Artes escénicas
Emociones adolescentes
Colectivo Inesperado estrena cuatro nuevas piezas con alumnos de ESO y Bachillerato antes de mostrarlas al público general mañana. Humor, absurdo, comedia y drama aliñan las propuestas

Violeta Ollauri (i.) y Carola Martínez representaron ‘Adrenalina’ en el nivel -1 del CAB ante la atenta mirada de los alumnos de la SAFA.-Raúl Ochoa
Se acaba la escena. Suenan los aplausos. Se levanta la sesión. Y a Aitana Espeso y Ángela Velasco aún les dura la sonrisilla de haber pasado un buen rato. Tienen 15 años, estudian 4º de la ESO en el Colegio Sagrada Familia y la sesión aludida no es frente a una pantalla ni alrededor de una botella. Los adolescentes saben disfrutar más allá del móvil y del botellón. Algunos descubrieron ayer cuan entretenido puede ser el teatro. Perdón. Microteatro. El tamaño sí importa y es parte del éxito de la propuesta escénica de Colectivo Inesperado, que estrena sus cuatro nuevas piezas ante el público escolar desde el miércoles hasta hoy y ante el general mañana (19 y 21 horas, 8 euros, aforo limitado).
«Ha estado muy interesante. Se metían de tal manera en el personaje que no parecía teatro», apunta una y añade la otra que los veinte minutos de la escena se les ha pasado «súper pronto». Ninguna había visto microteatro antes. Pero sí teatro a la italiana. En su valoración, este sale perdiendo. Aúpan al mini por la casi total ausencia de escenografía sin que desmerezca el resultado final y la cercanía con los actores, que las lleva a meterse más en el argumento y asistir a la función como si no fuera ficción.
Jesús Cristóbal, autor y director de estas cuatro obras, avanza que las han escrito y dramatizado pensando «en un hilo pedagógico que luego pudieran trabajar ellos con el profesor como es el mundo de las emociones», tratándolos como al público adulto y, quizás, con un punto menos de sexo y farsa, pero sin perder la clave cómica, absurda y dramática que ya caracteriza a Colectivo Inesperado.
La compañía actúa estos días por primera vez para adolescentes. Cristóbal confirma que es un rango de edad para el que se hace poco teatro, a pesar de que ellos también perciben que entran muy bien en harina.
Los docentes que acompañaron a los estudiantes creen que el teatro tiene un potencial que en ocasiones se desaprovecha y convienen en que las artes deberían tener más presencia en el aula.
Así lo ve su tutor y coordinador de ESO, Roberto García. Considera acertada esta apuesta por el microteatro «porque en todo momento están enganchados a la obra sin opción a desconectar y la temática es más variada». También Diego Gutiérrez, profesor de Lengua y Literatura, destaca el formato como atractivo para el alumnado: «Es bueno que conozcan alternativas, que existe un teatro más allá del clásico, tanto en la forma como en la temática, y los engancha mejor».En la senda inesperada
Las cuatro piezas siguen el camino trazado por Colectivo Inesperado desde su debut hace dos años en El Hangar y utilizan como escenario los distintos niveles del CAB. Otro espacio insólito que sumar a su colección.
Rodeados de las obras de Abigail Lazkoz, Fran de Benito y Jesús Cristóbal representan una suerte de Aladino y la lámpara mágica en Síndrome de Solomon, sobre el miedo de la gente a triunfar cuando le dan la oportunidad de hacerlo.
Al mismo tiempo, Violeta Ollauri y Carola Martínez mantienen al público atento en el -2 con Adrenalina, en torno a la ira y su contención.
La cuaterna se completa con Tenemos que hablar, el sorpresivo encuentro de dos extraños (Martínez y Cristóbal) a los pies de una tumba, y Un buen día, el entrenamiento de un coach a un personaje universal -¡sorpresa!- para mejorar en su trabajo (Ollauri y De Benito).
Al cuarteto de actores se suma Soraya, una inesperada intérprete convertida en talismán, que dibujará una sonrisa entre los fieles de este grupo cada vez más consolidado.