El Correo de Burgos

Exposición

Castilla deconstruida

Santiago Alonso Sagredo reúne el trabajo de los últimos diez años en una colección que juega con los paisajes para crear nuevas vistas. En el Arco de Santa María hasta el 17 de abril

Santiago Alonso Sagredo posa en primer plano mientras unas señoras observan una fotografía de Castroverde de Campos (Zamora).-Israel L. Murillo

Santiago Alonso Sagredo posa en primer plano mientras unas señoras observan una fotografía de Castroverde de Campos (Zamora).-Israel L. Murillo

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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Hace diez años, Santiago Alonso Sagredo cogió sus bártulos de fotografía y un mapa de Castilla y empezó a patear sus pueblos. Peinó Burgos, Valladolid, Soria y Palencia. Se adentró en Zamora y León. Inmortalizó sus paredes de adobe, sus palomares abandonados, sus aperos de labranza en medio de las eras, sus ventanas, su cielo plomizo, sus cardos, sus tejados caídos, sus muros desvencijados... Atisbó una suerte de composición pictórica. Y comenzó a jugar con esas imágenes. Y dio lugar a unas nuevas vistas de estas tierras que, sin perder su esencia, el peso de los siglos, el alma de sus habitantes y los mil matices de sus paisajes, sirven una Castilla deconstruida en Diálogos en silencio (Castilla y León, 2006-2015), que se funde con las paredes del Arco de Santa María hasta el 17 de abril.«Siempre me gustó el mundo de las paredes como lienzo de un arte casual. Esto es fruto del azar. Pero hace dos años, en un ejercicio de querer ir más allá de la realidad, empecé a combinar imágenes del mismo lugar. Dialogaban los muros o las texturas, cielos o suelos, con el entorno, con el propio paisaje», explica el autor y cuenta que cuando inició este proyecto sabía lo que quería, pero desconocía dónde encontrarlo. Pronto lo halló.Cada foto se identifica con el lugar y el año. Agés, Atapuerca, Villafruela, Ciadoncha, Lerma, Olmedillo de Roa, Cebrecos... Cuenta que de este intenso caminar lo que más le ha impresionado es el silencio de los pueblos. «Llegas y no se ve un alma. Solo oyes el viento».Quiere que su paisaje sea anónimo. No aparecen monumentos, salvo alguna excepción, que identifiquen a la localidad. Y la presencia de la figura humana es testimonial, aunque elocuente. Son señores mayores. De espaldas. Encorvados apoyados en su bastón. Preludio funesto. Solo una niña en una bicicleta en una instantánea al final de la muestra irradia esperanza.Diálogos en silencio tiene una clara y confesa inspiración pictórica. Unas veces más descarada como el mosaico Intersecciones místicas sobre Composición nº 6 de Mondrian, que reúne imágenes del patrimonio artístico burgalés. Otras más sutiles como la que lleva a su autor a atisbar a Tàpies en una cruz dibujada a vuela pluma en una pared o a Pollock en la salpicadura de pintura en un muro.

«Sí es cierto que remite al trabajo de un pintor. Me gusta la pintura y cuando ves mucha afecta a la mirada del fotógrafo como lo hace cualquier otra realidad», observa y admite influencias del informalismo, del impresionismo...Diálogos en silencio, cree su promotor, ha encontrado en el Arco de Santa María su mejor escenario. No es la primera vez que el autor, que reside desde hace 28 años en Santander, expone en su ciudad. Sus fotografías vistieron el Consulado del Mar en 2008, 2004 y 1998 y entre la treintena de libros editados, tanto en papel como en plataformas digitales (Blurb), hay varios dedicados a Burgos.

Alonso Sagredo hace que el azar juegue a su favor. Es el ingrediente mágico de la receta de esta Castilla deconstruida que el fotógrafo continuará perfeccionando. Ya tiene el macuto preparado.

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