Exposición
La tentación del aire
Julio Carazo reúne una colección de esculturas en hierro, madera, piedra caliza y alabastro en el Arco de Santa María hasta el 31 de julio

Julio Carazo se asoma por el aire que deja una escultura de alabastro titulada ‘De rodillas’.-Santi Otero
No tocar. Varios carteles salpican las paredes del Arco de Santa María con esta exhortación. Pero es realmente difícil resistirse a la tentación de acariciar las esculturas de alabastro de Julio Carazo. ¡Se sienten tan suaves solo con la mirada! El artista mirandés regresa a las salas capitalinas con una exposición individual después de mucho tiempo. Lo hace con Aire, en este espacio hasta el 31 de julio.Reúne una colección de esculturas realizadas en la última década sobre hierro, madera, piedra caliza y alabastro con alternancia de la figuración y la abstracción. La figura humana desnuda -también hay vestidas como Pobre, una pieza que retrata a un señor con capa y capucha en piedra caliza que llamó la atención del autor en la calle- centra una parte de esta producción. Enamorados, mujeres a punto de incorporarse, de rodillas, de pie... Movimiento.La mayoría luce un acabado perfecto. Con delicados volúmenes por los que se cuela el aire que da nombre a la muestra. En otras, el escultor permite al espectador colarse en su método de trabajo y cincela solo una parte de la piedra -algunas salvajes, no de cantera, que son más duras- para evidenciar el antes y el después.La abstracción se hace fuerte en el piso superior. Las espirales en hierro o en acero corten dibujan ese aire en la pared.El autor observa con normalidad la existencia de varios frentes. «Los artistas tenemos que andar innovando, haciendo cosas nuevas, dar vueltas a la cabeza. Me gusta explorar nuevos materiales y formas», explica y agrega que en ese camino hacia adelante actualmente apuesta por la combinación de materiales, sobre todo madera y piedra, presente en la muestra.Reconoce igualmente que la diversificación es necesaria si quieres colocar alguna obra en el mercado. La escultura es una disciplina difícil. «Unas tienen más salida que otras y a la hora de trabajar piensas en todo. No te puedes centrar solo en los encargos porque no trabajarías», advierte el creador mirandés, que desde hace unos años vive solo de la escultura, aunque siempre ha estado ligado a ella.Julio Carazo se siente a gusto con la piedra caliza de Hontoria, la misma que se utilizó para la construcción de la Catedral, y al templo Patrimonio de la Humanidad pone ojitos. Tiene el capricho de exponer allí una colección de monjes cartujos de mediano formato en la que está trabajando ahora a la que sumaría una réplica exacta del capitel de San Juan de Ortega donde cada año se obra el milagro de la luz. Un sueño no tan inalcanzable.