El Correo de Burgos

La Espuela / José Luis Revilla, pintor

«Si Velázquez viera mis meninas diría ‘¡A este lo rajo!’»

La cuenca minera de Mieres arrulló la cuna de este asturiano del 71. Sus estudios de Empresariales lo condujeron hasta el Ayuntamiento de Burgos hace veinte años, aunque prefiere no mezclar al funcionario con el artista. Ambas vidas las comparte con su mujer, Natalia, y sus dos hijos, María y Beltrán

José Luis Revilla.-Santi Otero

José Luis Revilla.-Santi Otero

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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Pregunta- Pintor, ¿qué pintas con amor?

Respuesta- A veces bicicletas, a veces árboles, a veces el silencio...P.- ¿Siempre con amor?

R.- Siempre con ilusión y con muchas ganas.P.- Me pongo a pintarte y no lo consigo, después de estudiarte lentamente termino pensando que faltan sobre mi paleta colores intensos que reflejen tu rara belleza... ¿Le ha pasado alguna vez lo que canta Enrique Urquijo y compuso CRAG?

R.- Pocas, porque el color pocas veces se refleja en mis cuadros, soy más de texturas que de color.P.- Aunque no es de color, ¿qué echamos en la paleta para retratar la realidad actual?

R.- Mucho gris, gama de marrones... No es momento de mucho color.P.- ¿Qué hay que poner urgentemente negro sobre blanco?

R.- La ilusión, la necesidad de ponerle ganas y mucho ánimo a todo lo que hacemos.P.- ¿Qué se muere por preguntar a qué artista?

R.- Soy poco mitómano, pero admiro mucho a unos pocos. Me gustaría preguntarle a Kiefer o a Barceló a qué dedican el tiempo libre, por ejemplo.P.- ¿Y a qué dedica José Luis Revilla el tiempo libre?

R.- Más allá de estar con mi mujer y con los críos no me queda mucho tiempo más y ese habitualmente no es libre, aunque sí muy gustoso... Me gusta disfrutar del sol en invierno, de un paseo por una playa de Llanes o de mi otro pueblo leonés, Fáfilas, al que acudo siempre que puedo porque me carga las pilas. Si nos ciñéramos solo a un espacio físico sería mi lugar en el mundo, el sitio de mi recreo, sin duda.P.- ¿Por qué?

R.- Es el pueblo donde los recuerdos de la niñez son más intensos y eso te marca mucho.P.- ¿Suscribe las palabras de Rilke de que la infancia es la verdadera patria del hombre?

R.- Sin duda. La vida es un bagaje, pero la infancia es determinante.P.- ¿Y qué niño sale frente al lienzo?

R.- Frente al lienzo sale la emoción que tienes en ese momento. Quizás lo más infantil son las obras abstractas, que apenas había hecho nunca, siempre he sido figurativo, y ahora, tal vez es una vuelta a la niñez, me apetecía hacer cosas amarillas, rosas… y abstractas. Puede haber alguna reminiscencia.P.- ¿Qué parte del artista ilumina el mar Cantábrico y cuál el mar Mediterráneo?

R.- Los dos iluminan mucho. Mieres no está junto al mar pero he pasado mucho tiempo en la costa cantábrica, sobre todo en Llanes, y la luz del Mediterráneo, la de Mallorca, que es donde voy y expongo con mucha frecuencia, es especial. Echo de menos ese febrero con una luz de la leche cuando en Burgos nos cierran las cortinas.

P.- ¿En Mallorca es feliz como el que más?

R.- Los lugares no determinan, son las personas, pero sí, en Mallorca estoy muy a gusto.P.- ¿A qué pintor le gustaría ver mañana en el espejo?

R.- A uno que ha sido honesto y ha hecho lo que le salía de dentro. Cuando uno hace todo lo que está en su mano no está obligado a más.P.- ¿Dónde le encantaría ver colgada una de sus obras?

R.- En un espacio donde se aprecie. En una ocasión en Mallorca, una pareja había visto uno de mis cuadros y se había quedado con ganas de llevarse una obra grande, pero ese año todo se había vendido y al siguiente, como sabían que iba a ir, me acompañaron a su casa y me enseñaron el hueco que habían guardado durante un año para una de mis pinturas. Me hizo mucha ilusión. Eso te llena tanto como tener tu obra en un Guggenheim.P.- ¿Y el sitio más raro donde se la ha encontrado?

R.- Vi una obra mía en una casa de Mallorca que aparecía en una revista de decoración. Me hizo mucha gracia encontrarla allí.P.- ¿Qué diría Velázquez si viera sus meninas?

R.- ¡A este lo rajo, a este lo rajo! En aquella época yo hubiese acabado mal, en una hoguera o algo parecido, porque se valoraba la perfección técnica.P.- ¿Y qué le contaría usted?

R.- Con mi labia intentaría persuadirle, imagino que con poco éxito, le diría que el tiempo ha cambiado, pero tendría las de perder, ni siquiera me tomaría en consideración.P.- ¿Qué le enamora del blanco?

R.- Del blanco me gusta casi todo, es como el aire en una escultura, te da todas las posibilidades y, al mismo tiempo, el silencio. El blanco es maravilloso, es capaz de contar muchas cosas y de no contar nada. Yo recurro mucho a él.P.- ¿Qué tiene la arpillera que no tengan otras?

R.- La arpillera lo tiene todo. La arpillera también es maravillosa. La que yo utilizo tiene además una vida anterior, antes fue, por ejemplo, un saco para transportar patatas, y eso es lo que me gusta, dar una nueva vida y distinta a ese material. Pero además es muy noble, muy dúctil, al que le puedes dar forma, color, intensidad… Es mi material fetiche. Es muy pobre y al mismo tiempo rico porque se puede convertir en cualquier cosa.P.- ¿Se ha preguntado alguna vez qué hace un chico como yo en un sitio como el mundo del arte?

R.- No, yo estoy muy a gusto, uno se dedica a algo que cree que hace un poquito bien, y si algo hago bien es esto, pero sin más pretensiones.P.- ¿Por qué feo asunto se lava tanto las manos?

R.- Últimamente utilizo guantes para lavarme menos las manos, pero hay muchos asuntos feos por los que hacerlo... No sabría por dónde empezar.

P.- ¿Tiene miedo de que las musas le abandonen si no acude todos los días a la hora de la siesta a buscarlas a su estudio?

R.- No, esto es un gusanillo muy instalado en mí. Realmente, es una cuestión de necesidad. Si tuviera toda la tarde, ya las podían dar por saco, que me echaba una buena siesta y luego pintaba, pero como me falta ese tiempo...P.- ¿Qué lleva a un pintor a ser catador de aceites al margen del lienzo?

R.- La sensibilidad la tienes o no. A mí me gusta lo que está muy en contacto con la tierra, sea el vino o el aceite, son dos cosas que me encanta catar y apreciar sus matices. En un cuadro de los que hago los matices están en las texturas, pues en un aceite y un vino, también. Todo lo que tiene contacto con la tierra tiene un poso, una huella, y eso es maravilloso.P.- Hablando de vinos. ¿Con cuál brindamos y por qué?

R.- Con un Ribera, un Raíz de Páramo de Guzmán, brindaría por mantener esta sensación de paz, este momento de tranquilidad que vivo ahora mismo, con mi mujer y mis niños. En la vida uno tiene altibajos y el instante de ahora es muy bonito.

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