El Correo de Burgos

Exposición en el Arco de Santa María

Infatigable buscador de misterios

El burgalés Rafael Fernández Rojas traza su evolución pictórica en una colección que parte de la figuración hasta rozar la abstracción

Arriba, Rafael Fernández Rojas, junto a sus últimas obras, incluida al fondo la serie ‘roja’.-Santi Otero

Arriba, Rafael Fernández Rojas, junto a sus últimas obras, incluida al fondo la serie ‘roja’.-Santi Otero

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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Rafael Fernández Rojas comenzó su camino en la pintura a la manera clásica. Salía con su caballete al campo y atrapaba el paisaje en el lienzo mientras el viento le azotaba la cara. De eso hace más de veinte años. Luego la arquitectura se plantó en su camino, siguió su estela y abandonó los pinceles. Hasta hace cinco años. Reanudó aquella ruta truncada que no olvidada. Tras mostrar sus primeras obras hace tres años en el Consulado, ahora hace lo propio con sus últimas pinturas en el Arco de Santa María hasta el 20 de marzo.

Diversidad en el camino traza la evolución de los últimos tres años, muestra su búsqueda infatigable de los misterios de la pintura, una pertinaz y ordenada investigación que le lleva desde la figuración hasta rozar la abstracción.

El diseño cronológico de la muestra convierte al visitante en testigo de ese camino andado. Acompaña al pintor a la montaña, mira a los ojos a los retratados, le golpea el aire puro al ras del cielo, siente un escalofrío al pisar la cumbre nívea, escucha el crujido de las hojas caídas a la vera del río y oye el susurro del discurrir del agua dulce, se deja mojar por el mar en Gijón y antes de jugar a las cuatro esquinitas con la Catedral de Burgos se zambulle en un panel de pequeñas acuarelas que resume su trabajo de investigación, con obras figurativas, escenas siderales...

«Un pequeño detalle en una pintura te abre un camino nuevo», observa Fernández Rojas antes de subir al piso superior, conquistado por atmósferas envolventes, por misteriosos juegos de grises que pueden ser un mar de nubes, una blanca cordillera montañosa, la espuma de las olas al romper en el acantilado, el humo de un cigarro... o simplemente una pirueta más para hallar ese misterio anhelado.

«Aquí se muestran series más compositivas. Se parte de elementos de la naturaleza para interpretarlos con formas más volumétricas, se trabajan los grises... Hay formas bastante realistas y otras hetéreas, que transmiten otras sensaciones», completa el creador antes de seguir la senda. Ahora mismo está en un punto cercano a la abstracción. Reflejos de un pasional atardecer en la tierra, furia roja... Rastrojos encendidos. Dos paisajes dan la pista definitiva.

«Estoy muy satisfecho con esta serie. La exploración y el trabajo continuo sobre elementos de la naturaleza se traducen en unas microabstracciones porque la abstracción total será un camino posterior que no descarto», advierte y coge prestadas las palabras de Juan Martín Oña en el folleto de la exposición para definirse como un pintor hecho a sí mismo. Asegura no tener referencias, alude tímidamente a algunos premios conquistados como una mención de honor en el Salón de Primavera de Madrid, se declara cómodo con el óleo aunque esté al tanto de las nuevas técnicas pictóricas, continuará con su búsqueda... Se hace camino al andar.

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