Música
El otoñal regreso de Frío
La mítica banda de los 90 resurge de sus cenizas y vuelve a la escena local para quedarse. Debuta mañana en La Ciudadela con un repertorio que incluye sus canciones más aplaudidas y las que más les gustan pasadas por el tamiz de la madurez

José Alberto Marcos (guitarra), Diógenes Cuesta (batería), Rodrigo Vázquez (teclados), Daría Ras (voz) y Peri (bajo) son Frío.-Israel L. Murillo
La cita es en Gamonal. A las cuatro de la tarde de un soleado viernes de septiembre. El blanco y negro y el color se suceden en el Cinema Paradiso. Los componentes de Frío se saludan como si no hubieran pasado veinte años desde la última vez. Y es que no han pasado. La amistad mimada a lo largo de la década que duró el grupo perdura Se han cortado las melenas, peinan canas y el pantalón pitillo morado ya no cuelga en el armario. Han cambiado, sí. Pero mantienen el espíritu roquero, el buenrollismo del heavy metal, el colegueo que perfilan las horas en la furgoneta, los excesos en el escenario y las mil y una anécdotas, la ilusión por tocar y el whitelabel en el vaso.La película del reencuentro de la mítica banda comienza en color. Todo empezó hace un año. El Peri, el bajista, se topó con José Alberto, el guitarra, y surgió la posibilidad de recuperar aquel conjunto que los marcó a ellos y escribió un capítulo importante en la historia de la música burgalesa.Casualmente, esa misma semana, de nuevo José Alberto se cruzó con Daría. La voz del grupo se acababa de encontrar con un fan. ¡Le animaba a una posible resurrección de Frío! El destino hacía de las suyas.Quedaba saber qué diría Diógenes. El batería dijo sí a la primera. Los cuatro jinetes del apocalipsis cabalgaban de nuevo. Se propusieron buscar a un teclista para centrar a Daría en su papel de lideresa e interlocutora con el público. La misión fue fácil. Rodrigo Vázquez, que forma parte de Morgan Club con la cantante, se sumó al proyecto. Y ahora sí. Frío resurge de sus cenizas de hielo.
El regreso se materializa mañana en La Ciudadela (mirador del Castillo) en un concierto (23.30 horas) en el que interpretarán las canciones más míticas de su repertorio pasadas por un nuevo filtro. Por el tamiz de la madurez. Blues, soul... Y rock. Siempre rock.La escena se va al blanco y negro. El Peri (bajo), Diógenes Cuesta (batería), José Alberto Marcos (guitarra) y Daría Ras (voz) realizan un viaje en el tiempo. Las risas y la ristra de anécdotas no dan lugar a melancolías ni nostalgias.El origen de todo se encuentra en Daría Ras. Tenía un proyecto personal en el que ya estaba Diógenes. Les apetecía tener una banda. Nació Frío. Estamos en el año 1991. Poco a poco los engranajes se ajustaron y un año después apareció la primera maqueta. Heavy rock, rock melódico, rock sinfónico... «Nosotros nunca dimos la espalda a los tiempos y en aquella época era lo que tenía más público», anota José Alberto.Durante los primeros años se movieron por festivales y garitos. Tocaron en la cárcel y en la casa okupa.Sacaron una primera casete, Levantando el asfalto, una grabación financiada por el recordado Calviño, al que dedicaban una canción, Papá Calvi, y editada por Edivox. Sonríen al recordar a aquel empresario catalán que apostó por ellos. Era el mismo que tenía el negocio de las gasolineras y Frío se sumó al top ten de camioneros junto a Junco, El Fary y Los Chunguitos. «Fuimos a Barcelona y cuando entramos parecía la casa de los Monster», se ríe Diógenes agradecido a la vez a aquel señor que confió en unos chavales.Al año siguiente llegó su primer disco, Estamos vivos. Toda una declaración de principios. Otra retahíla de anécdotas, otra tanda de risas.Daría Ras cuenta divertida que fue la única cantante que apareció con los pechos al aire en una carátula. Recuerdan que esa fotografía, que simula a cuatro cadáveres en un depósito, la hizo Lupi, un fotógrafo de moda en la época. José Alberto se deja de anécdotas y va a lo importante. Por aquella ya habían empezado a ganar sus primeros concursos dentro y fuera del terruño como Medina de Pomar y Azuqueca de Henares (Guadalajara). Frío se empezaba a sentir más allá del Arlanzón.
Vendrían luego las giras con Los Suaves, Muro, Motorhead; la aparición constante en las revistas especializadas del momento como la Metal Hammer o la Heavy Rock, a las que sorprendía la presencia de una chica en una banda de rock duro, algo inédito, que la valió algún que otro título como el de pionera española del rock junto a Luz Casal; sacaron otro disco más, Tiempo, recibían cartas de seguidores y hasta tenían a una chica que cuidaba su club de fans...«Había un caldo de cultivo para esa música. Hoy no lo hay. Hoy no podríamos haber hecho eso. Aprovechamos el momento», advierten casi sin creerse todo lo que consiguieron. De esto son más conscientes ahora que antes. Les basta ver todos los mensajes que reciben por las redes sociales.
Tanto jugo quisieron sacarle que a puntito, a puntito estuvieron de firmar con una multinacional. Al ras se quedaron de ser carne de radio comercial. Amaral truncó su firma con Virgin, la que mostró más interés, aunque no la única.«Habían invertido mucho en su primer disco y había sido un fiasco por lo que las opciones eran redoblar esa apuesta o empezar de cero con un grupo nuevo, nosotros. Se decidieron por lo primero. Fue cosa de números», se consuela Ras.El asalto a las altas esferas se chafó. Para entonces ya habían decidido dar un giro a su carrera. El heavy metal empezaba a dejar de estar de moda. Viraron hacia un pop rock más acorde a los tiempos. Se cambiaron el nombre. Pasaron a llamarse Básico Elemento. Sacaron un disco, Mil historias, que se quedó en tierra de nadie. Ilusiones por el suelo. Sueños rotos. Frío se enfrió hasta desaparecer.Han pasado veinte años. Aquel presumible punto y final torna en punto y aparte. El color regresa. Septiembre de 2015.«Decidimos juntarnos y ver si nos divertíamos. Llegamos al local de ensayos y hubo feeling. Y mucho», expone la cantante. Han sacado las canciones del baúl, las han dado un nuevo aire, han asumido las aportaciones de Rodrigo -«he encontrado un hueco, me han dejado, yo haría más mariconadas, pero voy poco a poco, no me den la patada», bromea-, han volcado la experiencia acumulada por todos en este tiempo -nunca dejaron los escenarios-... y mañana viven su gran noche.
«De jóvenes éramos unos idealistas, queríamos vivir de la música, ser roqueros, ahora mismo solo queremos pasarlo bien», confiesan los chicos de Frío, que regresan a este grupo como quien se da una segunda oportunidad con su primer amor. Y están seguros de que la magia de la primera vez los espera.