El Correo de Burgos

Música

Javier Castro deja la batuta de la Sinfónica de Burgos

El burgalés, que conducirá su último concierto el domingo, cree necesario un cambio de aires para él y para el conjunto tras 11 temporadas. La nueva no tendrá director titular, todos serán invitados

Javier Castro, en acción durante uno de los conciertos de la Orquesta Sinfónica de Burgos de la temporada pasada.-Israel L. Murillo

Javier Castro, en acción durante uno de los conciertos de la Orquesta Sinfónica de Burgos de la temporada pasada.-Israel L. Murillo

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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Javier Castro deja la batuta de la Orquesta Sinfónica de Burgos (OSBu). El artista burgalés, que ha sido parte de la formación desde su creación en el otoño de 2005, conducirá su último concierto el domingo, el primero de la duodécima temporada, que se completará con directores invitados.

La decisión, asegura su protagonista, está tomada desde hace tres años y detrás de ella hay poco misterio. «Es un cambio de etapa. Once temporadas son un periodo largo y es necesario que tanto la Orquesta como yo busquemos retos diferentes», explica Javier Castro, que ha integrado el equipo artístico que ha diseñado este nuevo curso, que él denomina de transición y que presenta hoy en rueda de prensa junto a la concejal de Cultura, Lorena de la Fuente.La OSBu se queda, de momento, sin director titular. No es una tragedia. «Puede que a uno de los invitados le guste la orquesta o al revés y pueda surgir una colaboración más estrecha, pero de momento no hay nada de eso», aclara el también profesor del Conservatorio Superior de Música de Castilla y León matiza que un director titular «no es estrictamente necesario», sino que se puede funcionar con un comité artístico que organice el grupo, «por supuesto no para siempre, pero tampoco es bueno precipitarse».Este anuncio obliga a echar la mirada atrás. Once temporadas significan un centenar de conciertos, un sinfín de jornadas de ensayos, incontables aplausos, un extenso repertorio, un abanico de colaboraciones de relumbrón... Muchas vivencias de las que a Castro no le cuesta escoger una. Lo hace sin pensárselo ni un segundo.«Me quedo con el lado humano de la Orquesta y con toda la gente que he conocido. Por encima de grandes músicos, son muy buenas personas y compañeros de trabajo. Ha sido súper agradable compartir todo este tiempo con ellos», responde y puntualiza sin preguntarle que no deja la OSBu por otro proyecto equivalente: «Ahora lo que quiero es descansar. He tenido una etapa con un montón de actividades y quiero estar tranquilo. Ya irán surgiendo cosas».Asegura que se siente súper orgulloso de la línea artística que la formación ha seguido en este tiempo. «Siempre hemos ido creciendo y hemos sido un buen grupo de trabajo para los directores, compositores y músicos que han venido a trabajar con nosotros. La progresión ha sido continua y creo que va a seguir así», augura.¿Cierra esta etapa con alguna espinita clavada? «No. Siempre quedan muchas cosas por hacer en cuanto a repertorio, pero es una cuestión de tiempo. Los músicos somos muy exigentes con el resultado de nuestro trabajo y muchas veces nos quedamos con la espina de haberlo hecho mejor», contesta y advierte que esta retirada de la primera fila no significa que corte todos los vínculos.

Mantiene su compromiso de estrenar la ópera en versión concierto de El mozo de mulas, de Antonio José, un proyecto que empezó a gestarse con mucha ilusión en el seno de la OSBu y que avanza sin prisa, pero sin pausa.La Sinfónica de Burgos afronta su duodécima temporada y su, hasta ahora, director titular se baja del escenario para acompañarla desde el patio de butacas, aunque no como un espectador más. Será mucho más: «Seré su mayor fan».

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