XI OLMEDO CLÁSICO
Goldoni despliega armas de mujer con ‘La hostalera’

Una escena de ‘La hostalera’, de Teatres de la Generalitat.-VICENTE A. JIMÉNEZ
V ALLADOLID
Mirandolina, la ingeniosa, independiente y astuta posadera de Carlo Goldoni, ejecutará esta noche su particular venganza sobre las tablas de la Corrala del Palacio del Caballero del Olmedo Clásico. «Quiero burlarme de tantas caricaturas de enamorados ardientes, y quiero usar de todo mi arte para vencer, dominar, conquistar esos corazones bárbaros que subestiman la capacidad de la mujer», proclamará la heroína dispuesta a poner en su sitio a marqueses, condes y presuntos caballeros...
Y todo por obra y gracia de Teatres de la Generalitat, que a las órdenes de Vicente Genovés levantará a partir de las 23.00 horas La hostalera. El XI Festival de Teatro Clásico encara su recta final.
En estos tiempos zafios en los que algunos ‘machos’ siguen actuando como animales –como ese caballero de Goldoni, que prefiere «un perro de caza» a la compañía femenina y que califica a la mujer como de «insoportable enfermedad» para el hombre–, este texto de 1750 parece mantener todo su interés. «Así es. Muestra a unos hombres que ven a las mujeres como objetos. Y, si lo extendemos, podríamos decir que Goldoni habla también de la falta de comunicación de los seres humanos, que es lo que nos lleva a estos conflictos: eso nos aboca a las actitudes violentas, a la incomprensión», señaló Genovés.
El director destacó la «batería de juegos» entre personajes que establece Goldoni en su comedia. «Todo el mundo intenta sus juegos de seducción y de relaciones de poder con el resto. ¿Es un quién puede con quién en astucia? Todos sacamos lo mejor de nosotros mismos para seducir y lograr que los demás hagán lo que deseamos», explicó.
La Mirandolina de Goldoni, advierte Genovés, es un personaje atípico que entronca con La viuda valenciana de Lope: una mujer que impone su deseo. «En el teatro del Siglo de Oro hay pocos personajes femeninos protagonistas. Goldoni le da un enfoque distinto. Aquí la mujer no está supeditada al hombre, aquí no es ni la hermana, ni la hija de nadie... es la protagonista», subrayó el director.
El responsable del montaje destacó también la procedencia humilde de la joven posadera. «Hay un conflicto de clases en una sociedad cambiante, con una nobleza en decadencia, una burguesía pujante que compra títulos... y Mirandolina juega con todos ellos», apuntó Genovés.
La compañía, fiel al espíritu del autor, lleva a escena el clásico de Goldoni con una propuesta metateatral –con guiño incluido a una inolvidable pareja de humoristas–, en la que no faltan canciones interpretadas en directo sobre otros textos del italiano y sobre pasajes de El caballero de Olmedo.