El Correo de Burgos

Entrevista a Cristina García, directora gerente del CAB

«Hay que ir a buscar al público, no esperar sentados a que venga»

Su historia es la de un sueño cumplido que empezaría con un ‘Había una vez...’. Diplomada en Empresas y Actividades Turísticas, comenzó a trabajar un mes antes de la apertura de este espacio en 2003 en la recepción y ahora es su cabeza visible.

Cristina García.-Raúl Ochoa

Cristina García.-Raúl Ochoa

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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Ha subido de la recepción al despacho de dirección del CAB por las escaleras. Peldaño a peldaño. Sin trampas. De uno en uno. Sin dejarse la sonrisa por el camino y en compañía de la primera persona del plural. Cristina García (Burgos, 1982) mantiene la misma alegría que cuando recibía a los primeros visitantes de este espacio del barrio de San Esteban en el que se siente como en su casa. El pasado noviembre cogió las riendas tras la salida de Emilio Navarro.

Pregunta- ¿Soñó alguna vez con dirigir el CAB?

Respuesta- Soñarlo, sí, pero nunca pensé que se haría realidad. A veces los sueños se cumplen.

P.- ¿Como vivió ese momento?

R.- Fue un momento de mucha ilusión, indudablemente. Han sido muchos años de trabajo en la entidad y en el CAB y es un orgullo, una satisfacción y una ilusión tremendas. Con muchas ganas y muchos proyectos en la cabeza.

P.- ¿Cuáles son esos proyectos?

R.- El proyecto fundamental es hacer accesible el CAB a toda la ciudadanía de Burgos, que todo el mundo conozca nuestras siglas y su significado, que somos un centro de arte contemporáneo donde se desarrollan muchísimas actividades paralelas y no a las exposiciones, que tenemos vida a diario y que en un momento u otro cada persona encontrará algo que le atraiga. Queremos tratar muchos campos distintos, todos en relación con la cultura, para llegar a todo tipo de público. Todavía hay mucha gente en la ciudad que no sabe dónde estamos ni qué hacemos ni a quién pertenecemos.

P.- Pero ese es un reto desde los principios de los principios. ¿Qué pasa para que después de casi trece años siga siendo un desconocido?

R.- No hemos llegado a todo el mundo, por algo, no sé por qué, pero vamos a dejarnos de análisis y a ponernos a trabajar. Mi objetivo es llegar, desarrollar las ideas que tenemos para conseguirlo.

P.- ¿Cuáles son?

R.- Abrirnos a todos los campos. Vamos a explotar una línea nueva, que es poner en valor nuestros espacios. A todo el mundo le encanta el CAB cuando viene y tenemos que promocionar sus espacios, sobre todo los de la planta 0. Vamos a alquilar esas salas a empresas, colectivos y otros posibles interesados, que sea también una captación de ingresos para la Fundación a la que pertenecemos. Ahora se llevan mucho las reuniones de trabajo fuera del entorno laboral y nosotros ofrecemos una ubicación y unos recursos maravillosos.

P.- ¿Eso no es mercantilizar el centro?

R.- ¡Al contrario! Es una manera de llegar más a todo el mundo, no solo somos una sala de exposiciones. Somos eso, pero también un centro donde educamos públicos, niños, adolescentes, adultos y tercera edad, y disponemos de espacios fantásticos para distintas actividades y por qué no ponerlas a disposición de otros agentes. Además no altera la vida del centro, se trata de darle un valor añadido. Nuestro objetivo no es mercantilizar, pero no nos olvidamos de que estamos dentro de una Fundación y necesitamos captar ingresos que nos permitan hacer más cosas. De todo tenemos que alimentarnos.

P.- ¿Qué parte de la población se les sigue resistiendo?

R.- Los adolescentes. Es otro reto. De los 16 a los 26 años es una edad complicada. La semana pasada, hicimos una campaña de microteatro dirigido a los institutos y fue una satisfacción ver que los adolescentes que vinieron se fueron encantados. Cuando vienen les gusta, pero el problema es traerlos hasta aquí, que vean que el CAB es un sitio abierto donde pueden ver teatro o una película, leer en la biblioteca o recorrer una exposición. Queremos seguir haciendo cosas atractivas para ellos porque entendemos que a esa edad no les llame ver un centro de arte, pero eso puede cambiar a través de iniciativas como esa.

P.- Porque al público infantil sí lo tienen en el bolsillo...

R.- Sí, el programa educativo que desarrollamos en el CAB es muy potente.

P.- ¿Qué importancia tiene el departamento de Educación?

R.- Tanto el educativo como el de actividades es fundamental. Para mí lo prioritario es que seamos una piña y trabajemos codo con codo, unos y otros, que las decisiones no se tomen solo en las oficinas. Y el departamento de Educación es el motor, es el que forma al público del futuro, si tú siembras una semillita en los escolares volverán.

P.- ¿Por qué el arte contemporáneo que mueve los mismos millones que el fútbol no seduce de la misma manera?

R.- Si supiera responder a esta pregunta solucionaría muchos problemas de este mundo. ¿Por qué? Por cultura, porque nadie nos ha formado en arte, y menos en contemporáneo, pasamos de puntillas en el cole, en el instituto y en la facultad. Para apreciarlo o detestarlo, para decir si te gusta o no, tienes que saber. La formación en arte es una asignatura pendiente y ahí entra nuestro trabajo, y debe empezar desde pequeños. Yo conozco niños que hoy son adolescentes que cuando trabajaba en la recepción venían en verano a los talleres y ahora vuelven. ¿Por qué? Porque les gusta, porque les hemos ido educando. Y esto el sistema educativo no lo hace. ¿Por qué no está valorado? Porque no lo vemos en las aulas, no vamos a exposiciones ni a ferias, no leemos libros, no hay programas especializados en la tele...

