El Correo de Burgos

Exposición

Ciudades soñadas, no imposibles

Mercedes Chico y Bárbara García reivindican urbes más agradables y ecológicas en una colorista colección de grabados de trazo infantil que ocupa la Sala Código UBU este mes

Bárbara García (i.) y Mercedes Chico, delante de sus grabados, que claman por metrópolis más amables.-Israel L. Murillo

Bárbara García (i.) y Mercedes Chico, delante de sus grabados, que claman por metrópolis más amables.-Israel L. Murillo

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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¿Por qué las casas se amontonan unas encima de otras en las ciudades como oscuras colmenas? ¿Por qué mantienen las distancias con la naturaleza en vez de fundirse con ella? Mercedes Chico y Bárbara García se interrogan sobre el diseño urbanístico y construyen el suyo propio en Las ciudades invisibles, una colorista colección de grabados que reivindica metrópolis más amables. Se expone en la Sala Código UBU durante este mes.«Nuestras ciudades están muy masificadas, casi no hay naturaleza. Aquí están nuestras ilusiones. Cómo nos gustaría que fueran. Las recorremos desde la imaginación de un niño. Son fantasías», se quitan la palabra la una a la otra.Y con ese ánimo inocente sueñan con urbes que cuelgan de las ramas de los árboles juguetonas, que se asoman al abismo desde las nubes, que hacen equilibrios sobre hilos, que alumbran vida, que crecen en un tiesto como si fueran olorosas flores...Las ciudades de Bárbara y Mercedes son viajeras y enamoradizas, ecologistas y aventureras, voladas y enjauladas, secretas y deseadas...El libro Las ciudades invisibles, de Italo Calvino, en el que Marco Polo relata sus viajes a Kublai Kan, inspira esta muestra que utiliza técnicas de grabado tradicionales -aguatinta, aguafuerte...- sin miedo a la experimentación, que lleva a sus autoras a introducir ramas de árbol, a pasar por el tórculo hojas de otro o a imprimir sobre un blando hule una serie de piezas tridimensionales.La mirada infantil con la que se asoman a esta colección las conduce a una paleta cromática inusual en el grabado. Fucsias, verdes caramelo, azules eléctricos o amarillos pollo derrocan a los ocres, grises y negros, más habituales en esta disciplina. Incluso han vuelto a sus orígenes para colorearlos después de impresos. «Nos apetecía salirnos de Durero y de estas imágenes de grabador antiguo. Queríamos que fueran más efectistas», observan temerarias.Mercedes Chico y Bárbara García se conocieron en el laboratorio de grabado de Espacio Tangente -abierto a nuevas incorporaciones durante todo el curso-. Allí se adentran en las técnicas tradicionales sin obviar la investigación. La primera es una marco polo a pequeña escala. Sus aventuras lo son en la provincia burgalesa. De iglesia en iglesia, de ermita en ermita. Es restauradora y afirma que el oficio ya atisba brotes verdes. La expedición de la segunda discurre día tras día por el mismo paisaje. Es profesora en la Escuela de Arte de Valladolid. Se conoce la A-62 al dedillo. Y no le importaría el empacho si pudiera borrar el madrugón diario.

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