Teatro
Títeres Errantes lleva la magia de Méliès a Feten
Roberto Alonso vuelve a la Feria Europea de Artes Escénicas para Niños y Niñas, la más importante del ramo en el viejo continente, con ‘Le Petit Studio Cinéma’, un guiño a los ingenios previos al cine

Los ingenios mágicos y el mundo de fantasía de Georges Méliès estuvo en septiembre en la burgalesa plaza de la Libertad.-Raúl Ochoa
Roberto Alonso, alma de la Compañía de Títeres Errantes, exprime las horas del día y roba las que puede a la noche para viajar en perfecto estado de revista a la Feria Europea de Artes Escénicas para Niños y Niñas, la conocida Feten, que se celebra en Gijón entre el 21 y el 26 de febrero. No está nervioso. Ya conoce el terreno de juego. Debutó el año pasado con Errabundo Pelele. Este segundo partido es otra cosa. Se presenta con Le Petit Studio Cinèma, un espectáculo de calle que lleva rodando un año y que ya abocetó en esta cita en la edición pasada.
Su único temor se encuentra en el tiempo con el que los recibirá el Cantábrico. A la lluvia no le gusta perderse el festín de teatro que se sirve en Gijón durante estos días y no es la mejor invitada para la propuesta burgalesa, que se instalará en el paseo de Begoña del martes 23 al jueves 25 de este mes.
Le Petit Studio Cinèma es el teatro de variedades ambulante que lleva a Georges Méliès y a su hija Georgette de pueblo en pueblo con ventanas abiertas a un mundo de ilusión y fantasía. Y para ir a Feten, su creador le ha dado la vuelta como a un calcetín.
Los ingenios e ilusiones ópticas que recibían a los visitantes en el interior se han trasladado al exterior como una feria callejera, mientras que los números de títeres se refugian bajo la carpa ante un mínimo auditorio que añade más magia e intimidad al momento y esquiva el bullicio de la calle.
Mientras estos grupos escogidos asisten a las funciones, en el exterior se acercarán a los artilugios que precedieron al cine: taumatropos, fenaquitiscopios, zoótropos, praxinoscopios o vistas telescópicas.
Alonso va con todas las expectativas posibles en el equipaje. Espera que Feten abra nuevas puertas a este proyecto, aunque reconoce que si hace caso a su experiencia del año pasado sus deseos no se cumplirán.
«El formato de Errabundo es extraño y diferente, pero el año pasado sí nos sirvió para empezar a hablar de este nuevo espectáculo, cuya maqueta ya presentamos a los programadores y pudimos comenzar su promoción», recuerda el alma de la Compañía de Títeres Errantes, aliado en este trabajo con la madrileña Producciones Cachivache. Apunta que no sabe si por el efecto Feten o por qué, pero el año pasado ya hicieron 30 funciones de Le Petit... «Y esperamos que este año ya siendo una realidad nos contraten y lo movamos por toda España», anota seguro de que, además, los últimos cambios mejoran el montaje.
Con independencia de cómo vaya el paso por Gijón, ya tienen fechas cerradas para este año como el Festival de Cine de Medina del Campo en marzo y varias localidades madrileñas. Sueña también Alonso con poder llevar a Méliès a Italia.
Una vez acabada la temporada de verano, la compañía burgalesa espera volver al laboratorio y empezar a preparar una nueva creación. «Ahora que Le Petit (www.lepetitestudiocinema.com) ya está rodado y hay que dedicarle menos horas de ensayo, producción y taller, sí queremos aumentar el repertorio. Sin prisa y con calma», avanza quien colgó la bata de científico por la gorra de titiritero y no se equivocó.
«Meter en la cárcel a dos titiriteros por hacer sátira es absurdo» Estar al aparato con un titiritero hace inevitable preguntarle por el caso de sus colegas de la compañía Títeres desde abajo, en prisión tras la representación de una obra en Madrid. La postura de Roberto Alonso es clara. «Es una falta de libertad de expresión de este país. Los títeres desde el siglo XV se han dedicado a tocar las conciencias y hablar de temas políticos, siempre desde la sátira. Lo que puede llegar a hacer un títere es imposible para un actor ni en otro ámbito. Es un muñeco de trapo que permite todo ese juego», destaca el burgalés, creador, constructor y manipulador de marionetas, y añade: «Si hay un espectáculo que se llama Punch y Judy, el más importante en Inglaterra después del teatro de Shakespeare, que se lleva representando en toda Europa desde el año 1500, con miles de niños viendo como un inglés es capaz de meter a un bebé en una trituradora y hacerle salchichas ante lo que todo el mundo se ríe porque sabe que es un muñeco, que se hace desde la sátira y no se busca el daño, sino la risa, es absurdo que se meta en la cárcel a dos titiriteros por hacer sátira estando en un país en democracia. Es muy fuerte».