Cine
‘Mario’, suspense en corto
El burgalés Carlos G. Velasco se pone de nuevo detrás de la cámara para dirigir una inquietante historia que ahonda en cómo se enfrenta el ser humano a un viraje drástico en su vida

Carlos G. Velasco se dirige a la actriz en un momento del rodaje.-Manuel J. Mercado
El cineasta burgalés Carlos G. Velasco se pone otra vez detrás de las cámaras para dirigir su nuevo cortometraje. Mario continúa el camino del cine de género iniciado con su anterior y primer trabajo en solitario, Flora. Pocas son las pistas que la sinopsis da de él: «El llanto de Mario interrumpe a su madre, Elena, mientras ve la televisión. Ante las incesantes lágrimas del niño, ella sale corriendo de casa». Poco más allá de ahí puede leer para no reventar la trama.«Es una historia con grandes dosis de locura, que continuamente cambia de capa y siempre parece lo que no es. El objetivo es plasmar cómo asimilan las personas determinados sucesos y cómo una existencia cómoda puede degenerar en una pesadilla cotidiana», prosigue Velasco sobre la cinta, rodada hace quince días en Madrid y ya en proceso de montaje, cuyo estreno se calcula para los albores del verano, en julio.El relato sucede durante una única noche en diferentes localizaciones de Madrid y está protagonizado por Elena y Óscar, una atípica pareja interpretada por la actriz vallisoletana Esther Pastor y el actor madrileño Carlos Jiménez-Alfaro, ambos con una sólida experiencia en el mundo del cortometraje y el teatro. «Trabajar con ellos ha sido un regalo puesto que comprendieron a la perfección la complejidad de sus personajes y de la historia», aventura el director.La presencia de una madre y de un niño en Mario como ya sucediera en Flora pudiera desatar todo tipo de conjeturas sobre su creador como un posible síndrome de Edipo. Se ríe ante la alusión. «¡Que cada uno piense lo que quiera!», suelta a través del teléfono antes de aclarar que esta similitud no es casualidad. Reconoce que tras terminar la anterior cinta se quedó con ganas de explorar más el cine de género, suspense e intriga. Pero hasta aquí las coincidencias entre ambos trabajos.«Son totalmente diferentes tanto a nivel estético, Flora es más oscuro, tenebrista y con muchos contrastes y Mario es luminoso y juega con los colores pastel, y también de planteamiento, el anterior es más libre, experimental y lírico, y el actual, más convencional en el sentido de narrativo, aunque sorprenderá por la cantidad de giros que tiene y lo enrevesado que es», observa.Por no hablar del guion y la historia. Ahí ambos se encuentran en las Antípodas. «Flora habla de la pérdida de un hijo y cómo una persona puede vivir o no después de ese trauma, con la tristeza, el no olvido o el complejo de culpa, mientras Mario es el desquiciamiento que puede suponer tener un hijo», matiza Velasco.Lo que sí espera el joven director es que Mario se haga un hueco en importantes festivales como también lo está haciendo ese anterior trabajo. Flora compitió en la última edición de la Seminci de Valladolid y en otros certámenes tanto nacionales (Festival Sueños de Cine de Madrid) como internacionales (Clujshorts International Short Film Festival de Rumanía).Paso a paso, corto a corto, Carlos G. Velasco se está construyendo un camino en el campo audiovisual. A Flora y Mario, dirigidos en solitario, se suman La Pleimobil y Uh la lá, junto al canario Isaí Escalada, marcados ambos por el humor.
La carrera de fondo de ‘A2042’A2042 supuso un punto y aparte en la carrera cinematográfica de David Castro. Fue su primer corto dramático y, además, con él se enfrentaba a todo un desafío: una duración menor al minuto. Su metraje ha resultado ser inversamente proporcional a su recorrido. El filme, estrenado en junio de 2013, continúa su periplo por los festivales de cine tanto nacionales como internacionales. Este fin de semana participará en la sección de cortos a concurso del Festival de Angulema (Francia). En el país vecino también ha estado en el Festival de Cine Español de Nantes, que concluye hoy, donde ha compartido cartelera con otros seis trabajos españoles. Pero solo en lo que va de año esta historia, de la que es imposible avanzar nada para no estropearla, ha viajado hasta festivales de Rumanía, Puerto Rico, Argentina e Italia, sin mencionar los encuentros nacionales a los que se sigue asomando. Eso solo en estos últimos meses porque desde su presentación ha saltado de cita en cita en distintas partes del mundo, de algunas ha vuelto con premio en el equipaje, de otras solo con la satisfacción de haber sumado más espectadores.