Poesía
Izarra pone nombre y curvas de mujer a la vida
El escritor burgalés publica ‘La mirada teñida de rosa hacia el ocaso’, una reflexión sobre la existencia cargada de humor e ironía, ilustrada con libertinaje por Juan Mons. Se presenta el martes en la Sala Polisón

José María Izarra sujeta el libro divertido ante la ocurrencia de Juan Mons de salir con sus vacas.-Santi Otero
La busca, la rehúye, se enamora perdidamente, le decepciona, la corteja, suplica por que se vaya de su cabeza, se resigna... y la encuentra. José María Izarra ahonda en el sentido de la vida poniéndola nombre y curvas de mujer en su nuevo poemario, La mirada teñida de rosa hacia el ocaso (Dossoles), ilustrado con libertinaje por Juan Mons. Ambos y el editor, Fernando Arnaiz, lo presentan el martes en la Sala Polisón (20.15 horas).«El libro está escrito desde una perspectiva inversa. El punto de fuga está al comienzo, el plano principal es el más alejado. ¿Por qué? Porque es una mujer arquetipo de la que parten todas las demás que son clones de esa primera. La realidad es que esta mujer es una personificación de la propia vida, de la voz que escribe el poemario», expone José María Izarra y desvela que juega con tres planos: el real, el de la memoria y la metonimia. Los tres componen un friso muy trabajado para que el lector no note el artificio.Insiste el vate en que el leitmotiv es «lo que para la voz poética es la vida, es decir, al fin y al cabo, una mierda».«Uno está enamorado de la vida y lo que más le jode es la traición que te hace. Te abandona siempre. Y en el momento que uno llega a comprender eso, cuando ya tiene una determinada edad, abrazas a la muerte, que viene a ser otra mujer. Pero ella siempre es certeza, frente a la incertidumbre de las demás. Ella es fiel», se explaya el poeta sentado a la derecha de Juan Mons. Los dos hacen una pareja cómica.Precisamente, humor, ironía y sarcasmo corren sin freno por estos versos. Marca Izarra. El escritor tira de la realidad más cotidiana para exponer sus reflexiones más profundas sobre esa existencia. Versos pop.(...) va la publicidad y nos lo pone / inobjetablemente claro: / he sido, soy un pagafantas.
También la Orquesta Mondragón / prefería a las gordas, muy muy gordas, / pero con fines sicalípticos.Cine, publicidad, libros, música... se extienden por estos poemas que, advierte su autor, brindan varias lecturas. La más oculta, ese abordaje a la vida que se escapa de las manos. La más evidente, la pertinaz búsqueda de esa mujer siempre esquiva.A esta segunda atrapa Juan Mons con su inconfundible trazo: relación carnal del hombre y la mujer, deseo, amargura, burdeles, revoltijo de sábanas...Los dos, que ya habían colaborado antes en La risa como lamento, el amor como distancia, volverán a salir a escena. Tienen ganas de colaborar juntos. Juan Mons, «médico rural en excedencia, psiquiatra en ejercicio, polígrafo y artista» -como se presenta en la invitación de la presentación- ya tiene un proyecto entre manos al que está seguro que Izarra dará el sí quiero.