El Correo de Burgos

Certamen de Coreografía Burgos-Nueva York

El incierto futuro de la danza

El foro sobre la realidad de los concursos reabre el debate sobre el impacto de la crisis económica en las artes escénicas con la educación y la sensibilización cultural como únicas vías de solución

El público se sumó al coloquio protagonizado por profesionales del sector de la danza en el Salón Rojo.-Israel L. Murillo

El público se sumó al coloquio protagonizado por profesionales del sector de la danza en el Salón Rojo.-Israel L. Murillo

Burgos

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El Certamen de Coreografía Burgos-Nueva York bajó del escenario para sentarse en torno a una mesa. El tema propuesto, Realidad de los certámenes, ideas de futuro, pronto viró hacia el debate del impacto de la crisis económica en la programación escénica y sobre las diversas fórmulas a emprender para garantizar la sostenibilidad de eventos como la cita burgalesa.El incierto futuro de la danza quedó patente en las cifras. Según los últimos datos del anuario que elabora la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y como observó Ignacio de Miguel, técnico del Instituto Municipal de Cultura (IMC), «desde 2008 y hasta 2014, el número de funciones de danza ha acumulado un descenso del 53,6%».«Debemos reconocer que, aunque faltan espacios para descubrir nuevos talentos para la danza, algunos certámenes son un éxito», señalaba Ana Cabo, gestora de proyectos escénicos y exdirectora del Madrid en Danza, y añadía que el resto es generar «propuestas y actividades paralelas abiertas al gran público» que visibilicen la danza en la calle, fomentar el trabajo en red y los acuerdos con otros festivales u organizaciones gemelas a nivel internacional.Más allá de las estadísticas, el efecto de la crisis ha obligado a muchos creadores a repensar su carrera artística. Lo reconocía así Erick Jiménez, codirector de la plataforma Sólodos en Danza, que organiza el festival homónimo en Costa Rica. Advirtió igualmente que en otro muchos países, los festivales y certámenes constituyen una oportunidad para «construir espacios donde el arte pueda cambiar la realidad y el futuro de muchas personas».Potenciar la función inclusiva del arte y de la danza es uno de los desafíos que los ponentes reivindicaron durante el encuentro. Para Norka Chiapuso, responsable de artes escénicas de Donostia Kultura, «es necesario abrir las instituciones a los artistas, pero hacerlo sin miedo a que entren» y agregaba que se debe tener claro que «las artes escénicas van más allá del ocio».

Se evidenció que la pérdida de apoyos institucionales y económicos han puesto en jaque al mundo de la danza durante estos últimos años. «El nivel de nuestros bailarines es increíble. También lo es la formación, pero faltan oportunidades para bailar, la política cultural ha sido nefasta», dejó bien claro el asesor artístico Raúl Cárdenes.Margaret Jova, directora de otra de las citas más consolidadas del panorama nacional, el Certamen de Coreografía de Danza Española y Flamenco de Madrid, ponía el acento en la financiación y reclamaba un modelo alternativo que dé continuidad al trabajo que ya se lleva a cabo ahora. Un sueño que comparte Alberto Estébanez: «Debemos fomentar la colaboración entre festivales, apostar por una plataforma de exhibición para nuevos creadores y buscar acuerdos con otros agentes fuera de España».El camino por recorrer, concedían todos, es largo y, también todos convenían, apostar por la educación y la sensibilización cultural serán las claves de ese futuro incierto.

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