El Correo de Burgos

Danza

Con paso de BurgoSalsón

Los bailes latinos congregan a 800 personas, más de 100 de Italia, en el Fórum en intensos talleres de bachata, salsa y kizomba, que se completan con fiestas nocturnas abiertas al público

Los cuatro espacios habilitados en el Fórum Evolución para los talleres estuvieron a reventar durante toda la mañana.-Santi Otero

Los cuatro espacios habilitados en el Fórum Evolución para los talleres estuvieron a reventar durante toda la mañana.-Santi Otero

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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Suda, mueve los pies a un ritmo endiablado, se sube a los tacones y hace dibujos imposibles sin desamarrarse de su pareja, contonea las caderas en un susurro hechizante, pone ojitos aquí y allá, se limpia con una toalla, repite el paso una vez, se agarra sensual a su compañero... El BurgoSalsón toma el Fórum Evolución este fin de semana. Alcanza su decimosexta edición completamente consolidado. No hace falta que sus responsables lo digan, que lo dicen, basta con ver los números, con observar y con escuchar a los asistentes.Alrededor de 800 personas acreditadas, más de cien de Italia, participan en los talleres de salsa, bachata y kizomba programados, a los que hay que sumar la masiva asistencia a sus fiestas nocturnas. La demanda ha obligado a habilitar cuatro espacios, uno más que el año pasado, y a contar con el polideportivo del Círculo para las clases magistrales. El BurgoSalsón es un no parar. Es un frenesí. El baile es, sobre todo, alegría de vivir.«A mí me genera mucha felicidad. Es una actividad muy social, conoces a mucha gente, y al mismo tiempo es muy instructiva. Te libera de la rutina del día a día. Cualquier baile te anima el alma», se explaya Ana ante la mirada de Antonio, ella de Barcelona y él de Madrid, que han quedado en Burgos.Cada uno entró al mundo de los bailes latinos por una puerta. Ana se enganchó a la salsa cubana en Suiza durante su estancia Erasmus hace más de cinco años. Cuando volvió, siguió con salsa, sumó bachata, kizomba... Antonio se adentró en él hace un año por una historia personal. «Digamos que estaba dormido y necesitaba despertar y hacer cosas nuevas», deja caer sin querer entrar en detalles. Empezó con salsa y rápido se pasó a la kizomba.Es la primera vez de ambos en este encuentro y hablan muy bien de su organización y de la gente que están conociendo. También lo hacen los italianos, con los que este año se han estrechado lazos. Alexandro es uno de los promotores, chapurrea español y elige un «lindísimo» para referirse al BurgoSalsón.Están a la puerta de la multitudinaria clase de bachata sensual de Chaves y Silvia, que ya estuvieron el año pasado, donde no cabe un alfiler y los bailarines y bailarinas corren de un lado a otro a cada cambio de pareja.En la sala de al lado, medio centenar de parejas o más se mueve a ritmo de salsa. Unas con más acierto que otras. Unas más divertidas que otras. Pero ninguna sufre. O no lo parece.

Ojo avizor anda Andrés Carrera, una de las personas que trabajan para que la cita salga redonda. A sus veinte años, para él el baile es un soplo fresco, una parte esencial. «Es una pasión, es un modo de vida», afirma rotundo. Y lo es en todos los sentidos. Desde el plano emocional y desde el laboral. Tras formarse en el Centro Hélade, ya da clases de bailes latinos y de salón en los centros cívicos con el ánimo de «descubrir a la gente sus beneficios». «Todo el mundo puede bailar, no hay límite de edad, ni de capacidades. El baile solo hay que vivirlo», enfatiza.Esa parece ser la orden. Vivirlo. Vivirlo como si no hubiera mañana. A reventar está la clase de salsa swing del italiano Swing Guys y también la de bachata dominicana de Evelyn, que antes de terminar anima a todos a decirse ‘yo también tengo mi flow’. Y hoy seguirá ahí.

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