El Correo de Burgos

FESTIVAL ESCENA ABIERTA

La épica de la conquista

La exigua respuesta del público, la nieve y el frío envuelven el paseo por la ciudad que L’Alakran propone como complemento a su montaje y por el que transitaron recuerdos y reflexiones

Txubio Fernández (d.) se dirige a los escasos valientes que cogieron el guante de realizar el paseo previo a la propuesta escénica de L’Alakran.-Santi Otero

Txubio Fernández (d.) se dirige a los escasos valientes que cogieron el guante de realizar el paseo previo a la propuesta escénica de L’Alakran.-Santi Otero

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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La cita es a la una y media en la puerta del Principal. Solo una periodista y un fotógrafo esperan allí. ¿Harán el paseo solo para nosotros? ¿Solo para cuatro informadores que, con más o menos placer, están allí para trabajar? Al actor Txubio Fernández no le asusta la exigua respuesta del público al paseo propuesto como complemento al espectáculo La conquista de lo inútil, que llegaría al escenario por la noche -L’Alakran repite hoy paseo (13.30 horas, libre) y función (21 horas, 8 euros). Antes de que empiece a contar la dinámica, aparecen María e Ixchel -nombre maya- y cuando ya lo ha hecho, Eduardo, un recién jubilado, pregunta si somos nosotros los del teatro.

«De la nada a la nada, avanzamos hacia el origen. Nos encaminamos a la aventura épica que es conquistar algo». Allá vamos. El actor pide silencio mientras se camina y participación durante las paradas que se harán.La conquista de lo inútil se dirige a la ribera del Arlanzón. Los fotógrafos van en cabeza de este raquítico pelotón. Los gregarios siguen al líder. Todos con las manos en los bolsillos. Todos, obedientes, avanzan en silencio. Crujen las hojas a su paso. Murmulla el río a su lado. Aletea un pato. Suena el pitido de un semáforo en verde. Y la expedición suscita la curiosidad de los que siguen atendiendo a la llamada de una sociedad urgida, que siempre quiere más, que mira por encima del hombro a aquello que no es productivo.¿Todos? ¿Se declaran en rebeldía la señora que acuclillada en una de las islas frente al Palacio de Justicia juega despreocupada con un niño o el caballero que va al paso de sus perros y mira divertido a esos locos que andan formando una flecha como lanzados hacia algo?El paseo continúa a la vera del río. Primera parada: los arcos bajo el puente Castilla. Txubio tiende un hilo entre las pintadas prehistóricas de Atapuerca y los grafitis, Eduardo tira de memoria y recuerda sus fogatas infantiles en la llamada Cueva del Gato. La delgada línea que separa la zona de seguridad y de riesgo de cada uno o las metáforas en torno a la vida y la muerte salpican las reflexiones sociológicas que el actor guarda en su mochila.Pronto, la climatología pone a prueba la resistencia de los valientes. Empieza a nevar. Primero tímidamente. Después con más ganas. Y más tarde furiosa. Cuando los caminantes emprenden su periplo, todos acuden a los gorros de sus abrigos. Luego alguien sacará un paraguas. El equilibrio entre patrimonio y contemporaneidad, las diferentes sensibilidades de quienes mandan, la alargada sombra de Franco en Burgos, historia y ficción...La expedición no se arredra. El taconeo de una de sus miembros marca la decisión con la que avanza hacia su origen. Una misión ajena a los niños que estrenan el fin de semana en una tienda de chucherías, a la mujer que dice a alguien al otro lado del móvil ‘Hola, ya he salido...’, a la ciclista que esquiva a los viandantes...El pasaje que comunica El Espolón y la Plaza Mayor se erige como un esperado refugio. ¿Fortaleza inexpugnable? Parece que no. Las marcas y las fechas que dan cuenta del alcance de las últimas inundaciones hacen tambalear esa certidumbre.También el tesón de estos cuatro entusiastas se derrumba. La nieve que no cesa y las 14.30 en el reloj doblegan su voluntad... y la del actor que los conduce. Recorrido inconcluso. Último tramo en diferido. ¿La productividad ha ganado la batalla? ¿Se ha impuesto el plato de lentejas que aguarda en casa? ¿Es posible conquistar lo inútil?

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