Exposición
La pintora y su varita mágica
Laura Esteban orquesta un feliz encuentro entre la pincelada y la palabra en ‘Luz en los inviernos’

Laura Esteban, con una de las obras de la colección ‘Luz en los inviernos’.-Israel L. Murillo
Una grácil joven pedalea con decisión bajo el sol de Donosti, una alta ejecutiva curva el pie hacia atrás mientras besa al que pronto será su marido, un apuesto caballero se deja tomar medidas en una elegante sastrería londinense, un jardín se convierte en paraíso para una pareja enamorada, la luna se asoma juguetona entre visillos, un soltero de oro se recuesta en un sillón de trazo dieciochesco, la noche alumbra un baile de máscaras...El pincel juega en manos de Laura Esteban como una varita mágica en la de un hada para dibujar en el espectador la eterna sonrisa del enamorado. Inexplicable pero cierta felicidad. La pintora burgalesa la encuentra una vez más y convierte a la primavera en dueña y señora de Luz en los inviernos, una colección que ocupa la sala de exposiciones del Teatro Principal hasta el 17 de abril.«Luz en los inviernos habla de esos momentos difíciles de los que el arte te salva, te da alegría, te devuelve las ganas de vivir... La parte creativa de las personas nos hace la vida más fácil y yo quiero compartirla con la gente», comenta la artista que ha embarcado en esta aventura a un grupo de amigos que han imaginado historias para estos instantes de felicidad.
Diego Sandino, Esther Pardiñas, Fernando Ortega, Lourdes García Barros, Elena Gallego, Rodrigo Pérez Barredo, Juanjo Solana, Pedro del Barrio, María Merino, Javier Gil, Ángel Ortega Palacín, Angélica Lafuente, Almudena Sanz, María Jesús Jabato y Susana Esteban vuelan en globo, sueñan con margaritas, buscan el amor en una sastrería, retratan a hombres de negocios pagados de sí mismos, rescatan secretos del fondo del mar, hacen las maletas, dan sorbitos al café, espían a jóvenes «abrazándose con todo y contra todo»...«Buscaba la otra mirada, la de los escritores, y para mí ha sido sorprendente. Lo que ellos me han transmitido no coincide en la mayoría de los casos con lo que yo he querido pintar y me ha enriquecido muchísimo. Ese es el misterio y la magia de la creación artística», observa divertida la pintora que en esta colección se arranca la etiqueta naif para ser simplemente Laura Esteban.
Su pincelada elegante, su rica y serena paleta cromática sin estridencias, la mimosa pulcritud que alcanza hasta el mínimo detalle, sus estilizadas figuras y la dulzura con la que maneja la escuadra y el cartabón en los andamios permanecen en esta colección que recoge escenas cotidianas, que juega con el cuadro dentro del cuadro y que saca a bailar a la fantasía sin miedo.«He pintado mujeres serenas, tranquilas, ya en la edad adulta, que irradian felicidad, que están satisfechas con lo que han hecho. Son esos instantes de felicidad los que te dan fuerza para luchar por el día a día», observa Esteban y reivindica el encanto de la edad, de esas personas mayores que no han pasado desapercibidas a su inquieta mirada. Tampoco de su varita mágica.
Acentúa la belleza de estas mujeres situándolas en ciudades que también lo son como San Sebastián -la barandilla y las farolas del paseo de La Concha persisten en muchos cuadros- o Burgos -chisporrotean las agujas de su Catedral pero también su rico patrimonio natural-.
Luz en los inviernos se completa con una selección de pinturas anteriores. Propone Laura Esteban recorrer la Gran Vía madrileña y seguir el paso a sus apresurados transeúntes, asomarse al silencio de Santo Domingo de Silos, llamar a gritos a Peter Pan para tirar los tacones y saltar en el tiovivo, dejar que el reloj marque las horas mientras pasan los minutos de la vida...