Exposición
Ellas prenden la mecha
Marta Tapia, Blanca G. Báscones y Sonia Rocano reivindican el papel de las creadoras en el mundo del arte y visibilizan su aportación en ‘La luz de las mujeres’, tres colecciones en una en la sala del Teatro Principal

Blanca G. Báscones, Sonia Rocano y Marta Tapia, de i. a d., buscan la visibilización de las creadoras en la muestra ‘La luz de las mujeres’.-Raúl Ochoa
Marta Tapia, Blanca G. Báscones y Sonia Rocano prenden la mecha. Las tres creadoras burgalesas quieren que la voz de las mujeres se escuche, que se las tenga en cuenta al mismo nivel que a los hombres en el mundo del arte, que su producción creativa se mida con los mismos raseros, que las palmaditas en la espalda paternales se conviertan en miradas severas o aplausos sinceros... Reivindican el papel de la mujer y lo hacen con el arma que mejor saben blandir: su obra. Batallan ahora en La luz de las mujeres, una exposición a tres que ocupa la sala del Teatro Principal hasta el 15 de mayo.«Queremos sumar, no agredir ni agraviar a nadie. Se trata de aportar la visión femenina al mundo del arte, que a veces se queda oculta, tanto en este campo como en otros de la sociedad», aclara Rocano, harta de prejuicios y de miradas por encima del hombro. Ella, personalmente, está cansada de que le acusen de que «su obra no cuadra con la de una mujer porque es muy matérica o no tiene colorines».Tampoco les gusta las insinuaciones contrarias. A Tapia le agota la machacona pregunta de por qué siempre pinta retratos femeninos y Báscones abomina de las voces melifluas que ven en sus flores una alternativa al ganchillo o las tachan de mariconada sin mirar a los lados.¿Se trata de prejuicios? «Teóricamente todo el mundo quiere cambiar, pero en el subconsciente persisten esos clichés», responde Tapia al tiempo que matiza que no se refiere solo a los hombres. «El peor de los machismos es el de una mujer», apostilla Rocano.Ellas insisten en que quieren llamar la atención, pero lo hacen con el pincel en la mano y pertrechadas detrás del caballete, con el estudio de Ana Fadrique sobre la presencia de la mujer en el mundo del arte como base teórica, sin ánimo de atacar, sino de sumar.Sonia Rocano muestra una creación matérica, en la que juega con luces y sombras, con los dorados y negros. «Se trata de salir a brillar a pesar de los pesares. Es el reflejo de la evolución de la mujer a través de las luces y las sombras hasta llegar a ser visibles», traduce la artista guiada siempre por la imagen del colibrí, «de ese pájaro pequeño que de repente sorprende cuando despliega sus alas».
La colección de Marta Tapia es un canto a la vida desde el dolor producido por la reciente muerte de su hermano. Aunque él, Juan Antonio, es protagonista de uno solo de esos retratos, su presencia está latente en todos: en las amapolas que desvelan su deseo de verlo de nuevo, en las mariposas negras «que recuerdan que la muerte no es más trágica que la vida misma», en la maternidad que alumbra nuevas vidas... Acrílicos hijos del desgarro nacidos en los dos últimos meses y que, confiesa, le han costado muchas lágrimas.La luz llena las acuarelas de Blanca G. Báscones, nombre unido sin remedio a las flores. «Quiero mostrar la máxima expresión con menos», observa y siente que paso a paso sus lienzos se despojan de cargas, como lo hace la mujer, aunque en este caso la velocidad no sea la deseada.