Baile
La bachata derrota a Morfeo
El BurgoSalsón se despide con todas las expectativas superadas y con los bailarines entregados a la causa en las clases diurnas y los ‘shows’ y fiestas sociales nocturnas

Cientos de bailarines han asistido a los talleres de las distintas variedades de salsa, bachata y kizomba durante todo el fin de semana.-Santi Otero
Apenas diez parejas perfeccionan sus pasos de mambo en el escenario del auditorio del Fórum. Son las doce y media de la mañana del domingo y, a simple vista, los asistentes al BurgoSalsón han sucumbido a los brazos de Morfeo. La noche del sábado fue larga. La estampa en el NH Palacio de la Merced, segunda sede de la cita que va camino de convertirse en la principal, desmiente esa impresión inicial. El trajín habitual de este congreso de bailes latinos mantiene el pulso. Mientras en el vestíbulo las maletas, la caras de sueño y las gafas de sol anuncian el final del camino, en el claustro y en los salones aledaños los pies se mueven al ritmo de quienes imparten los talleres, el sudor se asoma a algunos rostros y nadie se acuerda de las ojeras.Una clase de salsa fusión ocupa el patio del antiguo cenobio. Susana Alonso, Julián Lérida y Milena Amelivia observan a sus colegas desde los arcos ojivales. Forman parte de un grupo de diez personas de San Sebastián. Llegaron el jueves y conocieron la ciudad antes de ponerse las zapatillas y las mallas. Tres días después, vuelven a casa maravillados. Era su primera vez en el BurgoSalsón.«Estamos encantados. Conocemos varios congresos porque llevamos tiempo bailando y ha sido genial: el nivel de los bailarines, los shows, las instalaciones... Nos ha gustado muchísimo. Para volver otra vez», comenta Susana Alonso, viguesa residente en la capital guipuzcoana, enfermera y profesora ocasional de bailes latinos (salsa, bachata, chachachá, merengue...) en una academia.
Hace diez años lo probó y ya no ha podido dejarlo. «Te engancha de tal manera que vas a todo y al final aprendes», destaca y expresiva y rápida contesta cuando se le pregunta por lo que le da el baile: «A mí me da la vida. Se me olvida todo, cualquier dolor, cualquier problema. Es una locura. Lo puede corroborar él».Él es Julián Lérida, su pareja, a quien conoció entre paso y paso. «Nos conocimos en la pista. Hay una canción que dice ‘y todo comenzó bailando...’», se ríe él antes de asentir. «A ella le da la vida y a mí también, y ocio, distracción y una manera de liberarte del día a día y poder compartirlo con ella es un extra. Estoy encantado», enfatiza sin acusar las pocas horas dormidas.La pareja se retiró a las cinco y media de la madrugada. Milena aguantó hasta el final, las siete, pero el reloj se acerca a la una del mediodía y ya está dispuesta a volver al lío. «Bajas a mirar un poco y al final te pica el gusanillo», señala y advierte que el baile es así, una vez que empiezas no paras. «Hay gente que te pregunta ¿para tanto da el baile, para llevar siete años y seguir aprendiendo? Y es que cada vez quieres más. Un estilo, otro...», sostiene y añade Julián: «Y viniendo a estos sitios te das cuenta de que te queda mucho por aprender todavía».Apurarán los últimos pasos antes de coger la carretera y enfilar hacia San Sebastián tras comer.
Ajenos al paso del tiempo, una clase de kizomba brinda un salón de bodas repleto de parejas. A buen seguro que ningún enlace tuvo tantas sillas libres. Y escaleras abajo el reguetón es el rey. ¿Quién dijo cansancio?El director del tinglado, Alberto Estébanez, está feliz, aunque reconoce que para ser como el año pasado ha faltado la gente de Burgos, que ha aprovechado el puente para escapar. Habla de una participación fabulosa y de que el NH Palacio de la Merced ha cumplido sus expectativas y se presume como centro de operaciones para la próxima edición. «Me gusta mucho que la iniciativa privada apueste por este tipo de eventos. Dejaremos la cuarta sala en el Fórum para clases magistrales dirigidas más a profesionales», adelanta sin colgar su sonrisa de relaciones públicas en ningún momento. Despide a unos, desea buen viaje a otros, insta a una pareja catalana a volver y difundir el evento por aquellas tierras...«Ahora mismo es uno de los congresos de baile más importantes de Europa, por la asistencia, las instalaciones y por la calidad de los artistas», concluye con muchas horas de baile aún por delante.