P.- ¿De qué manera les ha afectado el pinchazo de la burbuja del mundo del arte?

R.- A nosotros, afortunadamente, no nos ha afectado. No voy a mentir, es verdad que nuestros presupuestos se han visto reducidos. Otras instituciones han estado muy tocadas porque han trabajado con cifras muy elevadas y cuando ha llegado este pelotazo no han podido mantenerse, han suprimido horario de apertura, no pueden renovar sus exposiciones... En ese sentido, nosotros siempre hemos tenido el cinto en el tercer agujero y cuando nos han pedido ponerlo en el cuarto, era solo un punto, no había problema. Lo hemos hecho chapó.

P.- ¿Han temblado en algún momento al ver que alrededor cerraban museos o menguaba su oferta?

R.- Temblar, nunca. Al final, sabes de dónde vienes y, sobre todo, yo, que llevo casi trece años aquí y he pasado por muchos cambios y muchas gestiones distintas, pero siempre he creído mucho en la entidad.

P.- ¿Qué puede aportar distinto a los anteriores directores, Rufo Criado y Emilio Navarro?

R.- El que yo haya convivido tanto con el público me da la visión de una persona de la calle, que puede no estar interesada ni formada en el arte contemporáneo. Puedo aportar esa frescura en cuanto que no vengo del propio mundo del arte contemporáneo, ni soy artista, ni he estado en otro museo ni galería, y veo las cosas con otra perspectiva.

P.- ¿Cómo convencerá al pescadero de su barrio de que venga?

R.- Durante el desarrollo de la exposición de Henry Moore nos acercamos a un carnicero, nos presentamos, le pedimos huesos para hacer un taller de escultura y luego ese carnicero ha venido a ver el CAB junto a otros colegas. Esa es una manera. Hay que ir a buscar a la gente, no podemos quedarnos sentadas a que vengan a vernos, soy yo la que tengo que contarle lo que hago, llevarle los folletos... El programa de Gremios está siendo otra vía importante.

P.- ¿De qué manera condiciona la presencia de un director de arte, Javier del Campo, que proyecta la propuesta expositiva?

R.- De ninguna manera. El CAB es una rueda y todos los departamentos avanzamos juntos. La incorporación de una persona ajena, y no tanto porque forma parte de la Fundación, traerá puntos de vista distintos.

P.- ¿Qué política va a seguir con los creadores locales?

R.- Desde hace unos años, tenemos un apoyo claro a los artistas locales y vamos a seguir. Y no solo a los plásticos, también a los de otros campos. La apuesta por los creadores burgaleses es firme. Si queremos abrirnos a la ciudad, a los primeros que nos debemos es a ellos.

P.- ¿Habrá colaboraciones con otros museos?

R.- No tenemos nada cerrado, pero toda colaboración que pueda surgir, bienvenida sea. Insisto: el objetivo es llegar a toda la ciudad.

P.- ¿Cómo se ve la cultura de burgalesa desde la terraza del CAB?

R.- Ansiosa de hacer más cosas.TRECE PINCELADAS PARA UN RETRATO Pregunta- ¿Un artista para enamorarse de él sin remedio?

Respuesta- Marcel Van Eeden.

P.- ¿Uno para olvidar?

R.- Ninguno. Olvidaría cosas de alguno, pero de todos he aprendido, aunque en algún momento haya pensado en tirarlos por la terraza.

P.- ¿La obra de quién le encantaría ver entre las paredes del CAB?

R.- De Chema Madoz. Y estoy segura de que nos traería muchísimos visitantes. (¿Ya le ha llamado por teléfono?) No porque eso es cosa de nuestro director de arte.

P.- ¿Qué exposición no le gustó?

R.- Vogue like a painting, que vi el año pasado en el Museo Thyssen. Fui con mucha expectación y me decepcionó.

P.- ¿Un artista sobrevalorado?

R.- Pasapalabra.

P.- ¿Un museo para mirarse?

R.- Las salas del Matadero de Madrid. Tienen una apuesta muy fuerte por lo local y por lo emergente.

P.- ¿Un burgalés imprescindible?

R.- A bote pronto es difícil decir uno. Todos con los que he trabajado me han dejado muy buenos recuerdos. Ahora mismo diría Paco Ortega, será el próximo en exponer aquí y le estoy cogiendo mucho cariño.

P.- ¿Una apuesta made in Burgos de futuro?

R.- Arahuetes y David Palacín.

P.- ¿En su tocadiscos suena?

R.- Pop y sobre todo Los Secretos. Soy fanática de ellos.

P.- ¿Qué libros esperan en su mesilla?

R.- Ahora mismo, sin empezar, tengo Palmeras en la nieve. Quería haber ido a ver la película porque es un tema que me toca de cerca -mi suegro estuvo trabajando en Guinea, ha fallecido recientemente y nos contó muchas historias de allí-, pero me han dicho que lea el libro primero.

P.- ¿Lo último que fue a ver al cine?

R.- Los Minions, con mis sobrinos.

P.- ¿Qué había en el escenario del teatro cuando aplaudió a rabiar?

R.- La escena de microteatro Síndrome de Solomon, de Colectivo Inesperado, aquí en el CAB.

P.- ¿Un artista sobrevalorado?

R.- Perejaume. 

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