lado de importantes gurús del teatro contemporáneo como Juan Navarro, Roger Bernat o Rodrigo García, con los que ha visitado el Escena Abierta hasta en tres ocasiones. Instigada por Semolina Tomic, directora de Antic Teatre de Barcelona, se lio la manta a la cabeza y junto al artista plástico y visual Quim Tarrida alumbró este espectáculo, que llega al Fórum Evolución hoy (entradas agotadas) y mañana (23 horas, 6 euros).
Mateus no desvela si estará o no sola en el escenario, tampoco la misteriosa identidad de la letra M a quien hostia este montaje y que tantas alas da a la imaginación.
«Sí es alguien, pero no lo hemos dicho nunca y no lo haremos. Se ha convertido ya en muchas cosas. De repente, Mas empieza con M, Mariano Rajoy, también, pero es casualidad. La M es un infinito», deja caer la creadora, directora e intérprete de la propuesta.
Esta violencia llega a las tablas con un lenguaje que huye de la cabeza para ubicarse en el estómago. «Se trata de trabajar con nuestras emociones y llevarlas al límite para conectar con lo que pasa en el escenario desde un lugar más visceral», amplía y afirma desear que el público, como ocurre en un concierto de música, «deje de pensar y se ponga a vivir lo que sucede». Hostiando a M. es un concierto «muy bestia». Porque la violencia también lo es. Y sus decibelios van in crescendo.
«La violencia es un paréntesis entre dos diálogos. La violencia usada de una cierta manera es un instrumento, tristemente, muy útil. Llega un momento en el que tienes que gritar un poquito más fuerte para que se te escuche. Cuando llegan 4.000 personas rompiendo fronteras empiezas a pensar qué pasa algo, si solo lo hacen tres, no. Y vivimos en un mundo que cada vez más es así. Así de duro y triste», concluye Mateus.
«Somos unos resistentes, igual que este encuentro»
Los responsables del Festival Escena Abierta ya no se sonrojan cuando escuchan los piropos que reciben de los artistas invitados. Podría ser peloteo pero suenan sinceros y sensatos. Agnés Mateus, vieja conocida de la cita, no se quedó atrás y también lanzó sus flores. «Es un placer venir a Burgos porque tenéis la buena prensa de que tratáis a las compañías muy bien y es verdad. Es un gusto venir a que te cuiden más que nada porque quienes hacemos este tipo de propuestas escénicas no estamos acostumbrados a ello», soltó la actriz, que aludió al festival como un resistente a punto de alcanzar la mayoría de edad. Un adjetivo con el que ella, a sus 48 años, nada de joven promesa ya, se identifica. El técnico del Instituto Municipal de Cultura, Nacho de Miguel, dejó bien claro que si Escena Abierta ha llegado a las diecisiete ediciones es porque los burgaleses demandan este teatro. El cartel de entradas agotadas en la mayoría de los pases lo dice todo.